Pido la palabra
Estamos a tiempo de so ar, no debemos consentir que nuestra esperanza sea vulnerada
Ya lo dijo alguna vez Jaime Torres Bodet: Un hombre muere en másiempre que un hombre muere en cualquier lugar, asesinado por el miedo y la prisa de otros hombres ; sin duda alguna, el maestro se estaba adelantando a su poca, y con sus versos parecer a que estaba describiendo lo que hoy estamos viviendo, el miedo de a poco nos va ganando, el miedo de s bito está matando, y como l dec y nada está seguro de s mismo .
mo es que llegamos a este nivel de violencia?, en qu momento la tranquilidad se convirti en utop a?, no tengo respuesta, solo se que quedan mil preguntas sin respuesta en la hora en que el hombre penetra a maño armada en la vida indefensa de otros hombres , nuevamente citando al ilustre visionario.Hablar de la violencia es hablar de un mundo en el que sin duda todos tenemos algo para contar, germen violento que precisa violencia para su exterminio, condenados a la porquer a, virulencia que nos arrastra, abismo sin fondo que se ha tragado nuestra tranquilidad; agujero negro que amenaza con estrangular la confianza en el amigo que quiz ana nos haga v ctimas de su ambición.
Pero no!, no podemos permitir que la fuerza del miedo nos humille, no permitamos que los violentos nos obliguen a agachar nuestra cabeza, nuestra dignidad, nuestra esperanza; la vida es bella, y vivir encerrados en la desconfianza no es la forma de vida que nos fue heredada, no es la forma de vida que debemos dejar a nuestros hijos; autoflagelarnos con el miedo es hacernos v ctimas de nuestra propia indolencia, de nuestra falta de coraje.La violencia se está dando de manera recurrente en todo el pa s, por causas est pidas; causas sin sentido como el asesinar a un niño de cinco a os por una deuda de mil pesos que tenía su progenitora; causas que solo sirven de acicate para las venganzas de necios violentos que con una bala en la cabeza terminan sus sue os de grandeza; la violencia que los lleva a la c spide, es la misma que les impide disfrutar las ganancias de su codicia.
La violencia en M xico ya es una desgraciada realidad, se percibe, se huele, se ve día con día en todos los lugares, en todas las cosas; a lasínuevas generaciones de ciudadanos se les está inyectando un embri n de violencia y recelo; se les hace dudar de todo lo aprendido.
mo es que llegamos al grado de tener en esta generación a mexicanos con carácter riesgosamente agresivo, hostil y desconfiado?; es claro que esta violencia no se ha dado por generación espont nea, o porque exista una predestinación que nos haya arrastrado a este estado de cosas; la violencia tiene muchos or genes y la mayor a de ellos son previsibles, pero no hemos hecho gran cosa para su prevención, al contrario, cada día le ponemos nuestro personal granito de arena para alimentarla, para engordar a s a ese animal violento y hostil que terminar por devorarnos.Ya estamos subidos en este tren en donde la mayor a no compr boleto, pero igual, estamos viajando a la velocidad de las armas de alto poder que por alg n lado deben entrar; de nada sirve esconder la cabeza en un hoyo cual ingenuo avestruz, pues afuera seguir la vor gine, aunque por dentro anhelemos la paz.
Pero estamos a tiempo de so ar, no debemos consentir que nuestra esperanza sea vulnerada, a nadie le es permitido claudicar! quedarse a medio camino es se al de que decidimos estar muertos en vida; lo importante es que no nos abandonemos a la desgracia, no entreguemos nuestro nimo al miedo, pensemos que ma ana podemos volver a empezar, volver a levantarnos con nuevos nimos para lograr nuestras metas y cumplir cada uno de nuestros objetivos.
Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito est .
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