- Devos, reconoció su “emoción” al percatarse que en aquellas cuevas habían caminado hace 10.000 años otros humanos y que todo estaba como se quedó hace unos 7.000 años.
Como lo señaló a Efe el doctor Junco y la profesora Brandi MacDonald, de la Universidad de Misuri y que ha analizado las muestras de las cuevas, lo más importante es que el hallazgo conecta con los restos de Naia, el esqueleto más completo hallado en Yucatán de una mujer adolescente y con una antigüedad de entre 12.000 y 13.000 años.
“Y hay pocas oportunidades de interpretar cómo vivían, colaboraban y qué actividades realizaban los pobladores de la prehistoria en Yucatán. Este descubrimiento nos lo puede permitir. Para mí, una de las preguntas más interesantes que se plantean es si la explotación del ocre era una característica definitoria de Yucatán”, continuó.
“¿La gente venía a esta región por el ocre? Para mí eso es muy interesante”, terminó señalando MacDonald.
Devos, el descubridor de la red de cuevas, también destacó durante una entrevista con Efe el perfecto estado de preservación del sitio.
Devos, que desde hace más de 30 años se dedica a la exploración de cuevas sumergidas, reconoció su “emoción” al percatarse mientras buceaba que en aquellas cuevas habían caminado hace 10.000 años otros humanos y que todo estaba como se quedó hace unos 7.000 años.
“Fue muy impresionante”, explicó.
Devos y Meacham realizaron el descubrimiento de forma casual.
Hallazgo casual
“Es una cueva explorada con anterioridad pero en 2017 me pidieron que hiciera un mapa, que es una de mis especialidades. Durante el proceso descubrí un túnel en una pared y al pasar llegamos a una restricción de unos 70 centímetros de ancho”, explicó.
“Pero como durante el recorrido vimos cosas raras, piedras apiladas una encima de otras, estalactitas rotas, pensamos que alguien había estado ahí antes, lo que era imposible. Eso nos dio ganas de seguir adelante. Aunque no era fácil pasar la restricción con todo el equipo, lo logramos hacer”, continuó.
“Al otro lado empezamos a ver directamente cambios en la cueva hechos con toda claridad por humanos. Fue el buceo más memorable que he hecho en los casi 30 años de profesión”, añadió el buceador.
Devos, Meacham y otros buceadores de Cindaq tomaron más de 20.000 fotos y horas de vídeo de 360 grados durante ese buceo inicial y otro centenar de sumergidas en los siguientes meses.
Con la ayuda del superordenador de una universidad estadounidense, esas fotografías y vídeos se han convertido en un modelo tridimensional de las cuevas que está permitiendo a los científicos estudiar el hallazgo sin tener que bucear en las cuevas.
Ocre de alta calidad
Devos también extrajo muestras del ocre de las minas subterráneas y del carbón de los restos de fuegos que utilizaron los exploradores iniciales para iluminar las cuevas.