Los antepasados de los actuales ‘reyes de la selva’, los ya extintos leones de las cavernas (‘Panthera spelaea’) se separaron evolutivamente mucho antes de lo que se pensaba, hace al menos 1,5 millones de años, según ha revelado el análisis del genoma antiguo de estos últimos.
Un estudio de investigadores británicos y suecos recogido este miércoles en la revista Cell muestra cómo eran esos leones antiguos respecto a los actuales, cuándo se mezclaron entre ellos y cuál fue la causa: los cambios climáticos del pasado.
La historia del león de las cavernas se está conociendo fundamentalmente a partir del estudio de restos fósiles y de las muestras de arte prehistórico.
En la presente investigación, los autores han analizado 12 genomas de leones de las cavernas procedentes de Europa (Austria), Asia y Norteamérica. Los fósiles abarcan un periodo de más de 100.000 años.
El ADN de los leones de las cavernas se extrajo sobre todo de dientes y huesos, aunque también muestras de tejido blando procedentes de dos cachorros de león de las cavernas excepcionalmente bien conservados en el norte de Siberia.
Los resultados han sido comparados con 20 genomas de leones modernos de África y del sur de Asia, lo que ha permitido inferir que se trata de grupos claramente diferenciados, que se separaron evolutivamente hace más de 1,5 millones de años.
Los investigadores han identificado las diferencias genéticas que pudieron contribuir a la biología distintiva de unos y otros.
Los leones de las cavernas presentaban unos rasgos más adaptados a los fríos ecosistemas del Pleistoceno en el Hemisferio Norte: eran más grandes, tenían el pelo más claro y no poseían melena.
Las diferencias físicas, como la ausencia de melena, junto con los análisis de isótopos estables que sugieren una dieta más individualista, han llevado a los autores a proponer que los leones de las cavernas eran depredadores fundamentalmente solitarios, en contraste con las manadas típicas de leones modernos.




