(El 1 de noviembre de 2019, Adalberto Peralta S
nchez, nuestro Director fundador, nuestro hermano, public
el texto que le presentamos a continuación. Evocar a los que en altares se tienen de visita estos días, de la manera como lo hac
a Beto, es la certeza de que el camino apenas empieza cuando uno se va. Además, y esto lo sabemos, siempre está con nosotros)
Con flores de cempas
chil
hice un altar de mi ofrenda
Y coloqu
los retratos
de quienes ya se marcharon,
y rec
como en el pueblo
me ense
mi santa madre,
con fe, con amor y llanto.
Porque, aunque ya se marcharon
los tengo aqu
muy adentro
y los saludo y venero
Todos los días de cada a
o,
porque nunca se marcharon,
Estar
n siempre presentes,
Y cuando todo termine
s
que me estar
n esperando
Para iniciaRíotra senda
de luces y de cometas,
Para terminar el juego
que iniciara con mi niño,
con su carrito de lata
y su sue
o con el lobo
del cuento, de la leyenda.
Colocar
los retratos
de mi madre y de mi padre
para verlos siempre juntos
caminando como entonces,
Ella hermosa ojos de cielo,
l fuerte como un sabino
con su paisaje de bosques
de llovizna en el sembrado,
Con su coraz
n de hierro,
y sus manos campesinas,
siempre llenas de verano,
Y ella poeta del pueblo
con su voz como evaángelio,
que sembraba paz y calma
cuando las barcas lloraban.
Colocar
sus retratos
en mi ofrenda de noviembre
y les rezar
en voz baja
recordando sus miradas,
y sintiendo que en mi mesa
tienen lugar para siempre,
Porque una madre y un padre
la verdad, nunca se marchan,
y los seguimos oyendo
Atentos a nuestra marcha.
Como entonces
Como ahora,
Como siempre y para siempre.
Es muy rara mi agenda
de recuerdos y de ofrenda,
De mi Madre s
lo tengo
una foto y es muy bella,
Su mirada de cari
o
que me acaricia y abraza.
Mi madre se fue una noche
sin bendecir mi cabeza,
Mientras mi hermaño peque
o
ignoraba su partida.
Porque a esa edad nadie muere
s
lo se nos van de viaje
La t
a Adela, Guadalupe,
Amelia y t
a Fortunata
Los t
os Manuel y Ezequiel
Mart
n, Don Rub
n, Lupita,
El Paco con su alegr
a,
tambi
n est
n en mi ofrenda
De luces y de nostalgia,
son recuerdos que nos tienen
atados a su camino
Y nos gusta recordarlos,
porque parte de la vida
la escribimos junto a ellos
Y algo nuestro va en su viaje
Y un día cualquiera estaremos
Regresando en nuestra ofrenda,
en que aquellos que nos quieren
tambi
n pondr
n nuestra imagen
Con tamales y con mole,
para seguir como ahora
platicando de las cosas
que nos hacen estar vivos
Y presentes en la mesa.
Quiero platicar con ellos
de mis penas y alegr
as,
Son mis muertos
son mi gente
Y yo soy uno de ellos,
entienden lo que platico,
de mis sue
os y alegr
as.
De c
mo al ver los aviones
veo tiburones de acero,
y no miro los anzuelos
para llevarlos a casa.
Ellos conocen mi cielo
Mi laguna con sus patos
Y saben que los espero
porque mi madre lo sabe.
Que, aunque ya con muchos a
os,
sigo siendo su peque
o.
que la extra
o en el camino
para ir a la laguna
Y ver c
mo los pescados
de pronto son una estrella
que brinca sobre sus aguas.
Y mi padre bien lo entiende
que me hace falta
en las horas que todo se ve de negro,
Para que yo de su mano
camine por el sendero
de sabinos y oyameles.
Y quiera como
l quer
a
los surcos de la cosecha,
lo verde de sus maizales,
El vaiv
n de la cebada,
el sabor de los elotes
Y
l amor por los hijos.
Hoy en mi ofrenda recuerdo
Cu
ntos ya se adelantaron,
Cu
ntos espacios vac
os,
Cu
nta nostalgia por verlos
Pero s
lo es un momento
de ausencias y de tristeza,
pronto frente a sus retratos
de la ofrenda con sus flores,
alguien mirar
la nuestra
Y así como hoy extra
amos
sus voces y sus consejos,
nos estar
n extra
ando
con naranjas y comida.
Los que eran ya no son
los que estaban ya se fueron
Y en esta caminata
vamos todos por la vida,
Y un día cualquiera nos vemos
que ya estamos en la ofrenda
Y que nos ven con cari
o
como recuerdo de niños.
Y como hoy los extra
amos
tambi
n quiz
nos extra
en,
con amor y con tristeza,
Y si estamos en la ofrenda
estaremos muy contentos,
porque ser
la certeza
de que sembramos cari
o
Y eso mismo recojamos
de variadas voces nuevas,
Que hablar
n de nuestra foto
Como t
o, padrino o abuelo
En esto que da la vida
en la ofrenda de noviembre.
Adalberto Peralta S
nchez
(1946-2023)



