Y en un abrir y cerrar de ojos, la Premier League está más cerca del Arsenal que del Manchester City. Jeremy Doku, con un golazo en el minuto 97, dio al Manchester City un punto contra el Everton (3-3) que puede ser insuficiente. Si el Arsenal gana los tres partidos que les quedan, serán campeones. El Arsenal ha recuperado su ventaja, el City necesita rezar de nuevo.
Menudo impulso de energía para los ‘Gunners’, que saldrán algo menos tensionados este martes a la semifinal de Champions contra el Atlético al saber que ya dependen de sí mismos para abrochar esta Premier.
Y todo gracias a una horrible decisión de Marc Guéhi que tiró por la borda un partido que parecía controlado para los ‘Sky Blues’. Un golazo de Jeremy Doku en el ocaso de la primera parte puso un 0-1 que se antojaba suficiente ante un Everton sin pegada y que se desesperaba por un fallo de Ndiaye delante de Gianluigi Donnarumma.
La parada del italiano, a media hora del final y en el mano a mano, parecía de la misma importancia que la de Stefan Ortega hace dos años contra Heung-min Son o la salvada en la línea de John Stones hace varios años contra el Liverpool. Jugadas que dan ligas.
Pero este fútbol le guardó una sorpresa macabra al City en una jugada para el olvido de la institución. En un pase buscando Thierno Barry, con el francés en claro fuera de juego, Guéhi tuvo que tomar una decisión. Podía dejar pasar la pelota y que Barry estuviera en fuera de juego o permitir que Donnarumma llegara antes. En lugar de eso, controló la pelota, dio una mala cesión al italiano y Barry le robó la cartera y marcó el 1-1.
Pese a que el linier levantó la bandera, el VAR tardó poco en validar el tanto. Comenzó la desintegración del City. Cinco minutos después, Jack O’Brien cabeceó el 2-1 y la inviable remontada de los ‘cityzens’ se apagó cuando Barry hizo su doblete al empujar un tiro mordido de Rohl.




