Por: Ana Luisa Vega/ Oscar Raúl Pérez Cabrera
En temporada vacacional, con motivo de la Semana Santa, diversas representaciones de la Pasión de Cristo son escenificadas en diferentes puntos de la capital hidalguense.
Una de las más longevas y representativas es la que se realiza en el barrio mágico de El Arbolito, en donde la familia “Pichardo”, fundadora del Viacrucis Viviente mantiene la tradición para fortalecer la fe en los asistentes.
Este año la celebración que enmarca la semana mayor cumple 57 años, desde que fuera fundada por Enrique Pichardo Ramírez, y como cada año, presentaron los principales pasajes bíblicos que integran la muerte de Jesús.
Domingo de Ramos
La Pasión de Cristo inició oficialmente con el Domingo de Ramos, en donde después de bendecir las palmas de los feligreses, recordaron el evangelio, en el cuál Jesús (interpretado por Salvador Pichardo Contreras), envió a dos discípulos para que fueran por el asno en el que montaría para entrar a Jerusalén, lo anterior para que se cumpliera lo anunciado por el profeta como símbolo de humildad, en comparación de los caballos ostentosos de reyes de la época.
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“¡Hosanna al Hijo de David!”, entrada triunfal de Jesús montado en burro, que invita a reflexionar sobre humildad y obediencia.
Miércoles de milagros
Como parte del programa contemplado en el marco de la Semana Santa, el comité organizador del Viacrucis Viviente en el Barrio El Arbolito, realizó la representación de algunos pasajes bíblicos del Nuevo Testamento, correspondientes a los milagros que realizó Jesús en diversos momentos de su vida.
Entre ellos cuando salva a una adúltera de ser apedreada al citar las palabras “aquel que esté libre de pecado que arroje la primera piedra”; la sanación de un paralítico, pasaje bíblico en donde le pregunta a un hombre que se encuentra tirado “¿Te gustaría ser sanado?”, y el hombre se levanta y se marcha en pie.
También cuando Jesús cura a un leproso y cuando salva al siervo de un centurión romano, en donde se refleja la frase “Señor, yo no soy digno de que entres a mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanar a mi criado”; además de la resurrección de Lázaro, en la que a pesar de contar con tres días de haber muerto, Jesús ordena retirar la piedra del sepulcro, y manda “Lázaro, levántate y sal fuera”.
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Después de sanar al leproso, el pueblo camina junto a Jesús.
Jueves de lavatorio de pies
Al siguiente día, de acuerdo con la programación del Viacrucis Viviente del barrio de El Arbolito, fundado por Enrique Pichardo, se realizó la representación del primer pasaje bíblico, el lavatorio de pies, en el que como muestra de humildad y ejemplo, Jesús lava los pies de sus apóstoles, como se hacía en la antigüedad, escena en la que Pedro se resiste. Sin embargo, Jesús le condiciona a seguir a su lado, y da un mensaje a todos los discípulos para que así como él les ha servido, ellos deben servir a otros “Pues si yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros”.
Además de escenificar la Última Cena, en donde Jesús comparte el pan y el vino, y realiza la Primera Eucaristía, además de pedir a los discípulos replicar el acto en conmemoración suya.
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“Hagan esto en memoria mía”, enseñanza del hijo de Dios en la última cena, al momento de partir el pan y beber el vino.
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“Ámense los unos a los otros, como yo los he amado”, lección de Jesús al momento de lavar y besar sus pies.
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Jesús les enseña a sus discípulos la oración del Padre Nuestro, “con la que se comunicarán con Dios Padre”.
Viernes de Viacrucis
En la celebración del Viernes Santo en el Barrio El Arbolito, escenifican los pasajes bíblicos que conforman la Pasión de Cristo, como su presentación ante Poncio Pilatos y Herodes, donde lo condenan a ser crucificado.
En su recorrido del Nazareno marcado por los azotes de los soldados romanos, recorre el primer cuadro de la capital hidalguense y transita frente a las siete minas ubicadas en el barrio mágico, como San Juan Pachuca, en donde es recibido por una comitiva de trabajadores y uno de ellos lo ayuda a cargar la Cruz.
En este andar, el Cristo Minero escenifica las 3 caídas, el encuentro con su madre, con las mujeres piadosas, con la Verónica que enjuga su rostro y queda plasmado en un paño en señal de un milagro, y es ayudado por Simón el Cirineo.
En esta edición 57, se hizo una parada para brindar homenaje a don Enrique Pichardo Ramírez, fundador del Viacrucis Viviente del Barrio El Arbolito, mismo que falleció a inicio de este año. Con una porra y aplausos, los vecinos recordaron a «Pichi».
El Viacrucis Viviente concluyó con la Crucifixión y muerte de Jesús, escenificado en el Cerro El Cuixi y con Judas Iscariote colgado de la rama de un árbol ante la culpa por haber traicionado a su maestro.
Cabe destacar que el Viacrucis Viviente del Barrio El Arbolito, el más longevo de Pachuca, se caracteriza por la nutrida asistencia, pero también por la participación de los vecinos, quienes ofrecen a los asistentes agua y fruta para aguantar el recorrido.
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Mujeres piadosas lloran por el Nazareno y él les pide que lloren por sus propios pecados y el futuro.
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Jesús se encuentra con su Santa Madre María, quien recuerda las palabras «una espada te atravesará el alma».
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Trabajador de mina San Juan Pachuca, ayuda a Jesús a cargar la Cruz, acto simbólico en el viacrucis de El Arbolito.
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Durante el camino, Judas Iscariote cargaba la talega con las 30 monedas con las que había vendido a su maestro.
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Edición 57 del Viacrucis Viviente del Arbolito, concluye con la crucifixión y muerte de Jesús en el cerro El Cuixi.




