La inteligencia artificial (IA) y la física nuclear han logrado una de las mayores hazañas de la arqueología moderna: digitalizar, ‘desenrollar’ virtualmente y leer por primera vez de principio a fin un pergamino de la antigua ciudad romana de Herculano, arrasada por la erupción del Vesubio hace dos milenios.
El documento recuperado es un Tratado de Ética de la escuela estoica del siglo II a.C, un hallazgo que revoluciona la historia cultural de la antigua Roma al demostrar que la aristocracia de la época atesoraba textos de corrientes ideológicas opuestas para utilizarlos en sus debates políticos y filosóficos.
La comunidad científica llevaba siglos intentando abrir físicamente estos rollos, hallados en el año 1750 en la ciudad costera romana sepultada por el Vesubio en el 79 d.C. junto a Pompeya.
Sin embargo, el calor de la erupción convirtió a los manuscritos en bloques compactos de carbón vegetal tan frágiles que el más mínimo contacto humano los reduce a cenizas.
Ahora, un equipo internacional de científicos e historiadores ha anunciado «el primer papiro de Herculano desenrollado digitalmente y leído en su totalidad, de principio a fin»… sin tocar el frágil original.
«Estamos ante un cambio absoluto de paradigma. Dejamos atrás los daños al patrimonio; ahora trabajamos exclusivamente con datos digitales y el material antiguo permanece protegido», explicó Nicolardi, profesora titular de Papirología de la Universidad de Nápoles Federico II y coordinadora del equipo de paleógrafos que ha identificado la escritura.
Primero, los bloques de carbón se trasladaron al Laboratorio de Radiación Sincrotrón de Grenoble (Francia), un acelerador de partículas que genera un haz de rayos X miles de veces más potente que el de un hospital, capaz de registrar las capas de papiro compactadas con un grosor inferior al de un cabello humano.
Luego, un software traduce esas miles de imágenes tomadas en secciones circulares y las aplana informáticamente en una larga tira de papel digital de un metro y medio de longitud.
Finalmente, los científicos entrenaron un modelo de IA para detectar el relieve y la textura de la tinta antigua -invisible para los rayos X convencionales al ser de carbón- que mostraba las letras griegas en la pantalla.


