Tras “concluir” su concierto en el Zócalo de la Ciudad de México, la banda chilena “31 Minutos”, levantó nuevamente el telón para que Bombi, un mayordomo Zombi de la cuarta temporada del show de títeres “más famoso de la televisión” apareciera en el escenario y al ritmo de su canción titulada “Arwrarwrirwrarwro” pusiera a toda la gente a cantar una composición que prácticamente dice absolutamente nada, ya que está cantada en idioma zombi, pero que a su vez puede decirlo todo.
La canción del “Arwrarwrirwrarwro” fue interpretada después de un amplio repertorio que calentó el ánimo de generaciones que vieron el programa de televisión infantil chileno “31 Minutos” desde su debut en 2003, por lo que este año cumplió 23 años de haberse transmitido, así que no fue sorpresa mirar a niños, jóvenes y adultos conglomerados para ver a la banda en el concierto gratuito que ofreció el Gobierno de la Ciudad de México.
“Bombi” el zombi, comenzó a cantar en la plaza más grande entre los países de habla hispana, luego de que éxitos como “Son pololos”, “Tangananica tangananá”, “Mi equilibrio espiritual” y “Objeción denegada” llevaran al público a una avalancha de emociones, entre la alegría, la nostalgia del programa que vieron hace años, la felicidad de ver a los personajes que a los niños de ahora les comparten sus papás o tíos, y todos esos sentimientos que cada canción representa para la memoria de la gran mayoría de los asistentes.
En redes sociales no faltaron las publicaciones donde se hablaba de un abrazo simbólico para el niño que siempre quiso ir a un concierto de 31 Minutos pero que ahora convertido en adulto tendría la oportunidad de hacer ese sueño realidad, en el marco del Día de las Infancias.
Cientos de personas llegaron al Zócalo de la CDMX
El gobierno calculó más de 230 mil asistentes a este evento, entre los que acudieron con cartulinas con mensajes como “La niñez merece un mundo mejor”, “Todos los niños tienen derecho a un mundo mejor”, “Si no se divierten los golpeo con mi guitarra”, “Cucky quiero ser una señora interesante” y otras más, que hacen referencia a diversos personajes de la serie así como a diversos capítulos de las cuatro temporadas oficiales.
La plaza pública de México tuvo una marea de peluches, títeres y accesorios con referencia a los distintos personajes de la serie, entre los que destacan el conejo color rojo, Juan Carlos Bodoque, Tulio Treviño, Guaripolo, Juanin, Calcetín con Rombos Man, y Mico el Micófono. La fiesta que comenzó a las 19:00 horas se prolongó por dos horas en las que la gente coreó las canciones y disfrutó del espectáculo.
El homenaje a Juan Gabriel contenido en la canción de “Diente blanco, no te vayas”, al ritmo de “Querida” fue muy simbólico y también esperado por la gente, jóvenes adolescentes, padres de familia y niños disfrutaron por igual del concierto; algunos subieron a sus hijos en los hombros con el pesar de que dejaron sin vista a la gente de atrás, sin embargo, nadie decía nada, la fiesta al final era para ellos, los niños y las niñas afortunadas que pudieron disfrutar de un espectáculo al que muchos de los adultos presentes no les había sido posible presenciar en su infancia.
Lo mejor para el final
A pesar de los éxitos como el “Rin raja”, “Mi mamá me lo teje todo”, “Doggy Style”, “Ríe”, “Lala”, “Drácula, Calígula, Tarántula” y “Señora, devuélvame la pelota” la gente no quedaba satisfecha al final del concierto, sin embargo, la banda chilena tenía listo un bis especial en el que incluyó como broche de oro las siguientes canciones: “Mi muñeca me habló”, “Arwrarwrirwrarwro”, “El Dinosaurio Anacleto” y “Yo nunca vi televisión”.
Mientras para la mayoría todo era fiesta, en las calles aledañas, decenas de comerciantes aprovechaban la oportunidad para vender diversos artículos alusivos a 31 Minutos, el concierto concluyó unos minutos después de las 21:00 horas, con un zócalo abarrotado, en el que la nostalgia, la felicidad y el llanto (en algunos casos) brotaron como de una fuente colectiva en la que cada persona supo y se reencontró con el significado y el simbolismo de la canción que considera su favorita.
Por lo anterior, el bis especial, fue la mejor forma de cerrar el concierto al que se dieron cita alrededor de 230 mil personas: en el zócalo se escuchó “Mi muñeca me habló” y enseguida la canción que no tiene un significado concreto “Arwrarwrirwrarwro”, que puede no decir mucho, pero que a su vez significa tanto para las miles de personas que la corearon sin problema alguno.
Sin embargo, también el grito de “no estás solo” acompañó al Dinosaurio Anacleto, quién en su canción emitió un gesto a su público al considerarlo “chilango” con lo que entregó otra de las canciones que sin duda fueron más coreadas por la gente.
Al final, el espectáculo concluyó con “Yo nunca vi televisión” con el que Tulio Treviño obtuvo la ovación extendida para todos los de 31 Minutos con la porra “Tulio hermano, ya eres Mexicano” y el famoso “Olé, olé olé olé, Tulio, Tulio…”.
El concierto de 31 Minutos significó mucho para todos aquellos que se dieron cita para presenciar el concierto gratuito en la Ciudad de México, gente que sin decir mucho como en el “Arwrarwrirwrarwro” mostró interés, coreó canciones, y vivió una de las mejores experiencias de su vida, con el silencio en su mirada, con un nudo en la garganta por algo que los hacía emocionarse por dentro, ese “algo” que tenía años ahí guardado y que tuvo al oportunidad de estallar en un sueño realizado.
Así concluyó uno de los más emblemáticos conciertos públicos realizados en el centro histórico de la Ciudad de México.




