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UN INFIERNO BONITO

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ERA EL “AY NANITA” DE EL ARBOLITO

Había agarrado de puerquitos a los repartidos de refresco pero se le acabó su minita de oro. Fue capturado Julián, conocido en el bajo mundo como “El Raja madres”. Los gendarmes le quitaron lo sabroso, su cómplice lo estaba esperando en las mazmorras. Vamos a la historia para que no le digan ni le cuenten, porque a lo mejor le mienten.

 

            Este canijo, después de varios meses de cometer sus fechorías, se volvía ojo de hormiga, los agentes de la coordinación de Investigación lo buscaban por cielo, mar y tierra, con una orden de aprehensión. No lo encontraban, había desaparecido como conejo de mago. Era especialista en asaltar camiones repartidores de refrescos, cervezas, y papitas; a los choferes, les daba miedo pasar por el barrio del Arbolito, principalmente, en la calle de El Porvenir, donde se encontraba una cantina llamada “Las quince letras”, donde tenía su guarida.

            Se juntaba con una amigo llamado Armando, y juntos hacían la pareja atómica. Cuando asaltaban iban con  todo, hasta que un día les cayó el chahuistle, la policía agarró a Armando y lo metieron al Cereso de Pachuca, acusado de cometer un sin número de asaltos en el barrio junto con su amigo del alma Julián. Estaban metidos hasta el cuello.

            Cuando los correteaba la policía, se metían por el callejón de Peñuñuri, salían a la calle de Reforma, entraban por otro callejón y llegaban a Galeana. De ahí salían a la calle de Hidalgo, frente a la iglesia de la Asunción, y se subían en una combi que llegaba a los barrios altos y se bajaban en el Porvenir, y se metían a  la mina donde tenían su  madriguera.

            Pero esta vez, cuando Julián esperaba a su presa que repartía la cerveza, porque estaba crudo, le ganó el sueño y lo agarró la policía. Ellos sabían de todos su movimientos, durante meses le andaban pisando los talones, esperaban un descuido para echarle el guante. No le dieron tiempo de montar en su caballo, pistola en mano se le echaron de a montón y se lo llevaron a las oficinas de los agentes para sacarle la sopa.

            Al esculcarlo, le encontraron una pistola de juguete y un cuchillo para someter a las víctimas; el dinero que les robaban a las víctimas, era utilizado para comprar marihuana. Dijo que asaltaba a los choferes, que los paraba, les enseñaba la pistola y solitos le entregaban el dinero, mientras que su compañero, Armando, en un costal echaba según su victima, cartones de chelas, cajas de refresco, y frituras.

            Fue puesto ante las autoridades, donde lo procesaron por varios delitos y lo mandaron con su compañero, donde pagarán sus delitos por un tiempo en la sombra.

 

ASALTAN UNA PANDERIA

Un solitario ladrón sometió a la empleada de la panadería “El Greco”, que por el miedo que la lastimara, le entregó la cuenta del día; se puso abusada y escondió el dinero para hacer los pagos y sus ahorros de la mujer. Vamos a ver qué es lo que pasó.

            Un atrevido asalto cometió un bandido de Río Frío, con un cuchillo entró a la panadería con el fin de llevarse el dinero. Eso sucedió en la colonia Zapotlán de Allende,  en Tulancingo Hidalgo.

Fue denunciado en Atención Temprana, donde el personal anotó en la carpeta de investigación cómo estuvo la movida. La mujer joven asustada, no dejaba de chillar subiendo y bajando el moco, dijo que ella era la encargada del negocio que se encuentra en la calle Allende sur, número 620.

Explicó la víctima que como a las 7 de la noche del viernes pasado, llegó un sujeto como de 40 años, agarró una charola con una pinzas, y se acercó a los anaqueles como escogiendo el pan. Ella pensó que era un cliente, sin darse cuenta el desconocido se le acercó por la retaguardia, le dijo en la oreja que le diera todo el dinero porque era un asalto.

La empleada se dio la media vuelta, agarró el mechudo, y lo empujó a manera de que no se le acercara, le dijo que no tenía dinero, que había sido un mal día, no había vendido casi nada, en la panadería ni al moscas se paraban.

El maleante le dijo, enojado, que no estaba jugando, que era mejor que se lo diera, sacó una navaja y la amenazo que le iba a sacar las tripas. Rápido el ladrón se apodero de más de 400 pesos, producto de la venta del día, le dio una aventón a la mujer que cayo al suelo parando las patas; le dijo que le diera su celular, le contestó que no tenía, la joven se levantó, volvió agarrar el mechudo y se lo sonó en la cholla, el delincuente se lo quitó, sacó la navaja y le dijo que se empinara.

La mujer le contestó que ni madre, se le fue furiosa a golpes, y patadas, al ver que la gata le había salido respondona, el delincuente le aventó un navajazo, que si no se agacha le pasa lo que al perico; se le aventó, le hizo manita de puerco y le dio un golpe en la cara, le dijo que se quedara tirada y contara hasta 100, si salía antes la mataba, el ladrón salió corriendo, la empleada contó los 100 pero de 10 en diez, y salió como loca a pedir auxilio.

Los vecinos la auxiliaron, llamaron a la gendarmería que llegó en menos que lo cuento, les dijo que ya se había ido, que era un tipo greñudo medio barbón, como de 40 años, estaba fornido y llevaba un cuchillo cebollero.  Los uniformados salieron en su busca, no encontraron al solitario ladrón. Cuando lo supo el dueño de la panadería, llegó al lugar y le dijo a la mujer que se comiera un bolillo para el susto, y que no fuera a tomar agua porque se volvía panzona.

La mandó a que fuera a poner su demanda ante las autoridades para que agarren al ladrón. La panadera les comento a las autoridades, que de milagro el asaltante no encontró un bote donde guardaba más de 20 mil chuchos, que eran para pagar a los panaderos, y lo demás lo iba a depositar al banco. El delincuente fue puesto ante el Ministerio Publico, y encerrado en el tambo.

 

“EL GARRAPATA” ROBÓ Y MADREÓ A SU VIEJA”

La señora Guadalupe Hernández García, de 25 años de edad, se presentó ante el Ministerio Público del Hospital General de Pachuca, para acusar a su viejo desobligado, borracho, mujeriego, que la agarró durmiendo, le puso una madriza que tenía un ojo cerrado, el otro a medio abrir con una descalabrada de 7 centímetros en la cholla y toda golpeada del cuerpo, se le notaban los moretones hasta en las patas, parece que la había atropellado un camión de la ruta  Centro- Providencia.

            Dijo al Agente Social que tiene nueve años de casada por las tres leyes con el desgraciado, de Fernando Gutiérrez Pérez, mejor conocido en el bajo mundo como “El Garrapata”. Le dicen así porque es muy mujeriego, pero a ella no le agarró la pata sino otra cosa, porque en nueve años de casados tienen ocho hijos. Viven el la calle de Quintana Roo, en el barrio del Mosco de Pachuca, y les contó su historia:

            Comentó que pesar de que es de familia mendiga, ”me conquistó con palabras bonitas,  tenía detalles de regalarme un rosa, y cada que era mi cumpleaños me llevaba mariachis. Él trabajaba en la mina de San Juan Pachuca como perforista, con el dinero que le dieron de liquidación cuando cerro la compañía, compró una carcachita y nos íbamos a pasear, era muy cariñoso. Cuando se le terminó el dinero que le dieron, no hubo Pez consiguió un trabajo en la coca cola, y a´i nos la íbamos pasando muy tranquilos”.

“Pero la que metió la cola fue mi suegra, una vieja chismosa, revoltosa, alcahueta, que comenzó a mal aconsejarlo; se juntaba con su hermanos, que les gustaba empinar el codo a madres, comenzó a dejarme como la muñeca fea, a su hijos los regañaba y les daba sus cocos, un día le llamé la atención y salimos a madrazos, pero como yo estoy gorda,y él es flaco, no me aguantó ni un raund”.

“Le di una madriza que desde ese día en adelante se volvió borracho, tanto que lo corrieron del trabajo y se la pasaba en la cantina; cada que llegaba, o me avisan que estaba tirado en la calle todo orinado, y zurrado, me lo llevaba jalando y lo bañaba con agua fría, y cuando estaba en su juicio me lo madreaba. Supe que andaba pegando su chicle con una chalupera del mercado, pero no hice caso, dejé de quererlo, me puse a trabajar como negra, lavando, planchando ajeno haciendo limpieza en las casas, y saqué a mis hijos adelante, con las vecinas comencé a hacer tandas, y me iba muy bien.

“Pero el sábado, a pesar de que atrancaba por dentro a manera de que no entrar ni el aire, no supe por dónde se brincó, al escuchar un ruido entre sueños, me enderecé, sentí un fuerte golpe en la chirimoya que vi estrellitas, y entre la oscuridad sentí como me corría la sangre por la cara; con la luz de la luna sentí que alguien se me montó y me dio de golpes que mi cabeza parecía pera loca, me perdí. Al despertar, mis hijos lloraban al verme como estaba, me sentía hinchada, me vi en el espejo y ¡Ay guey!, por poco doy el mulazo, al verme parecía al Monstru de la Laguna Negra,

“Estoy segura del que me golpeó y me robó, fue mi marido, se las cobró de un jalón las madrizas que le daba, agarrándome dormida; se llevó cinco mil pesos de una tanda que tenía que entregar y unos pesos que eran mi ahorro”. Dijo la señora Guadalupe que fueron a verla sus padre, sus hermanos, y cuñados, que viven en la colonia La Raza”.

            “Se pusieron como el hombre verde de coraje, formaron un operativo de localización y búsqueda, ya andaban tras él”, comentó que le gustaría que  lo agarran los agentes de la policía para que pagara con cárcel lo que le hizo, porque si lo agarran sus familiares, lo van a desmadrar.  Ellos no se andan con cuentos.

 

SE ROBAN TRES COCHES.

Nuevamente los ladrones andan buscando a quien amuelan, de un momento a otro, a pesar de la vigilancia que dicen que hay en Pachuca y Mineral de la Reforma, se robaron tres automóviles.

            Hugo Peña Mejía, vecino de la calle de Flamingos de la colonia Villas de Pachuca, es uno de los que se quedaron a pata. Dieron a conocer a las autoridades policiacas que los mendigos ladrones se llevaron su camioneta Nissan, Tipo Pick color Blanco modelo 2005 con placas de circulación  HS-98014, con tumba burros. La unidad estaba estacionada afuera de su domicilio, y se la llevaron.

            Hogo comentó a la policía que la dejó cerrada como la puerta negra, además le puso el bastón de seguridad y su alarma. Se la llevaron misteriosamente, porque él estaba con un ojo al gato y el otro al garabato, cada rato se asomaba por la ventana, pero le ganó el sueño y despertó a las 8 de la mañana, fue una sorpresa grande al no encontrarla, y por eso pide que agarren a los ladrones.

            Raúl Olvera, es otro que llegó a golpe de calcetín a poner su demanda por robo de su automóvil Chevrolet, tipo Safari, modelo 94, color blanco con azul. La unidad estaba estacionada en la calle de San Juan Pachuca, de la colonia Felipe Ángeles de esa ciudad, donde los ladrones siguen pegándole duro, porque la policía se duerme y no cumplen con su deber de andar vigilando. Dijo al Ministerio Público que por favor le ayuden a encontrarla, porque ha estado en el centro de Pachuca y otros partes, varios días, esperando que pase para llamar a la policía.

            Elba Guzmán Martínez, vecina de la calle de Tamarindo en la colonia Campestre Villas del Álamo, que pertenece al Municipio del Mineral de la Reforma, está que se la lleva el tren porque se llevaron su coche de las puertas de su casa, una camioneta Crarysler Voyager, color arena modelo 1994, placas de circulación 431-PPJ del Estado de México.

            Dijo que cada que cambian de jefe de la policía es lo mismo, se sueltan los ladrones porque saben que el entrante todavía no sabe la movida de cómo trabajan  los canijos ladrones; cómo es posible de que se la hayan robado sin que  se dieran cuenta, estaba a la puerta de su casa, todo fue mala suerte para ella porque ni el perro ladró.

 

OTRO ASALTO A LA FARMACIA GUADALAJARA

Los delincuentes ya encontraron la papa. Para sacar para el chivo han agarrado de barcos a las sucursales de las farmacias Guadalajara, esta vez fue a una que se encuentra en la ciudad donde reina el más fuerte, que desconocen todas las leyes, en el fraccionamiento La Providencia del Mineral de la Reforma.

            Matilde Velasco, empleada del establecimiento, dio a conocer que al filo de las cinco de la mañana, entraron dos sujetos en calidad de clientes, en un momento sacaron al pistola y amagaron a la declarante y a otra de las empleadas, las encerraron en la bodega mientras que los delincuentes se despacharon con  la cuchara grande, se apoderaron de 20 mil pesos en efectivo.

            Se llevaron medicamentos controlados, de altos precios. Consumado el atraco los dos ladrones salieron del lugar con rumbo desconocido, mientras que las víctimas hacían la lucha por salir, después de mucho tiempo que lograron y dar aviso a la policía que se vio imposibilitada para actuar, después  de horas del robo.

 

ASALTAN A UN TAXSITA

Un sujeto que andaba por la calle de Leona Vicario de la colonia Ampliación Santa Julia, en Pachuca, al verlo le pidió una dejada al centro de la ciudad, el chofer se paró gustoso porque ya se había cansado de andar como los caballitos a la vuelta y vuelta, y no le caía ningún cliente.

            Cuando iba saliendo de la colonia, sorprendió al chofer del taxi un sujeto de nombre Andrés Ávila Mendoza, de 23 años de edad, y le mostró una pistola diciéndole que eso era una salto, que se cayera cadáver con toda la lana que traía.

            Al chofer le sudó la cola, le entregó 900 pesos de la cuenta; cuando se iba a bajar el delincuente, el taxista se le aventó y le agarró la pistola. El otro respingó y forcejearon, cuando le alcanzó a dar un rozón en el coco con la pistola; se bajó corriendo, pero al estar haciendo fuerzas, al asaltante se le cayó una credencial en la que aparece su nombre y apellido, se las entregó a la policía para que lo agarran, porque ya son tres veces en lo que va del año que lo asaltan.

gatoseco98@yahoo.com.max