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domingo, marzo 1, 2026

Scaloni bolivia tiene sus armas y es un rival a tener en cuenta /»…

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En un campo de f tbol sala apenas a cuatro kil metros de los suburbios beirut es más castigados por las bombas de Israel, el barcelon s Paco Araujo entrena a un grupo de niños con su pasi n habitual, mostrando una resiliencia que dice haber aprendido de los libaneses durante sus 13 a os en el pa s.

» Cuatro defensas contra m , pero no importa! Soy Superm n, soy Messi!», rega a sarc stico desde la banda a una de las peque as promesas. Paco no deja de dar instrucciones y de moverse de un lado para otro durante el partido. Hasta 30.000 pasos en una sola ma ana de entrenamientos.

Lleg al L baño en 2011 para entrenar a la selección nacional de f tbol sala, algo que hizo hasta 2020 con algunos periodos en Catar, Kuwait o Canad ; y ahora da clases de f tbol a más de 70 niños libaneses, acompa ndoles en su carreras deportivas.

«El domingo pasado fue cuando me incorpor al trabajo. Me acuerdo que me contactaron varios padres de niños del a o 2017 y me dijeron ‘ ‘coach’, ma ana entrenamiento, no?’. Y yo pens mo va a haber entrenamientos, si esta noche ha sido horrible de bombas?’ «, comenta a EFE.

«Pero claro, cuando ves que hay niños que tienen 6-7 a os y que los padres los traen con la motivación de seguir, y de dejar un poquito de lado lo que está pasando. Pues ni me lo pens y vine», agrega Paco tras finalizar con su ltimo grupo del día.

Quedarse 

Cuando Espa a envi sus primeros aviones para evacuar ciudadanos del L bano, el ex seleccionador tuvo «clar simo» que se quedaba, aunque reconoce que la campa a de bombardeos israel es iniciada hace tres semanas ha tra do consigo experiencias dif ciles.

«Hubo días muy duros, mucho bombardeo de noche y de escuchar desde aviones, hasta drones, hasta explosiones (…) Y en ese momento piensasí he hecho bien en quedarme?», relata.

Sin embargo, «muy, muy, muy, muy fea» se tiene que poner la cosa para que Paco se vaya de un pa s donde dice sentirse muy respetado, además de «muy valorado» por los padres de sus jugadores.

Ahora solo entrenan en este campo en Hazmieh, a las afueras de Beirut, ya que el otro donde sol an trabajar en el extrarradio de Furn el Chebbak está pegado a los suburbios del Dahye, que Israel bombardea a diario con fiereza.

A estas dificultades se une que muchos niños se han ido del pa s, otros se han desplazado con sus familias a zonas más seguras lejos del «barullo de Beirut» y muchos no acuden a los entrenamientos por miedo.

Sin embargo, Paco está motivado a seguir adelante

Cuenta que lo ha aprendido de los propios libaneses al verlos renacer de sus cenizas tras sufrir los efectos colaterales de la guerra en Siria en 2011, atentados, las protestas masivas de 2019, la crisis econ mica de los ltimos cinco a os o la explosi n de 2020 en Beirut.

«He aprendido de ellos el c mo levantarte. El como pasas por muchas dificultades, pero sigues y contin as», comenta.

«Si estamos en plena guerra, con bombardeos aqu a 4 o 5 kil metros, y estoy aqu trabajando, es porque he cogido un poco ese esp ritu y esa mentalidad que tienen ellos», indica.

Gratitud 

A veces, los chiquillos le preguntan por qu en Espa a es m cil triunfar en el f tbol.

Paco sabe los efectos que las crisis concatenadas han tenido en los peque os «a todos los niveles», desde el escolar hasta el deportivo. Incluso en lo puramente futbol stico, las competiciones est n paradas en el pa s y no descarta que siga así todo el a o.

«Pero ellos siguen, y tienen ese deseo y esa ilusi n de convertirse en buenos jugadores. De ir a Europa, y jugar en el Bar a, en el Madrid, en el Atl tico de Madrid», asegura el entrenador.

Con su perseverancia, el barcelon s no solo les ayuda a acercarse un poquito más a esos sue os, sino que tambi n les regala un trocito de normalidad en tiempos de guerra.

Mientras observa el entrenamiento de su hijo desde el banquillo, Mohammad Fajor destaca a EFE c mo el deporte ayuda a los peque os a encontrar «un poco» de normalidad en momentos en que hasta los colegios est n cerrados.

«Estamos muy agradecidos porque se ha quedado a pesar de todo, cuando todo el mundo se fue. Por supuesto, le ofrecieron irse con el Gobierno espa ol, pero se ha quedado aqu y a n está entrenando. No se ha perdido ning n entrenamiento», sentencia.

Nazek Tabbara Abu Zaher, madre de otro jugador, tambi n se deshace en halagos sobre Paco y coincide en la importancia de los entrenamientos para los niños, aunque ahora al suyo le queda a media hora en coche tras haberse vistos desplazados por los ataques israel es.

«No queremos parar incluso en la guerra, no queremos que sientan que no estamos bien o no estamos seguros. Tenemos la esperanza de un L baño mejor», concluye. 

X Un espa ol decidido a seguir entrenando a peque os futbolistas en un L baño en guerra publish

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