Ula frontera norte de mexico en alerta ante posible llegada de nueva…

    0
    1

    LUZ DEL PENSAMIENTO

    En M xico existe una tradición hist rica, singular en el mundo. En fechas similares, en algunos pa ses, se celebra el Halloween donde reina el entretenimiento, se vuelve una fecha adepta del terror y pasatiempos similares. En otros pa ses occidentales, como en Espa a y Europa, a inicios de noviembre se celebra a los fieles difuntos, pero a pesar de tratar más directamente con los muertos su sentido es estrictamente religioso y el trato con estos un poco distante. En otros lares del mundo tambi n hay festividades y celebraciones que honran a los muertos, pero son vistas de manera a n diferente a como lo es en M xico. Por ejemplo, en Corea del Sur existe el Chuseok donde se celebra a los ancestros y las cosechas, ya hay algo similar al caso de M xico pues se limpian las tumbas y se ofrecen altares a los ancestros, pero no siempre a familiares o personas en concreto, y en su mayor a, solo se celebra como otro festival de la cosecha. En Camboya se conmemora el Pchum Ben , una tradición religiosa donde se presentan respetos a los familiares difuntos, es más cercaña al día de Muertos por su motivación, pero est s centrada en lo religioso como en el a de todos los santos . Algo claro hasta ahora, es que a pesar de que existen festividades y celebraciones muy similares al día de muertos alrededor del globo, esta a n brilla por su singularidadíante las demás. 

    En día de muertos se conmemora a los difuntos, tanto de la propia familia y n cleo como a lasí nimas desamparadas. La fecha tiene connotaciones másticas y misteriosas, en especial porque admite que se abre, por un lapso de tiempo, una conexi n entre nuestro mundo y el de lasí nimas. Además, este día conmemora de forma más profunda a quienes no est n, adquiere la cualidad de patrimonio por ser una tradición viva, aprehendida por cada generación moderna de un mismo pa s, retomando costumbres del pasado y uni ndolas con las innovaciones del presente. más que un día centrado en el respeto en s mismo o una cosmovisi n fatalista de la muerte donde los muertos ocupen un papel lejaño y distante de nuestro presente y nuestro mundo se vive en esencia una tradición que revive a sus difuntos, se mezcla con ellos, es un espacio donde est n, aunque sea de manera simb lica. En ning n pa s existe una fecha con matices culturales tan ricos y profundos que aborde de esa manera la muerte. Seg n las creencias de cada quien, el regreso de los difuntos en estos días puede tomarse como un hecho literal o metaf rico, pero algo que es innegable para cualquiera es que, al menos de manera simb lica, quienes no est n regresan con nosotros, lo hacen en nuestra conciencia, en nuestro tren del pensamiento que día con día tiene una infinidad de ideas y preocupaciones; dentro de ese caos se abre un espacio singular para estas personas que ya no est n. 

    Dejando de lado la enorme significación espiritual que tienen estas tradiciones, dentro y fuera del pa s, hay otra utilidad que puede verse que estas fechas tienen con sus respectivas culturas. No es una sorpresa para nadie que el tema de la muerte sigue y seguir siendo uno de los conceptos que más intrigas e inquietudes han causado en el saber humano. Estas fechas son un ejemplo de ello, pues no apelan a saber algo tan abstracto o complejo como saber que es morir, sino que tienen su función en un hecho más humano, más universal: el duelo.

    No existe ser humaño que pueda escapar al duelo, nunca es una experiencia grata, pero tampoco un proceso el cual pueda evitarse o del cual esconderse. Existe en tanto haya personas y amor por ellas. Pero por qu el duelo duele? No es un secreto oculto que la palabra duelo provenga del dolor, hace referencia a lo que se siente y por qu duele? Esa ya es una pregunta complicada, muchos autores han escrito teor as diversas para aclarar la situación, la respuesta corta es porque nos separamos. Un autor: Igor Caruso, consideraba que el dolor de la separación es un dolor narcisista . A este punto esa idea puede sonar anti-intuitiva, incluso ser a de muy mal gusto pronunciarla para alguien que está viviendo una p rdida, sin embargo, a pesar de la premisa, esta idea tiene bastante raz n. 

    El dolor que nos causa separarnos de alguien querido es una herida narcisista no porque nos duela el orgullo, o que seamos ego stas con las personas que se han ido aunque en casos muy concretos llegue a ser as . Es una herida narcisista porque el papel que tenemos en la conciencia de la otra persona, ese lugar, muchas veces privilegiado, desaparece, muere con ellas. Literalmente ya no podemos ser amados por la otra persona. Ese cari o, ese espacio que ocup bamos en su vida y, por consiguiente, los tratos que tenían con nosotros se cortan de golpe. Es una herida narcisista porque al final el dolor solo lo sufre quien no muri . El duelo duele porque la persona se va, pero porque se va con ella todo lo que tenía que ver tambi n con nosotros. Igualmente, el duelo y la muerte siempre son un recordatorio de nuestra propia mortalidad, lo que hacemos con nuestra vida y, ante todo, nos hace hacernos la reflexi s importante que debemos de volver habitual: hacemos con nuestro tiempo?!

    Entendidos los delicados procesos que se llevan debajo del agua en el duelo, puede verse, que precisamente, la mayor a de culturas con tradiciones dirigidas a la memoria de los muertos lo hacen para trabajar con su propio duelo. En una sociedad, la tradición o el rito son una herramienta. Rito o ritual vienen del sanscrito rita , que significa orden. Estas tradiciones generan un orden, se constituyen como una herramienta social, una convención que nos permite tener actividades en com n con nuestros semejantes. Su caso se puede entender con el dinero: son n meros abstractos, papel moneda o n meros en una pantalla que expresan valores que intr nsecamente no poseen. Es una convención, una ilusi n que construimos para funcionar en niveles de desarrollo diferente. Algo similar pasa con el tiempo, somos los nicos animales que se esmeran tanto en contabilizar unidades exactas, ya sea en segundos, horas o a os, para medir la duración de otros procesos o cosas que inventamos.

    Las tradiciones precisamente tienen un papel importante, no solo para organizar las sociedades, sino para mejorar sus procesos. La separación y el duelo, se sufren narcisistamente, pero cuando aparece un acto social una actividad que una cultura mantiene y reproduce anualmente , esta soledad que genera ya no ser amado por quien falleci se vive diferente. Hay un clima colectivo de compasi n, un compa erismo de la p rdida, de algo tan universalmente humaño que no podemos sentirnos indiferentes a los otros. Genera un sentimiento de unidad, de igualdad, de sentirse en comunidad un sentimiento que las más de las veces en nuestra modernidad parece evaporarse . Desaparecer de la conciencia y el amor de un ser querido es más llevadero cuando la comunidadíayuda a la persona dolida con más amor, si bien no suplanta al amor perdido, marca una gran diferencia.

    El día de Muertos es más que una tradición o una costumbre, es una herramienta cultural para hacer más llevaderas las p rdidas, es un sentimiento colectivo de nostalgia y melancol a, pero tambi n de alivio, de respeto y reconocimiento para quienes ya no est n. Es una herramienta que nos acerca como comunidad. Nos deja ver que no somos solo seres sueltos y amontonados en una colonia, una oficina o cualquier comunidad. Esta es una fecha que nos deja a reflexionar como nos comportamos con los otros, que tanta comunidad vemos en ellos, pero, sobre todo, que sanar no es un camino que se recorra solo.

    – a de muertos: más all de una tradici publish

    Autor