IGUALDAD SUSTANTIVA, EMPODERAMIENTO EFECTIVO
El Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF por sus siglas en inglés, establece que las sociedades que garantizan igualdad de derechos para niñas y niños, benefician a toda la comunidad; en la infancia las disparidades de género son mínimas, y las niñas igual que los niños acceden a vacunas y educación preescolar, desarrollándose de manera similar o superior con el tiempo.
Sin embargo, durante la adolescencia, las desigualdades aumentan, principalmente para las niñas, quienes enfrentan discriminación, mayores cargas domésticas, riesgos de matrimonio infantil, violencia de género, mortalidad materna y dificultades para acceder a la educación, especialmente en países en desarrollo. Estas desigualdades afectan su salud, educación y oportunidades futuras, perpetuando ciclos de pobreza y desventajas.
Los niños varones sufren por normas de género que pueden promover el trabajo infantil y la violencia, mostrando que las desigualdades afectan a toda la sociedad, por lo que reducirlas fortalecería las economías y la estabilidad social.
Enfocándose en el matrimonio infantil, que consiste en un matrimonio formal o unión informal entre un menor de 18 años y un adulto o otro niño, se puede decir que sigue siendo una práctica extendida en todo el mundo, aunque su frecuencia ha disminuido en la última década, pasando de una de cada cuatro niñas a una de cada cinco. Antes de la pandemia de la Covid-19, se estimaba que más de 100 millones de niñas se casarían antes de los 18 años en los próximos diez años, pero la pandemia podría aumentar en diez millones ese número.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU buscan erradicar esta violación de derechos humanos para 2030, la desigualdad de género es una causa principal, ya que la tasa de matrimonio infantil en niños varones es mucho menor que en niñas. Esta práctica priva a las niñas de su infancia, pone en riesgo su salud y seguridad, y reduce sus oportunidades educativas y económicas, muchas niñas casadas quedan embarazadas en la adolescencia, enfrentando mayores riesgos de complicaciones médicas, y experimentan aislamiento social, afectando su bienestar físico y mental.
UNICEF trabaja globalmente para promover la igualdad de género, colaborando con sectores como salud, educación y agua, saneamiento e higiene, fomentando el empoderamiento económico de las adolescentes y adaptando entornos educativos a sus necesidades; implementa programas para prevenir la violencia, eliminar el matrimonio infantil, la mutilación genital, apoyar la salud menstrual y el acceso a información sobre VIH/Sida; desarrolla espacios seguros, incluyendo plataformas digitales, para que las niñas puedan denunciar abusos y acceder a recursos de apoyo, promoviendo así un desarrollo más equitativo para todas las personas.
El abordaje del matrimonio infantil requiere entender sus múltiples causas, que varían según país y cultura. Entre los factores principales están la pobreza, la falta de educación y el acceso limitado a servicios de salud, que contribuyen a su persistencia. Algunas familias casan a sus hijas jóvenes para aliviar cargas económicas, asegurar su futuro o protegerlas, mientras que normas sociales y estereotipos de género también mantienen esta práctica, junto con el riesgo de embarazos no deseados fuera del matrimonio.
Desde 2016, en colaboración con el UNFPA, UNICEF implementa el Programa Mundial para acelerar el fin del matrimonio infantil, empoderando a jóvenes en riesgo o ya casadas mediante formación, educación sexual y apoyo escolar. Hasta ahora, más de 21 millones de adolescentes han sido alcanzadas, y millones más, incluyendo líderes comunitarios, niños y hombres, participan en campañas y acciones para eliminar esta práctica.
¡Fortalezcamos la igualdad de género, para evitar el matrimonio infantil!




