En una plaza de San Pedro a rebosar, en medio de una expectación creciente con el paso de las horas, miles de fieles estallaron al conocer el nombre del nuevo papa, Le n XIV, cuya elección desat una mezcla de sorpresa, emoción y j bilo generalizado entre las más de 150 mil reunidas en el coraz n del Vaticano.
El anuncio del cardenal protodi cono reson en una plaza abarrotada y a n ba ada por la luz del atardecer y desat el desconcierto entre los fieles que no lograron entender el nombre del cardenal en lat n, el estadounidense Robert Francis Prevost, que tambi n tiene nacionalidad peruaña.
Es Prevost! Norteamericano. Un papa bueno, un papa bueno y muy v lido , repet a emocionada una fiel francesa.Tras unos segundos de silencio, cargados de desconcierto al tratarse de un nombre poco conocido para muchos, comenzaron a extenderse los susurros, las preguntas al o do y las conjeturas lanzadas al aire por quienes intentaban entender qui n era el hombre que, desde ese instante, asum a el liderazgo de la Iglesia.
Entre la multitudíaquellos que lograron entender de quien se trataba transmit an el nombre de Prevost de unos a otros e incluso intentaban hacerles entender la magnitud de lo que significaba para ellos.
» Es de l nea abierta o conservador?», se preguntaba Emmanuele, un italiaño que trabaja cerca de la bas lica de San Pedro y corri a la plaza de San Pedro en cuanto sali la fumata blanca.
Poco despu s cuando anunciaron el nombre la plaza volvi a quedar sumida en un murmullo generalizado. n XIV? , se preguntaban algunos. Pero en cuesti n de segundos, los murmullos dieron paso a los aplausos y a un c ntico que no tard en imponerse: «Viva el papa!» o «Le n, Le n, Le n!».
«No estaba en las predicciones. Ni Parolin ni Tagle», explicaba un fiel italiaño a una religiosa vietnamita, quien le respondi : «Si así ha sido, es porque es lo que la Iglesia necesita».
El nuevo pont fice apareci poco despu s en la logia central de la bas lica vaticaña y, mientras levantaba lentamente la maño para saludar, las banderas comenzaron a ondear al viento: espa olas, estadounidenses, filipinas, africanas y de muchos otros rincones del mundo que encontraron en esa plaza un espacio com n de celebración.
«Es incre ble que el papa sea estadounidense», aseguraba Jonathan, un joven norteamericaño de Texas, mientras el nuevo papa se dirig a a los fieles con l grimas en los ojos.
A medida que avanzaba su primer discurso, en el que no faltaron referencias al papa Francisco, cuya mención provoc una ovación cerrada, y el asombro inicial fue dando paso a una aceptación generalizada, especialmente cuando Le n XIV cambi al espa ol para dirigirse a los fieles de Am rica Latina, que recibieron sus palabras como una se al clara de continuidad y cercan a.
«Parece muy simp tico», dijeron Anna Maria y Laura, dos chicas j venes romanas, tras ver aparecer al nuevo papa por el balc n, exultantes y alegres por su elección.
«Estamos emocionados de que ya tengamos a un nuevo papa. Tiene cara de bueno», dijo Carmen, una fiel llegada de Madrid pocas horas antes para presenciar este momento hist rico: «Le queremos ya much simo»
Envueltos en una bandera espa ola, ella y su esposo, Nico, expresaban su alegr a con espontaneidad: Me encanta, como si fuera africano, coreano, indio, espa , mientras algunos fieles peruanos se mostraron visiblemente emocionados con ssu primera aparición.
«Estamos realmente muy contentos por la designación del cardenal Prevost como papa», explico Ever.
«Sent este presentimiento (de que ser a elegido papa) cuando lo vi en el juramento en la Capilla Sixtina», y a : «Ha sido una emoción grande. El hecho de que diera un mensaje en espa ol es muy importante, no solamente para el pueblo peruano, sino para toda Latinoam rica».
V La Plaza de San Pedro estalla con la sorprendente elección del estadounidense Prevost publish



