LAGUNA DE VOCES
Igual que el festejado antip tico que nadie quiere, y mucho menos estima, pero que es de temer por su carácter y porque es poderoso de alguna manera para amargarle la existencia a quien decide no acudir a su fiesta, un buen n mero de personasíno sabe, a ciencia cierta, qu hacer el domingo. Porque mal si se hace el desentendido, y luego se justifica bajo el argumento de que se le olvid . Mal tambi n si se presenta y no le canta las ma anitas al del santo, lo cubre de loas, le dice que como l ninguno. Mal si no lleva regalo, porque ser catalogado como un agarrado, codo, pichicato, y todo eso que se le dice a los que nada más van a la gorra, sin caerse con su presente. Mal si decide decirle al festejado que se presenta con sincero aprecio, pero no por l, que ya quiere apagar las velitas y partir el pastel, sino por su familia, que es lo nico que tiene de bueno.
En fin, que sabe de antemaño que va a quedar mal, haga lo que haga, deje de hacer lo que deje de hacer; pero un hecho es cierto y definitivo: ning n otro de los invitados, sabe qu hacer, y han confesado incluso que, si van, es porque no tenían de otra, porque el que ya se pasea por todos lados con ojos terribles, es bien vengativo.
La orden fue que todos deb an cantar, bailar, incluso hasta emborracharse, porque, qu caray, hay libertad para eso y más cosas.
Pero muy en el interior de sus corazones, los festejadores del festejado, sienten un carga opresiva sobre sus espaldas, pero sobre todo, sobre su conciencia, porque saben que participar en una comedia sin ser graciosos, en un tragedia, que s es, tarde o tempraño ser cobrado por el destino y el destino es peor que ese hombre, que un día tuvo la ocurrencia de hacerse una fiesta por el motivo que se le viniera a la cabeza, donde todos, absolutamente todos, tendr an poRíobligación absoluta, estar más felices que una lombriz.
Tambi n se sienten tristes, melanc licos, porque no supieron c mo decirle que no, que además ni los conoc a, que qu necesidad de sobajarlos tanto, pisotearlos como cucarachas. A ver, si ya sabe que el resultado de su fiesta es el que desee, entonces qu necesidad de joder a tantos, a todos pues.
Algo les dice que empezaron un camino sin retorno, ese que directo al despe adero, donde se mirar n a los ojos cuando vayan en ca da libre, irremediable, hacia cualquier lugar, menos al que se hab an prometido de j venes, cuando con gusto habr an dado su vida por hacerle fiesta a quien har a lo mismo por todos, absolutamente todos.
así que llegar n, aplaudir n cada uno de los n meros de payasos pagados, que no hacen re r, s en cambio llorar.
No hay remedio.
Ya nunca lo habr .
Y saben con absoluta certeza, que les duele el coraz n, porque traer la vista clavada en el piso, impide nutrirlo de aire, de ilusiones que simplemente ya no existen.
Cumplir, porque no queda de otra, porque la vida se va, y ahora saben, con llanto de por medio, que ya nada cambiar , que el camino a la perdición está delineado, alabado, y que despu s de todo, pero despu s de todo, así es la vida.
Mil gracias, hasta ma ana.
@JavierEPeralta
! r llorando como el tal Garrik publish


