La celebración del Mundial de fútbol el próximo verano en Canadá, México y Estados Unidos puede convertirse en una amenaza para millones de aficionados, sobre todo por «las mortales y abusivas políticas estadounidenses de inmigración», alertó este lunes Amnistía Internacional (AI), que pidió a la FIFA y a los países anfitriones «acciones urgentes» que lo impidan.
Bajo el mandato de su presidente Donald Trump, EE.UU., donde se disputan tres cuartas partes de los partidos del Mundial, se enfrenta a una «emergencia de derechos humanos», explica AI en su informe «La humanidad debe triunfar: Defender los derechos y abordar la represión en la Copa Mundial de la FIFA 2026».
En particular, destaca «las políticas de inmigración discriminatorias y por las detenciones arbitrarias y en masa por agentes enmascarados y armados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y otras agencias».
“El Gobierno estadounidense ha deportado a más de 500.000 personas desde Estados Unidos en 2025: casi ocho veces el número de personas que asistirán a la final de la Copa Mundial en el Estadio MetLife”, declaró Steve Cockburn, director de Justicia Económica y Social de AI en un comunicado.




