RELATOS DE VIDA
Hacía tiempo que había notado sucesos extraños en su casa, pero sus actividades diarias lograban que los olvidara y que pudiera analizar a fondo la raíz de los hechos.
Sus días siguieron en curso, pero su carga de trabajo o de pendientes ya no eran suficientes para dejar pasar las incidencias y se convirtieron en un asunto más que resolver.
Al dormir seguían los ruidos en la sala, la caída de algunos objetos, el encendido de la tele, el cambio de lugar de algunas cosas, la pérdida de algunas otras y el apagado de luces.
Al principio sintió miedo, comenzaba a pensar que algo sobrenatural y principalmente maligno había entrado a su hogar, tal vez por algún trabajo de alguien que le deseaba un mal, o también por las vibras que recogía todos los días en su trabajo.
Pero el pensamiento cambió cuando el miedo se desvaneció, porque los sucesos no eran graves, ni le hacían daño, podía dormir tranquila y podía seguir con su rutina diaria sin complicaciones.
Sin embargo decidió hacer una limpieza espiritual profunda en casa, limpió con agua, sal y vinagre las puertas, muebles, espejos y pisos, para después quemar incienso de palo santo y un poco de romero y canela.
En esa limpieza, sacó objetos, cosas y ropa que no servían y solo ocupaban espacio, y encontró una impresión del ultrasonido del bebé que había perdido hace algunos años, y a quien no había recordado para evitar el dolor.
En ese momento atribuyó los sucesos extraños a la presencia de esa alma pura, en un intento por hacerle recordar que alguna vez estuvo dentro de ella y que no quiere que lo olvide.
Lloró buen tiempo hasta que ya no salían lágrimas, por olvidarlo y no recordarlo con amor por todas las ilusiones y sueños que le hizo vivir en el poco tiempo que lo tuvo.
Pidió perdón, prendió una veladora, se despidió de él con amor y principalmente con agradecimiento, y preparó un pequeño altar para tenerlo presente.
Los sucesos no dejaron de suceder, pero en cada uno de ellos le hablaba y le recordaba lo mucho que lo amaba, le deseaba buenas noches y después dormía tranquila.




