SI YO PUDIERA…
En estas horas de miedo
de no saber el camino,
de no saber con certeza
cómo será el nuevo día,
en qué nos duele la vida
que se escapa entre los sueros,
en que un millón de jeringas
nos traspasan hasta el recuerdo,
me detengo a media plaza
sin nadie que me acompañe
y me pregunto con ansias…
“Si yo supiera esta hora,
saber qué me canta el viento,
qué es lo que dice en su grito
cuando baja del hiloche,
qué es lo que canta en las noches
cuando corre por mis calles,
cuando de improviso ruge
furioso por sus enojos,
y Yo sin saber las causas
sin entender qué me dice,
si tan solo lo entendiera
pienso que en aquel momento
me iría con él hasta el bosque
convertido en brisa suave
para recorrer el mundo
y caminar sus caminos,
parte del viento primero,
página del Evangelio,
del viento que crea la vida
génesis de mil secretos.
Si tan sólo lo entendiera”…
Si yo pudiera
en mi mente
entender ya siendo grande
lo que el campo verde grita
me dice con sus maizales,
con su trigo mar sin peces,
con sus surcos como heridas
donde nacen los elotes
y ruedan las calabazas…
por Dios, sería campesino,
para cosechar luceros
y traer sobre la espalda
una carga de ellos,
una luna entre las manos
y cien cometas durmiendo
en un costal de mis sueños…
Si Yo pudiera
y quisiera,
entenderle a las campanas
de mi capilla de pueblo,
las que sonaban de tarde
para El Rosario de plata,
mi madre manos de cielo
y las campanas sonando.
Si Yo pudiera entenderle
a este momento de angustia
de dudas y de zozobra,
con seguridad sería
un peregrino sin miedo,
águila libre en el viento,
sin más límite que el cielo,
sin más miedo que la vida,
voz que clama en el desierto,
mano que cura y consuela,
el sermón de la montaña
ademán que da la vida;
Lázaro vuelto a la mesa,
un Getsemaní de moras
y una cruz hecha de roca…
Si Yo pudiera entenderle
al viento, al surco y los peces,
sería viento, trigo y peces
sin miedo y sin temores…
Si Yo pudiera…
De verdad… si Yo pudiera y quisiera.