DE FICCCIONES Y FIGURACIONES
Cuando avanzan de la maño las humanidades, las tecnolog as
y el saber cient fico, alcanzamos mayores progresos .
Irene Vallejo
Aquella trist sima tarde en la que el magnate Donald Trump y el a s magnate Elon Musk firmaron el divorcio ante la perpleja mirada del mundo, le un extraordinario ensayo sobre otro tipo de separaciones. Se trata del discurso Los sue os de mis fantasmas, de la que considero una de las plumas más coherentes y brillantes de la literatura actual en espa ol.
En este textito, Irene Vallejo dedica su reflexi n y palabras a dar forma a la lucha hist rica de las mujeres por acceder a espacios universitarios, al tiempo que sostiene la bandera intelectual que ha ondeado desde siempre: su esfuerzo inagotable por derribar la pared que separa la ciencia de las humanidades. Entre muros y cient ficos, este libro me llev a reflexionar sobre la extra a relación de ese narcisista estadounidense obsesionado con levantar barreras y aquel multimillonario adicto a la ketamina que busca romper la barrera de gravedad para ir a poblar Marte.
Trato de reconciliar estos temas en apariencia inconexos porque la fractura entre el presidente estadounidense y el hombre más rico del mundo puede entenderse como la consecuencia más visible de aquello que propone Vallejo: una ciencia sin humanidad, un poder sin sabidur a. El rid culo pleito es además un performance de la decadencia del mundo occidental que vale la pena analizar. Creo yo.
Antes de ser el millonario más millonario entre los millonarios, Musk era originalmente un f sico-economista nacido en Sud frica que so aba con imposibles. Hoy sus empresasí Tesla, SpaceX, Neuralink representan la promesa tecnol gica más ambiciosa, cuasi-religiosa: sus creaciones tecnol gicas como la salvación de la humanidad. Trump, por su parte, es hijo de un hombre rico que, a su vez, fue hijo de un inmigrante rico, que hizo más rico y poderoso su imperio gracias a la especulación inmobiliaria y la sobreexposición medi tica. Uno encarna el dinero sin alma; el otro, la demagogia sin sustancia. Y ambos lideran el mundo occidental porque representan eso que nos dicen que es o debe ser xito .
Este divorcio p blico ilustra la fractura que Vallejo denuncia. Musk, un cient fico loco que perdi el sentido de humanidad, reduce la complejidad social a algoritmos, bautiza a sus hijos con lasí ltimas tres letras del alfabeto y construye cohetes que explotan en el cielo. Trump, el político bravo y bravuc n que desprecia el conocimiento y convierte el Gobierno del Imperio Gringo en un espect culo. Los dos representan la dicotom a de nuestros tristes tiempos: el divorcio entre el progreso t cnico y el progreso humano.
El mundo es liderado por hombres y mujeres s hombres que mujeres que parecen habeRíolvidado la esencia de la humanidad. Somos seres de mucha ciencia, de mucha universidad, de mucho dizque conocimiento, pero carecemos de lo esencial: la capacidad de integrar el avance cient fico en la comprensi n profunda de lo que significa ser humanos.
En mi an lisis somero de la realidad geopol tica, pienso que estamos machucados en una bisagra hist rica. El mundo occidental está transitando por un oc año espeso en el que se está hundiendo lentamente el globalismo, es decir, aquello que surgi despu s del fin de la Guerra Fr a, a principios de los noventa del siglo XX. Y a nosotros, como n ufragos del Titanic de James Cameron, nos toca ver hundirse el gran nav o a lo lejos, iluminados con l mparas de plat , api ados en las balsas de rescate. lvese quien pueda!
Inmersos en esta transici en este naufragio , estamos sufriendo cambios profundos en el sistema de organización mundial. Los liderazgos son est pidos y populistas: prometen resolver todo como con varitas m gicas, apelan a los sentimientos en vez de la raz n y gritan, gritan y gritan, porque el juego ahora se trata de llamar la atenci eso nos enseñan las redes sociales.
El pegamento de esos gritos, de los discursos contempor neos, es el sospechosismo. Sospechamos del vecino, de la pareja, del amante, del presidente, del expresidente, de las farmac uticas, de lo que dicen los medios, de lo que confirma la ciencia y de lo que propugna la religi n. Sospechamos de todo porque nada parece tener sentido. De este modo han resurgido ideas brutas que parec an extintas y, por extintas, superadas, desde el siglo XVIII. Como que la Tierra es plaña o que las vacunas son del diablo, por citar dos estupideces muy bien viralizadas y, en algunos contextos, formalmente institucionalizadas. El caso del secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., es un rid culo ejemplo de esto ltimo.
Los liderazgos como el de se or Trump o el de don Musk son el s ntoma de una sociedadíatrapada en un espect culo infinito. Sospechosistas, populistas, emocionales, berrinchudos y alejados de un humanismo que no le caer a nada mal a este momento de la historia, este par de desgraciados mueve el tim n de la sociedad occidental siguiendo la vieja f rmula de Psicolog a de las masas de Gustave Le Bon: estimular los impulsos antes que la raz n. Mientras tanto, la sociedad del mundo est rfaña pero viendo un entretenido programa de televisi n.
Para no caer en fatalismos, quiz s en este divorcio p blico se esconde una oportunidad. En tiempos complejos es cuando surgen las mejores ideas, los mejores artistas, los mejores pensadores. Que no?
El divorcio Trump-Musk nos invita a reflexionar sobre los tristes liderazgos del siglo XXI, un reto que necesita reconciliar ciencia y humanidades, t cnica y sabidur a. Su separación ruidosa nos obliga a preguntarnos: tipo de liderazgo necesitamos hoy en d mo podemos construir un futuro que no sea ni la distop a de Musk ni el circo vulgar de Trump? Es posible? Primero hay que esperar a que esto termine por destruirse, por separarse, y que los pedazos se asienten para entender el nuevo panorama.
nos dejar n los grandes divorcios de estas d cadas? Quiz s algo más que una pensi n alimenticia. Tal vez, en unos a os, la posibilidad de volver a juntar lo que nunca debi separarse: la cabeza y el coraz n, la ciencia y las humanidades, el poder y la sabidur a. Y ahora s : hasta que la muerte los separe.Divorcio p blico publish


