Por: El Pequeño Timmy
La que se moría de ganas de presumir y hasta acomodó unos dibujos en degradados blanco y negro, fue la diputada Corina Martínez
Con la primera sesión virtual en la historia del Congreso del estado de Hidalgo, quedaron al descubierto muchos detalles, algunos más relevantes que otros, pero sin duda este ejercicio al que se sometieron los 30 diputados, dio mucho de qué hablar y puso en evidencia la irresponsabilidad, el oportunismo, y la ignorancia de varios legisladores, en las más de tres horas y media que duró la sesión.
Lo primero fue, esperar a que la transmisión fuera buena, sin embargo al ser la primera vez los errores técnicos y las deficiencias que deja la austeridad no se hicieron esperar, en comparación con las sesiones (aunque no se deben comparar) del Instituto Estatal Electoral de Hidalgo (IEEH), la primera del Congreso quedó muy por debajo.
Y mientras esperábamos que el video tuviera audio, que todos los diputados estuvieran conectados, que algunos torpemente aprendieran a usar el micrófono o la cámara, o los que de plano parecía que estaban haciendo otras cosas, pudimos ver el entorno desde el que se conectaron los diputados.
Por ejemplo, hubo un solo diputado “institucional” que invirtió en su escenografía (aunque parecía youtuber de esos con escritorio al frente), fue Julio Valera Piedras del PRI. En cambio los otros tuvieron algunos detalles que no pasaron desapercibidos como las pinturas que cuelgan en las paredes de los hogares de los diputados entre los que se podían ver bodegones como el de Noemí Zitle Rivas, las peras de Rafael Garnica Alonso, ambos de Morena, o las acuarelas de Mayka Ortega del PRI.
La que se moría de ganas de presumir y hasta acomodó unos dibujos en degradados blanco y negro, fue la diputada Corina Martínez, quién enseñando la mazorca mostró que tuvo que convocar a sus colaboradores para que le alistaran la computadora por qué no daba una, eso sí, sin dejar atrás el protagonismo de que le tomaran fotos “así como que estaba trabajando”.
El que parecía que traía todavía el coraje atorado y sed de venganza, fue Ricardo Baptista, ya que “queriendo y no”, se presentó a la sesión virtual. A leguas se nota las ganas que tiene de desobedecer las instrucciones federales (quién sabe qué padecerá en casa que le urge salir), y se notaba la sed porque el diputado bebe en taza grande. No supo activar su micrófono.
El que llevaba el venado en la cabeza sin pretender hacer la danza sonorense, fue Raymundo Lazcano Mejía, mismo que tuvo que moverse de lugar porqué estaba muy “oscura” su transmisión, aunque el que ganó en opacidad fue el diputado de Metepec, José Luis Muñoz Soto, su rostro apenas fue perceptible y al igual que Corina Martínez su protagonismo y tomadera de fotos, poniendo en riesgo a sus colaboradores, fue la constante.
Por su parte, la diputada Areli Rubí Miranda Ayala demostró que tenía otras ocupaciones, y al igual que los otros chapulines debió dejar el lugar a su suplente, pues gran parte del tiempo perdido ocurrió mientras los diputados decían “Areli”, Areli, ¿escuchas?”, y la diputada como si nada.
Mientras su colección de sombreros colocados en astas de venado se aireaba, la diputada Roxana Montealegre Salvador, emitía su voto. Algunos otros diputados se quisieron hacer los lectores e intelectuales al viejo estilo y buscaron un librero para que luciera de fondo aunque en este solo hubiera carpetas de archivo posiblemente muerto.
Puertas de madera, contraluces, cortinas rosas que iluminaban el cuarto como para comercial de desodorante, un cuadro con la iglesia de Epazoyucan, retratos familiares, plantas artificiales, simples habitaciones con salas de forro de ese que parece plástico y más, fueron los escenarios que los diputados nos permitieron ver en la primera sesión virtual del Congreso hidalguense, detalles que sin duda nos hicieron más leve la transmisión de más de tres horas y que, esperamos que en lo técnico, mejore para la siguiente.
Puedes ver la sesión virtual aquí: