EN TUS MANOS SEÑOR
En esta hora de sombras
De miedo y de incertidumbre,
cuando la duda golpea
Y la angustia nos abate,
En esta hora que crece
entre lágrimas y ruegos
en que el hombre está presente, pequeño y grande en un tiempo,
Volteamos a ti los ojos
Señor del tiempo y la vida,
palabra que crea y conforta,
para decirte y gritarte
que la noche nos lastima,
que nos duele ver el cielo
con estrellas que se marchan,
el horizonte sin luces,
Todo oscuro, todo negro .
Los caminos sin sentido,
Pasos con brújula rota
barcos sin timón ni rumbo,
luceros ya sin agenda,
familias como corderos
dispersas al ver caído
al pastor que les cantaba.
La esperanza hecha jirones,
guitarras huecas sin cuerdas,
pianos con teclas quemadas,
sueños heridos de muerte,
peces de hierro forjado
que en vano intentan su nado,
Mariposas de cristales
opacas tarde de lluvias,
ríos sin agua, peces ciegos,
que piensan en gesto fiero
que la arena son los mares
donde juegan a la vida…
Es la hora de la duda
De la esperanza dolida,
Pájaro que vuela herido,
Colibrí en cárcel de hierro,
Gorrión sin canción ni sones,
Palomas que se perdieron
Y no encuentran el camino…
En esta hora sin luces
Te invocamos , te gritamos,
tú que creaste el universo
los soles y el cielo todo
Tú que mandaste a la noche
ausentarse con el día
Tú que en la tarde gloriosa
nos formaste de la tierra
Y nos hiciste a la altura
de Los Ángeles del cielo,
Ven y quédate en la casa
Ven y bendice a los hijos
Acaricia nuestras penas
Consuela nuestros pesares
Fortalece la esperanza
Alienta nuestra confianza.
En tus manos nos ponemos
No pases señor de largo
Que la noche va cayendo
En nuestro pueblo de barro.
Tenemos las manos puestas
En el arado y la tierra,
Labramos con gran esfuerzo
Los surcos de la esperanza,
Bendice nuestros esfuerzos
Conduce y guía nuestras barcas,
En tus manos nazarenas
Están puestas nuestras vidas
Hay un lugar en la casa
Un lugar en nuestra mesa
Bendice el pan de la vida
Y nunca nos dejes solos.