OPINIÓN
A partir de la entrada en vigor de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental en 2003, México entró en un proceso de consolidación de la democracia, permitiendo a las personas el acceso a información pública.
Hemos transitado por un camino ascendente siempre en el fortalecimiento de los derechos de las personas, camino no exento de las dificultades propias de la pluralidad de nuestro sistema, en el que a veces las distintas formas de pensar, concentradas en los partidos políticos, debaten en torno de las vías para alcanzar ese México mejor que todos queremos.
Al promover la participación ciudadana, contribuir a la integración de las instancias de representación popular y de los distintos órdenes de gobierno, los partidos políticos se han constituido como instituciones fundamentales para el desarrollo de nuestra democracia.
Sin embargo, y de acuerdo con los más recientes estudios de opinión, estas instituciones enfrentan dificultades como la disminución de confianza y credibilidad de las personas que representan o pretenden representar. De acuerdo a los datos reportados en la última encuesta de confianza en las instituciones realizada por la empresa Parametría (enero de 2014), los ciudadanos ubican en los últimos lugares de credibilidad a los partidos políticos con un 19%.
Por ello, es necesario impulsar acciones que permitan a los partidos recuperar capital político y social y fortalecer sus vínculos de credibilidad para que los ciudadanos encuentren en dichas agrupaciones una representación clara y confiable en los procesos electorales.
Lo anterior pudiera ser un proceso complejo, pero no imposible. Y en esto, la transparencia puede jugar un papel central. Los partidos políticos deben abrirse y rendir cuentas a la sociedad, porque sólo así podrán construir una verdadera y fructífera relación con sus representados.
La transparencia en los partidos políticos debe ser un activo que marque la diferencia ante el electorado y siente las bases de una nueva forma de hacer política.
Definitivamente, la transparencia fortalece a los partidos y a sus candidatos y, desde luego, los ciudadanos se ven beneficiados con un panorama con más certeza.
Nadie puede estar más de acuerdo en que los electores merecen el derecho de saber con base en qué méritos, trayectoria, conductas y formación personal van a elegir a las personas que los representarán en los congresos o en los cargos de gobierno.
Este año habrá elección para renovar mil nueve alcaldías, mil 141 diputaciones y nueve gubernaturas, y quienes vamos a acudir a las urnas necesitamos saber a qué candidato, a qué persona, vamos a confiar nuestro voto, sin atenernos sólo a la imagen y frases que proyecten en spots de radio y televisión, en carteles, espectaculares y promocionales.
Recientemente, conocimos el esfuerzo emprendido por empresarios y legisladores para que los ciudadanos accedan a más información sobre quiénes serán sus candidatos en el actual proceso electoral, cuáles son sus actividades y sus bienes, para evitar posibles conflictos de interés a futuro.
El propósito es que los candidatos pongan en manos del elector y de la opinión pública información sobre su patrimonio, su compromiso fiscal y las áreas de potencial conflicto de intereses, para prevenir cualquier sospecha o acto de corrupción en el ejercicio de la función o la representación pública.
Encomiable también es la acción de agrupaciones que participan en la contienda cívica, para que sus aspirantes a cargos de elección popular autoricen que se investigue su situación legal, fiscal, patrimonial y de entorno social; que se les evalúe, para descartar cualquier vínculo ilegal, y se publique su nombre y perfil partidario en internet.
En este tenor, el Instituto Nacional Electoral, el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos realizaremos un foro de reflexión sobre las posibilidades de la transparencia como herramienta para promover mayores niveles de participación en el próximo proceso electoral y por ende para impulsar el empoderamiento de los ciudadanos como actores destacados en el destino de México.
(Agencia EL UNIVERSAL)