TAN CERCA Y TAN LEJANO
Estos días de silencio
de horas, días, semanas,
de ver pasar la vida
con temor y zozobra,
el corazón nos late
sintiendo con certeza,
que lo que más queremos
está cerca, muy cerca
y también tan lejano.
Y vemos convencidos,
que lo realmente hermoso,
la familia, la esposa,
los hijos y hermanos,
están tan cerca y juntos
que no lo comprendemos,
de verlos día tras día
en el mismo camino,
y los vemos tan nuestros
que poco lo sentimos
para mirar al cielo
y dar gracias por ello.
La costumbre, la vida,
nos impide a cada hora
admirar el milagro
de caminar con ellos,
de sentir admirados
que ellos son la vida,
que por ellos vivimos,
que el camino es camino.
Por caminar con ellos,
que tenemos a diario
tan cerca y tan lejano.
Y estos días de dudas,
de temor de perderlos,
nos repasa la vida,
lo hermosa de la esposa,
la ternura y encanto
de cada niño nuestro,
el cariño de hermanos,
la presencia por siempre
de los padres ya idos,
de todos los amigos,
y entendemos que de irse,
un mucho de nosotros
también se iría con ellos.
Que la vida es la vida
porque estamos con ellos,
y que el camino acaba
si se fueran por siempre.
Estos días nos enseñan,
que lo que más queremos
están por la costumbre.
Tan lejos y tan cerca,
y se prenden las luces
del alma peregrina,
que nos dicen en las danzas
de huapangos y sones,
que con espada y daga
defendamos lo nuestro.
Para que estén por siempre
más cerca que lejanos,
porque son nuestra vida,
regalo del eterno,
estrellas navideñas,
brújulas del sendero,
faros que iluminan
la senda de los años
y que estos días de encierro
nos enseñan y gritan,
que abramos bien los ojos
para mirar con ansia
que lo que más queremos
de estar tan cerca, siempre
lo sentimos tan lejos.
Tan cerca y tan lejano.