Lionel Messi, capitán y figura de la selección argentina de fútbol, se enfrentará este miércoles en semifinales del Mundial 2026 a uno de los pocos rivales con los que nunca se ha cruzado, un pendiente en la prolífica carrera del atacante de 39 años y un importante obstáculo en la búsqueda del bicampeonato.
El choque entre Argentina e Inglaterra en la ciudad estadounidense de Atlanta no será uno más para Messi. No sólo por ser su tercera y probablemente última final de una Copa del Mundo, sino porque representa una oportunidad para enfrentarse con la principal potencia futbolística contra la que nunca se ha medido, en un partido que además cuenta con una fuerte carga histórica.
«Jugué contra todos menos contra Inglaterra, y es especial porque es selección grande, es una potencia, y siempre es lindo jugar partidos de este estilo, más en una semifinal de un Mundial», expresó Messi tras el triunfo por 3-1 del pasado sábado ante Suiza por los cuartos de final.
El goleador argentino, que encabeza con ocho tantos la tabla de goleadores del torneo junto al francés Kylian Mbappé, anticipó que se tratará de un «partido especial» y reveló que tanto él como sus compañeros observan y reviven con frecuencia las imágenes del último choque mundialista entre ambos seleccionados.




