
Vale, te heredo la fe en el amor
Los papás con frecuencia nos preguntamos qué país es el que heredaremos a nuestros hijos, y cuando nos damos cuenta la más pequeña ya tiene 23 años, sin habernos dado tiempo de haber hecho algo para que el horizonte desde el que se asomaran a la edad adulta, si bien no fuera un escenario pleno de justicia, sin guerras y cuidadoso del ambiente, por lo menos cierto de que el amor podría ser la única puerta de salvación.
Como todo en la vida caminamos a fuerza de prueba, acierto y error. Algunos deseamos con el alma que fueran músicos, integrantes de una orquesta sinfónica, o bien habitantes de todo el mundo para recibir cartas desde Francia, Italia, o donde la suerte y la curiosidad los llevara.
Pero son lo que deben ser y eso, a la larga, cuando uno se hace viejo, es lo que más nos agrada porque están aquí, en su país, cerca de sus padres, dignos humanos con la capacidad de tener compasión por sus semejantes, y compasión en el sentido de la empatía, hoy tan ajena en el México donde todo parece una lucha, cueste lo que cueste, por construir el sueño de un hombre mayor con mentalidad de revolucionario del CCH.
Hacemos lo que podemos por los hijos, y confirmamos una y otra vez que si los guía siempre el amor real por el ser humano, tendrán buen puerto a la llegada de sus largas travesías.
Con los nietos es distinto. Y déjenme decirles que hoy cumple 14 años Valentina, la niña como todas las pequeñas de esa edad, con la capacidad de mirar con sincera esperanza el mundo que le heredarán sus papás, que no sus abuelos. Y vieran que hay avances reales en ese trayecto, porque su mamá simplemente le ha demostrado todos los días que la ama con el corazón y el alma. Y eso se siente, se sabe, se palpa casi en el aire.
Igual su abuela, sus tíos Javier y Mariana; igual sus primos como el Yus, tan fundamental en su vida apenas iniciada.
Toda la aventura que es la vida te espera Valentina, y la vida es aprender, cuidar lo poco o mucho de naturaleza que te dejamos, lo poco o mucho hermandad que aún existe, lo poco o mucho de sueños alejados de lo que tanto daño nos hizo a nosotros, los ya de edad avanzada, y que solo confiaban en una lucha a muerte entre los que nos creíamos los buenos de la historia contra los malos de la misma.
Tú ahora sabes que no es así. Que con bastante regularidad solo es asunto de mirar con ojos de bondad a cada uno de los semejantes, y hacer el bien siempre que se pueda, sin afán de anunciar en los periódicos como fariseos hipócritas que somos los justicieros de la eternidad.
La vida es corta Vale, chiquitita, ya ves tu tío Toño se fue antes de tiempo y con un montón de cuentos por contarte. Por eso, y cuando leas en un futuro no lejano lo que te escribo, siempre ten la certeza de que debes ser feliz, amar amorosamente a tu familia, a tus amigos y amigas, a tus abuelos y bisabuelos que te adoran. Lo más fácil es ser infeliz y hacer esa maldad a los que nos rodean, pero estoy seguro que caminarás por la primera vereda llena de luz y esperanza.
Me da gusto, mucho gusto que te guste leer, que Alejandro Dumas y su Conde de Montecristo te gustara, pero me comentaras que la venganza eterna no lleva a ningún lado y solo hace más triste a las personas que la practican.
Si te acuerdas, no creo, cuando naciste y tu papá nervioso de plano no pudo cargarte cuando entraba contigo a la habitación donde aún dormía tu mamá, de plano me dijo, “mejor usted porque estoy tan nervioso que la puedo tirar”. Te llevé en brazos un rato y me dije que siempre, siempre de los siempres podías contar conmigo.
Hoy le digo con sinceridad las mismas palabras a las personas que amo con el alma y el corazón: siempre de los siempres podrás contar conmigo. Y eso lo aprendí de ti querida, queridísima nieta.
Mil gracias, hasta mañana.
jeperalta@plazajuarez.mx/historico/historico
@JavierEPeralta