María Magdalena y María, la madre de Jesús, sintieron un fuerte temblor. Un ángel del Señor bajó del cielo y lo encontraron en el sepulcro donde había sido sepultado Jesús de Nazaret, el Rey de los Judíos. «El ángel brillaba como un relámpago y su ropa era blanca como la nieve», por lo que los soldados que custodiaban el lugar se desmayaron del miedo.
De esta forma comienza el último pasaje de las representaciones de la Semana Santa, enmarcadas en lo que se ha denominado “El Viacrucis Viviente” del Barrio El Arbolito, que inició don Enrique Pichardo Ramírez y que ahora continúa con la organización del colectivo “Amigos de Jesús” que encabeza Eduardo Pichardo Monzalvo, y en el que colaboran vecinos y ex vecinos que a lo largo de los años han mantenido vigente esta actividad.
El ángel del Señor les pide a las Marías que regresen a dar la buena nueva: que Jesús ha resucitado al tercer día, que el Maestro ha vencido a la muerte. Y en el camino se encuentran con él, por lo que les manda que vayan con sus discípulos y les avisen que los verá en Galilea.
Al reunirse con los discípulos, Jesús los exhorta a que prediquen su palabra y ejemplo por todas las naciones y promete estar con ellos y con toda la humanidad hasta el “fin del mundo”. De esta forma concluye el último cuadro presentado por los vecinos del Barrio El Arbolito, hombres y mujeres que con el paso del tiempo se han convertido en actores mediante los cuales se transmite la palabra del Señor, como en su momento lo fueron los apóstoles.
Sin importar el clima, la poca asistencia de gente en algunos momentos y el exceso de visitantes en otros, como el Viernes Santo; las inclemencias del tiempo (frío por las noches y calor extremo durante el Viacrucis); la falta de apoyo y seguridad vial en algunas ocasiones; montones de basura en algunas esquinas; así como de alumbrado, una vez más el equipo conformado por personajes, familiares, sonido y luces, cumplieron con el programa establecido.
Este año fue el primero sin la presencia física del fundador, don Enrique Pichardo Ramírez, por lo que el Viacrucis Viviente fue bastante emotivo tanto para la familia Pichardo como para los vecinos del “Barrio Mágico” y las familias que por décadas han formado parte de esta tradición e incluso aquellas que con esta actividad recuerdan a sus familiares fallecidos que formaron parte del Viacrucis en algún momento de sus existencias.
A pesar de las dificultades, el programa logró completarse de la mejor forma, e incluyó: Domingo de Ramos, milagros de Jesús, Última Cena y lavatorio de pies, oración en el huerto de los olivos y la aprehensión de Jesús, el Juicio y la condena a morir en la cruz, para concluir con la breve, pero muy simbólica representación de la resurrección.
Un Viacrucis hecho por vecinos que buscan compartir con esta representación la palabra de Dios, jóvenes, niños, adultos y ancianos que dan todo por continuar con la tradición, por seguir el camino de sus antecesores y lograr la permanencia del “Camino de la Cruz” más longevo de Pachuca.
Son hombres y mujeres de fe, vecinos del Barrio El Arbolito, otros ex vecinos que por diferentes circunstancias se tuvieron que mudar a otras colonias pero que año con año regresan para cumplir con los ensayos y formar parte de la nueva edición, así se contempla esta comunidad, así son los “Amigos de Jesús”.
Finalmente, cabe destacar el arraigo y pertenencia que el Viacrucis viviente tiene en el Barrio El Arbolito. No se puede soslayar la forma en que vecinos otorgan agua o frutas frescas a los asistentes al Viacrucis, aquellos que apoyan de una u otra forma durante la organización y realización de este, los que limpian sus calles o adornan por donde los personajes pasarán, el tiempo que invierten los personajes en los ensayos cada noche, además de la sinergia que se ha logrado con la iglesia del barrio, todo esto reconocido por Eduardo Pichardo Monzalvo.





