POR CUATRO DÉCIMAS, UNA O DOS SEMANAS MÁS
Esto del semáforo sanitario es cosa seria y más vale que sea así, pues de él depende que se tengan estrategias y decisiones que frenen contagios y salven vidas humanas. Para decidir su color, con todo lo que implica, no debe haber más razones que la situación real de la pandemia.
Por eso, no tiene nada de raro que en nuestro estado, después de una semana de color naranja, hayamos vuelto al semáforo rojo, porque en la medición de los renglones que determinan el color del semáforo sucede que por cuatro décimas, en la demanda hospitalaria, se decidió el cambio de color.
Esta situación nos dice que lo que se decidió en la entidad, para que aún con el color naranja se mantuvieran las medidas, como si estuviéramos en rojo, en una semana que se le llamó de transición, no estaba equivocado, por la desbandada que pese a restricciones se dio y que puede ser la causa del retorno al color rojo.
Sin embargo, es bueno enterarse de parte del Secretario de Salud Alejandro Efraín Benítez, que la pandemia en Hidalgo está controlada y que las medidas que se han implementado son exitosas, pues de lo pronosticado de contagios y fallecimientos, se habrá dado casi un cincuenta por ciento.
Por lo mismo, pidió a la población mantener las medidas que ya todos conocen y que en razón de este cumplimiento, y por como se va desarrollando la pandemia, las cosas pueden cambiar en una o dos semanas.
Así que el escenario no es como para tirarse de la azotea, sino de colaboración, porque no vamos mal y es cuestión de unos 15 días. Las cosas lo más seguro es que cambien.
Es diferente ver las cosas con esperanza bien fundada, que caminar a ciegas en una noche total.
No es el caso, y mucho depende de la responsabilidad ciudadana en esta hora de color rojo, en que la vida social y de negocios, así como laboral, tienen limitaciones con el fin de combatir al virus.
No se ve tan negro el horizonte, las medidas tomadas han dado resultado, y es cuestión de días para empezar a vivir un nuevo modo de existencia, con muchos cuidados, pero de vuelta otra vez.
Una o dos semanas de esfuerzo y quizá de sacrificio, pero vale la pena.