RELATOS DE VIDA
Grit lo más fuerte que le daban sus fuerzas, pate s fuerte para tratar de lastimar a su victimario que le apretaba el cuello con el af n de dejarla sin aliento, mientras la violaba sin parar, hasta quedar exhausto y pensando que la hab a matado, pues dej de pelear.
El hombre, despu s de la agresi n a la joven mujer, huy tranquilamente seguro que nadie hab a visto el ultraje, y aunque descubrieran el cuerpo, no lograr an señalarlo porque portaba guantes cuando la estrangul .
Con lo que no contaba el hombre, es que la joven mujer solo se hab a desmayado y pocos minutos despu s de que se alej el victimario del lugar, ella recobr el conocimiento, para caminar en busca de ayuda para acudir a un hospital y denunciar la violacion y el intento de homicidio.
Pese a la poca luz en el lugar de la tragedia, la chica supo describir a quien abus de ella e intent matarla, en pocos días el retrato estaba colocado en diversos lugares p blicos y gran concurrencia, y en algunas semanas más, a trav s de una llamada proporcionaron información sobre el paradero del sospechoso.
Las autoridades realizaron la investigación y en una semaña más, por medio de una orden, llegaron al lugar y detuvieron al agresor, sin que se opusiera y sin mencionar palabra alguna.
Los tr mites legales transcurr an en forma, aunque con lentitud, no obstante la chica confiaba en que el hombre ser a condenado por el ataque; pero no pas , finalmente s lo le fue impuesta una multa y lo dejaron en libertad.
Ahora la joven marcha en las calles de la ciudad, exigiendo justicia por la agresi n que sufri y en apoyo a todas las mujeres que han sufrido alg n tipo de violencia; llora, pinta, rompe y grita ni una m , con un poco de esperanza de que lograr ver tras las rejas a su victimario.
Una esperanza publish


