Home Nuestra Palabra Prisciliano Gutiérrez CUANDO LOS MUERTOS VIVEN.

CUANDO LOS MUERTOS VIVEN.

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“He logrado ver más lejos,

porquesubí a hombros de gigantes.

Isaac Newton.

 

En estos días que la tradición consagra a los muertos, pareciera que el año anuncia su propio fin. Los meses y días que restan en el calendario, ya no se identifican con los que se fueron, adquieren su propia personalidad: Fiestas de Todos los Santos, Xantolo, Haloween… Fantasmagóricas calabazas, elegantes catrinas, brujas en escobas motorizadas, altares con olor a cempaxochitl, calaveritas de azúcar, pan de muerto, ingeniosos versitos que juegan con la muerte de los vivos, altares donde conviven Mictlantcuhtli, la Virgen de Guadalupe, los terribles crucifijos de infantiles temores… cada día se parecen más; se sincretizan religiosamente en una mercadotecnia globalizante y agringada. Finalmente el objetivo es uno: preparar el metafísico escenario para honrar y recibir a los seres queridos que se nos adelantaron en el viaje sin retorno.

 

Después, noviembre pondrá un año más en mí, aún joven, trayectoria. Las figuras de Madero, Villa, Zapata y otros muertos (y vivos) de la Revolución, salen de sus tumbas para tomar las calles y aparecer en algún anacrónico discurso cívico de los dinosaurios que nos negamos al contagio de la amnesia post revolucionaria y que aún creemos en el principal fruto de nuestro movimiento armado: la Constitución de 1917; con todas sus adiciones, reformas e internacionalización, sobre todo en el campo de los Derechos Humanos.

 

El final – final de este 2015 y el principio de 2016, llegará por el puente Lupe – Reyes y sus fechas culminantes: el guadalupano 12 de diciembre; el nochebuenero24, del mismo mes; el año viejo y el advenimiento del nuevo la noche del 31, así como el oro, el incienso y la mirra, que desde oriente transportaban los Reyes Magos y que hoy es simple juguetería de plástico, o electrónicos pasatiempos, el 6 de enero, de acuerdo con las posibilidades económicas de sus representantes en cada hogar mexicano donde haya un niño.

 

Por la sabiduría que trae consigo un año más de juventud acumulada, procuro controlar mis instintos y vocación de Grinch para introducir elementos racionales y aprovechar el ambiente de esta época. Me gusta revivir el pasado. Aclaro, utilizo la palabra revivir en sus dos sentidos: resucitar el recuerdo de los muertos (básicamente mis padres) y re-vivir, esto es volver a vivir las horas gratas e ingratas que llenan el pasado y el presente, como elementos causales del porvenir.

 

En la existencia normal de un asalariado como yo, es difícil separar lo laboral de los otros elementos vitales. Por cuestiones de mi propia circunstancia, la vida me determina a pensar como Abogado, pero también como Profesor. No sé si esta dualidad sea buena, mala o todo lo contrario. De lo que sí estoy seguro es de que no encajo en ninguna cuadratura paradigmática. Hoy y siempre, el estilo es el hombre.

 

En este mismo universo, considero a Juan Manuel Menes Llaguno, un jurista, sí, pero también algo más: hombre de libros, historiador, cronista, educador… En síntesis: un intelectual hidalguense, que comprende y se compromete con los múltiples roles que su presente le determina y su afán de trascendencia le confirma. Si el escritor de moda, Arturo Pérez Reverte, lo conociera, sin duda lo incluiría en el catálogo de los seres que entran en la categoría de “Hombres Buenos”.

 

Agradecido con la oportunidad de presidir uno de los tres poderes constituidos en nuestra entidad federativa, pretende dar sentido, conocer, valorar en su tiempo y espacio a cada uno de los ex presidentes y una ex presidenta, desde la Erección de nuestra entidad federativa en 1869 y la creación del TSJ,hasta nuestros días.

 

Muchos son los rostros y los nombres que se pueden perder en el laberinto de los años idos. Sólo quedan retratosen algunos casos; en otros ni eso; sin embargo existieron y existen. Llenaron el importante espacio,la responsabilidad de administrar justicia, en un territorio por demás violento, en donde caciques y señores de horca y cuchillo, dirimían a balazos sus controversias por el ejercicio del poder, ante la impotencia de un pueblo sumido en la ignorancia y la pobreza. Si uno de estos personajes faltara, la historia del Poder Judicial no sería la misma.

 

La familia judicial, el gremio de los abogados y la opinión pública en general, estamos conscientes de que la figura del titular del Poder Ejecutivo, es determinante; aunque nuestra relación siempre ha sidode institucional coordinación, al margen de toda sumisión abyecta.

 

La ruptura de paradigmas que se vive en algunos rubros de la impartición de justicia, hace que los profesionales del Derecho busquemos revivir la tradicional imagen del abogado culto, elocuente, ético dominador del arte de la palabra, de la argumentación debidamente fundada y motivada en las leyes que dan vida al Estado de Derecho.

 

Honrar, honra. Es obligatorio conocer a quienes nos antecedieron en la responsabilidad de impartir justicia, para entender que nuestro horizonte es amplio, porque marchamos en hombros de gigantes, cuyo pensamiento vive en los tribunales, siempre, pero que los días de muertos nos motivan para realizar gratas y respetuosas remembranzas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Noviembre, 2015.