Singular Trabajador Social
Uno de los directores argentinos más interesantes de los últimos tiempos es José Celestino Campusano. Desde que la Cineteca Nacional le dedicó un interesante ciclo hemos seguido con interés filmes como Fango, El perro Molina y El sacrificio de Nehuen Puyelli.
Uno de los pocos estrenos en la Cineteca es El azote, uno de sus más recientes filmes.
Creada en el 2018 sobre un guión del propio realizador, nacido en Quilmes en 1964, narra la historia de Carlos (Kiran Sharbis). quien pese a su apariencia de rockero con larga melena y chamarra de cuero, es un sensible trabajador social que ayuda a chicos problemáticos.
Sin embargo, su dedicación le trae graves problemas en su casa, pues su esposa lo abandona, y tiene que contratar una enfermera para que cuide a su inválida madre.
Curiosamente una lectora de cartas le ha advertido de los problemas que enfrentaría, y le advierte contra las envidias en el trabajo, pues algunos ambiciosos compañeros lo están boicoteando para quedarse con su trabajo. Asimismo como en El sacrificio, debe soportar a una mujer despechada que trata de hacerle la vida imposible.
Campusano construye su alegato en base a poderosos personajes que se salen de lo común, como el rockero de Fango, o el curandero de Nehuen.
Carlos es un buen hijo que sufrió malos tratos en su infancia y que no quiere que la historia se repita en el barrio que vive.
Asimismo Campusano denuncia las precarias condiciones en las que deben trabajar en lugares donde predomina la miseria y la tragedia.
El azote es un filme sencillo, pero recomendable que consolida la carrera de este singular director argentino.