UN ADULTO RESPONSABLE
Siento que hoy la carretera y yo somos un sin nimo,
solo avanzar, seguir la luz, hasta llegar.
Los ángeles – Los Claxons
Antes me daba p nico manejar, no le encontraba sentido a lo que muchas otras personas disfrutan sobre tomar el volante y volverse uno con el camino . Además, siempre escuch las historias sobre lo costoso que puede llegar a ser el mantener un auto en condiciones funcionales (ya ni siquiera hablar de buenas ptimas excelentes , pues ese es otro boleto que implica mucho más dinero).
Tambi n escuch los traumas de los demás: como a una prima, que se estrell contra la pared de la cochera de su casa mientras era su primera lección de manejo o un amigo, que compr su carro de segunda maño y lo repar , lo repar y lo volvi a reparar, al final, mejor lo vendi .
Y ni hablar de los accidentes fuertes, como los choques, en donde puedes perder más que lo material. Y es que manejar no es cualquier cosa, implica mucha responsabilidad, como en todo, claro, pero ac casi siempre debes preservar tu vida y la de los otros, que f cilmente pueden ser conocidos o completos extra os que ven an a m xima velocidad.
n día simplemente mis pap s me dijeron: este es tu carro ahora y es tu completa responsabilidad. Los aprendizajes que he tenido desde entonces son impresionantes. Un t o me enseña manejar con prudencia y sin miedo, lo demás fue pura pr ctica, a la que estaba reacio en un principio pero con el tiempo acept .
Finalmente lleg el día de exponer mis conocimientos ante la autoridad, y con un siete en la boleta pude sacar mi licencia por un par de a os, mismos que he manejado cada vez con mayor soltura pero cierto de una verdad tan inc moda como inobjetable: no me gusta manejar, lo hago por necesidad.
A oro los momentos en los que podía dormirme en el asiento trasero o ser el copiloto más despistado del mundo, pero creo que ya no existir s, porque cuando te vuelves conductor sabes que el puesto de segundo al mando es trascendental y que el hacer pl tica desde atr s es vital para que el que va al volante no se quede dormido, sobre todo en los pesados viajes de noche.
Decir que ya me ha pasado de todo ser a mentir, pero he comprobado de primera maño que cualquier lugar es peligroso mientrasíno aprendas a maniobrar, el zagu n de mi casa es prueba viviente de ello, pues parece que mis facias tienen un problema personal con l y sus puertas.
La polic a me ha detenido en cuatro ocasiones distintas, todas ellas por faltas administrativas menores que si bien implicar an multa, me las han perdonado por no incitar a la famosa mordida y hablarles con respeto o por mi linda cara, tal vez, pero yo digo que es por lo primero.
En este mundo de tr mites burocr ticos interminables, el más engorroso y peor explicado, para m , siempre va a ser la verificación del auto, y eso que ya he hecho muchos otros, como acudir al SAT con mi memoria de alg n personaje de Disney para acreditar que ya soy un adulto.
Y entre la tenencia, el ya mencionado control vehicular, la gasolina, las distintas reparaciones, la gr a de aquella vez, el cambio de llantas y todo lo demás, un carro se vuelve como un hijo de tres a os, ya sabes que puede sobrevivir sin tantos cuidados, pero de todas formas tienes que estar al pendiente de su manutención.
Pero s
, cantar a todo pulm
n una de tus canciones favoritas mientras est
s esperando el cambio del sem
foro y por un momento pensar que de ac
a la monta
s cercaña no hay mucho tramo, no tiene precio. Aunque termines volviendo a la realidad, avances, y llegues al trabajo, como siempre.
Nota: Nadie va por la vida tratando de estorbar, por lo que creo que es conveniente ser más pacientes con aquellos autos varados en el camino por cualquier situación.



