* La Sucesión
El proceso mediante el cual se lleva a cabo la selección del candidato priísta al gobierno de Hidalgo no solo ya empezó, sino que está por concluir. Son otros tiempos, pero también circunstancias totalmente diferentes a las que se registraron en la nominación del hoy gobernador, Francisco Olvera Ruiz.
Contrario a lo que se hubiera pensado, en el sentido de que la presencia del ex mandatario hidalguense, Miguel Ángel Osorio Chong, en la élite del poder federal, al final de cuentas decidiría el proceso selectivo prácticamente a favor de quien así lo deseara, la realidad terminó por ser otra.
Realidad que tiene mucho que ver con el entorno que rodea el ejercicio del poder presidencial, hoy como nunca necesitado de posicionar en cada uno de los estados de la República, a personajes que le garanticen victorias holgadas ante alianzas opositoras ideológicamente absurdas, pero con la posibilidad real de lograr un triunfo.
No arriesgarán pues en la entidad hidalguense. Y no porque no quieran, sino porque están obligados a no perder en estados con una recia tradición tricolor, que incluso le da soporte al discurso ideológico del Revolucionario Institucional, cuando para muchos el asunto de las ideas es cosa del pasado.
Mucho menos resulta posible que el secretario de Gobernación quisiera pasar el momento angustioso de mantener sus aspiraciones presidenciales, con una derrota en su entidad natal.
Como nunca el tablero del poder se ha complicado en todo el sentido de la palabra, y aún cuando tres o cuatro candidatos, entre ellos una mujer, ya realizan campaña abierta para ser los elegidos, han preferido mantenerse bajo el disfraz de que buscan hacer el bien, sin mirar a quién.
Limadas las asperezas en la relación del gobernador Francisco Olvera, con su antecesor, Miguel Ángel Osorio, y en la que el segundo simplemente supo de primera mano la serie de tropelías que no pocos intentaron cometer en su nombre, el hecho sustancial es que hoy son personajes que fríamente analizan el destino de la candidatura de su partido con un único pero vital requisito: no pueden perder.
Es así que aquellos que dieron por hecho que serían los nominados o nominadas, por su relación estrecha con el jefe del ejecutivo estatal, o con el responsable de la política interior del país, han caído en la cuenta de que la garantía de que eso se hiciera realidad, simplemente no existe.
Tampoco el que aseguró a diestra y siniestra, que por el trabajo hecho en la aprobación de reformas constitucionales, simplemente ya se la debían.
No será así.
El análisis que ya concluyó deriva en un solo aspecto y sentencia lapidaria definitiva: “quien sea, simplemente debe garantizar que no va a perder, y que obtendrá una victoria sin duda alguna”.
Será sin embargo con respeto a los tiempos, pero con llamados directos a los que no serán para que se sumen, o se resten, al proyecto único. No habrá pues tintas medias, y el que decida caminar por la libre será invitado a hacerlo.
Tiempos únicos los que vive el Revolucionario Institucional en Hidalgo, que para algunos estaban olvidados, pero que son fruto de una larguísima tradición en el ejercicio del poder, y sobre todo, en su conservación.
No juegan pues a ver lo que pase el año entrante. Juegan a que pase lo que tienen planeado.
Así de simple.
Mil gracias, hasta mañana.
twitter: @JavierEPeralta
CITA:
Limadas las asperezas en la relación del gobernador Francisco Olvera, con su antecesor, Miguel Ángel Osorio, y en la que el segundo simplemente supo de primera mano la serie de tropelías que no pocos intentaron cometer en su nombre, el hecho sustancial es que hoy son personajes que fríamente analizan el destino de la candidatura de su partido con un único pero vital requisito: no pueden perder.