EN DEFENSA DE LA FIESTA BRAVA
- Las figuras del toreo españolas dan la cara al gobierno ante su negativa de apoyar económicamente a la Fiesta Brava, con el argumento de que no se puede considerar cultura
Por: Saúl Salvatierra García
Estimados Amigos, con el gusto de saludarlos desde este espacio de Plaza Juárez. Para entender la Tauromaquia tenemos que remontarnos a la Edad de Bronce, en la que se registran los primeros antecedentes de los Ritos con Toros; en las culturas indo-iraní, mesopotámica, egipcia y europea existen vestigios que muestran al toro como un símbolo importante, elemento identificador de ritos y sacrificios cuyo fin era favorecer la fuerza de los guerreros o la fertilidad del ganado; también fue frecuente su empleo en ofrendas, ceremonias funerarias o rituales. Existen testimonios documentados que desde los inicios de la Edad Media las fiestas y juegos de toros ya estaban asentados en la Península Ibérica procedentes de los antiguos rituales con toros en los que se practicaron diferentes formas de burlar a las reses; a partir del Siglo XIII se llevan a efecto fiestas en las que se corrieron toros en Castilla, León, Navarra, Aragón, Asturias y Galicia.
Queda claro, con lo anterior, que la Tauromaquia forma parte de la Cultura Española desde la Edad Media, tomando en consideración que “Cultura se refiere al conjunto de bienes materiales y espirituales de un grupo social transmitido de generación en generación, a fin de orientar las prácticas individuales y colectivas. Incluye lengua, procesos, modos de vida, costumbres, tradiciones, hábitos, valores, patrones, herramientas y conocimiento”, siendo la función de la cultura garantizar la supervivencia y facilitar la adaptación de los sujetos en el entorno. Así las cosas. es innegable que la Fiesta Brava es parte fundamental de la Cultura Española y, por transmisión de la Conquista, de los Países Latinoamericanos en la que se practica.
No obstante lo anterior, el actual Gobierno español, que encabezan el Presidente Pedro Sánchez y el Vicepresidente Pablo Iglesias Turrión, principalmente este último que proviene de una acomodada familia de izquierdas, cuyo padre tuvo una fuerte vinculación con el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota, ante la crisis económica general por el COVID 19, se niegan sistemáticamente a brindar apoyo al Sector Taurino que es, sin duda, uno de los principales generadores de ingresos a la economía española, expresando Pablo Iglesias que le “incomoda enormemente que se reivindique como una práctica cultural a proteger”, insinuando que se podría someter a votación la prevalencia de la Fiesta Brava en España.
En contestación a esta manifestación antitaurina y totalitaria del Vicepresidente Iglesias, personajes del Sector Taurino, entre ellos el Ganadero Victorino Martín García, Presidente de la Fundación Toro de Lidia y el Matador de Toros Cayetano Rivera Ordoñez, inmediatamente alzaron la voz demandando a Pablo Iglesias respeto a la Fiesta Brava, la que, por si lo desconoce el comunistoide político, está contemplada dentro del Ministerio de Cultura desde el año 2010. Victorino Martín, en una misiva enviada al Ministro de Cultura José Manuel Rodríguez Uribes, entre otras cosas, le espeta: “El mundo del toro lleva demasiado tiempo siendo discriminado, siendo relegado a un segundo plano, cuando la realidad es que somos el segundo espectáculo cultural por número de espectadores, solo por detrás del cine extranjero… La realidad es que el 40% por ciento de los municipios españoles organizan festejos taurinos… somos una de las principales industrias culturales de este país, y que hace demasiado tiempo que no recibimos un trato acorde con nuestra importancia”.
Por otra parte, en casa del Diestro Peruano Andrés Roca Rey, en Sevilla, se reunieron Juan Antonio Ruiz “Espartaco”, Enrique Ponce, Julián López ‘El Juli’, José María Manzanares, Morante de la Puebla, Pablo Aguado, Diego Urdiales, Sebastián Castella, Miguel Angel Perera, Paco Ureña, Cayetano Rivera Ordoñez, Manuel Escribano, José Pedro Prados ‘El Fundi’ y Cristina Sánchez, en representación de la Fundación del Toro de Lidia, en la que acordaron iniciar una campaña de presión en contra del Ministro de Cultura, la que inició con una campaña de protesta difundiendo el lema “LA CULTURA NO SE CENSURA”, que en principio ha obligado a que Rodríguez Uribes reconsidere aplicar apoyos económicos al Sector Taurino, para que los integrantes del mismo palien la crisis monetaria que enfrentan ante la suspensión de las más importantes Ferias Taurinas del año a causa de la pandemia de COVID 19; finalmente la unión de los taurinos ibéricos sacudió a su gobierno.
En comparación lo triste de la realidad de la Fiesta Brava en México, es que ni de casualidad está contemplada en ningún programa de apoyos a sus miembros, hoy en paro obligado y sin quién dé el primer paso para gestionar algún tipo de ayuda a los más desprotegidos de la Fiesta de Toros.
Por ahí nos vemos, ENTRE EL CALLEJÓN Y EL TENDIDO, si Dios lo permite.