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martes, marzo 3, 2026

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Pido la palabra

La incertidumbre es un sentimiento que a todos nos invade, a muchos paraliza, aunque a otros, los menos, los impulsa y motiva; en menoRío mayor grado pero la mayor a de los mexicanos vivimos invadidos por el acontecer del día siguiente; hoy ya nada es seguro; la seguridad social ya no es garant a de nada; el empleo, la salud, la vida misma est n en riesgo permanente; hoy tengo empleo, y ma ana?; hoy estoy vivo, pero por cu nto tiempo?.

Vemos realidades cotidianas que superan la ficci n; lo que ayer le amos en una novela, hoy vemos que sigue más vigente que nunca; Los Olvidados , de Bu uel, siguen siendo los olvidados de nuestros tiempos; gente sufriendo en silencio por el vac o de la incertidumbre, por el vac o de la desesperanza; y todo por ese vac o provocado por los bolsillos vidos de dinero, pero llenos de desesperación.

Hiere en serio sentir la angustia de los olvidados, y hablo de dinero, duele mucho cuando no hay de d nde echar mano; los jefes de familia, cuando los hay, parti ndose el alma para ganar aquello que, en manos de otros, de suyo insensibles, se desvaneci en el dispendio de las vacaciones en Europa.

Arrastrando los pies, no de cansancio, s de pena, s de humillaci n; la falta de dinero los hace agachar la cabeza para pedir favores; y los fortuitos poseedores de la varita decisoria aprovechando sus minutos de fama, ejerciendo el crudo poder, y con ello, alimentando la desesperanza, la humillaci n; la incertidumbre de un ma ana vac o de futuro y lleno de frustración.

No es lo mismo la incertidumbre de los incumplidos que la incertidumbre de los olvidados; la primera, tuvo remedio, pero la desidia los venci ; la segunda, ya es parte de su vida, esa vida que los pisotea y que a diario les recuerda que no tienen derecho a rebelarse ante la adversidad inducida.

Los a os van pasando y la gente se va con ellos, en eso s que no hay duda: nacer, crecer, reproducirse y morir, es lo nico cierto; millones de personas sinti ndose felices con los xitos de otros; y entonces, esos xitos los hacemos nuestros para no dejar de so ar, aunque la mayor a no logre esbozar el menor de sus sue os; nos han dicho que debemos luchar para alcanzar lo que queremos, pero a veces esos a os de lucha los mata el bandido que nada hace y todo arrebata; o el político los desvanece  en la liturgia de sus insensibles acciones, sobre todo cuando nos dec an lo negativo que es ser aspiracionista.

Tener m dej de ser la meta para la mayor a de los mexicanos, ahora lo nuevo es tener lo suficiente ; tener queso es importante, pero no tanto como salir de la ratonera, esa ratonera en la que estamos inmersos desde hace varios a os y en la que todos tenemos algo de responsabilidad.

Por ello, hagamos conciencia y formemos parte de ese selecto grupo que, en lugar de inmovilizarse, se motivan, se impulsan y hacen de sus puntos negros una plataforma de oportunidad. Ese es el tipo de mexicanos que nuestro pa s merece, más ahora que ese arrogante racista de la Casa Blanca nos está tomando como bandera de sus fobias y delirios de grandeza; agachar la cabeza ante ese altanero jamás ser la opción.

Tal vez nadie nos d una medalla, no importa; tal vez nadie nos reconozca el esfuerzo, qu s da; tal vez muchos intenten ponernos zancadillas y tenernos con un pie en el cuello como hoy intenta ese engendro de la violencia racial, a eso nos exponemos; pero tal vez, y con muchas probabilidades de xito, logremos evitar el tener que agachar la cabeza por la incertidumbre de saber si tenemos el valor de ser nosotros mismos y no solo lo que el destino nos depare.

Dejemos nuestros miedos y fobias pol ticas para otra ocasi n, hoy M xico nos necesita bien unidos.

Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito est

Los olvidados no se rinden publish

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