{"id":98304,"date":"2020-01-27T14:54:32","date_gmt":"2020-01-27T14:54:32","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2020\/01\/27\/dos-parabolas-3\/"},"modified":"2020-01-27T14:54:32","modified_gmt":"2020-01-27T14:54:32","slug":"dos-parabolas-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/dos-parabolas-3\/","title":{"rendered":"Dos par\u00e1bolas"},"content":{"rendered":"<p>FAMILIA POL\u00cdTICA<\/p>\n<p>\u201cLa libertad no es un don que se recibe,<br \/>ni un derecho que se conquista. <br \/>La libertad es un estado natural del esp\u00edritu\u201d.<br \/>Ermilo Abreu G\u00f3mez<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 \u00a01.\u00a0\u00a0 \u00a0El Tigre del Sult\u00e1n.\u2028<\/p>\n<p>S\u00f3crates, al igual que El Rab\u00ed de Galilea, jam\u00e1s escribi\u00f3 una l\u00ednea. Al primero lo conocemos por la pluma de Plat\u00f3n, quien hizo a su Maestro protagonista de sus inmortales Di\u00e1logos. Jes\u00fas de Nazareth se dirig\u00eda a su inculta masa de seguidores, con una serie de met\u00e1foras que, en Literatura, se denominan Par\u00e1bolas. El diccionario de la RAE, en su primera acepci\u00f3n, define: \u201cNarraci\u00f3n de un suceso fingido del que se deduce, por comparaci\u00f3n o semejanza, una verdad importante o una ense\u00f1anza moral\u201d.\u00a0 <br \/>En este orden de ideas, un amigo muy querido me comparti\u00f3 la siguiente alegor\u00eda, atribuy\u00e9ndola al mism\u00edsimo Mes\u00edas del cristianismo: \u201ccierto sult\u00e1n, cuya voluntad estaba m\u00e1s all\u00e1 de la ley porque proven\u00eda del todopoderoso Al\u00e1, ten\u00eda tanto dominio que pod\u00eda cumplir hasta el m\u00e1s insignificante de sus caprichos: un numeroso harem, compuesto por las m\u00e1s bellas esclavas del mundo conocido; cuadras enormes de finos caballos; reba\u00f1os de elefantes y camellos; ej\u00e9rcito feroz dispuesto a complacer con absoluta lealtad, el m\u00ednimo capricho del soberano\u2026 <br \/>Una de esas excentricidades se manifestaba en el cari\u00f1o inmenso por un cachorro de tigre que un Maharaj\u00e1 de la India le regal\u00f3. Es bien sabido que los tigres, desde peque\u00f1os, por su propia naturaleza \u2018hasta cuando acarician, rasgu\u00f1an\u2019. Rodeado de todo tipo de atenciones, el peque\u00f1o felino era dictador instintivo en su espacio artificial; todo lo ten\u00eda a su alcance; estaba consentido y mimado por el monarca, quien se daba tiempo para jugar con \u00e9l, a pesar de sus toscos, aunque cari\u00f1osos zarpazos; es l\u00f3gico que m\u00e1s de una cabeza cay\u00f3 por no afanarse lo suficiente en el bienestar del consentido de palacio. Con el tiempo el reto\u00f1o se convirti\u00f3 en un bello ejemplar adulto; a\u00fan bajo esas condiciones, el cari\u00f1o de su amo, junto con la potestad que eso significaba, no disminuy\u00f3; todo lo obten\u00eda sin el menor esfuerzo. <br \/>Como el poder de ning\u00fan hombre, por omnipotente que se sienta, alcanza para comprar la inmortalidad, un d\u00eda el sult\u00e1n muri\u00f3. Los personajes de su c\u00edrculo m\u00e1s cercano, temerosos de las intrigas que, en palacio, pudieran favorecer a los enemigos de su amo, analizaron, tal vez de buena fe, la situaci\u00f3n de la fiera que hab\u00eda sido due\u00f1a de los afectos del gran Se\u00f1or; como en toda crisis, quienes se sent\u00edan agraviados, vieron la oportunidad de cobrar venganza y condenar al cautivo predador, a la muerte o al destierro. M\u00faltiples voces se escucharon; finalmente, por acuerdo del Consejo de Ministros, se concedi\u00f3 al procesado el valor supremo de la libertad. As\u00ed, lo devolvieron al h\u00e1bitat natural de su especie.<br \/>El poderoso ejemplar que en los aposentos reales paseaba su majestuosa figura, al encontrarse en la jungla, ante la necesidad de procurarse hasta su m\u00e1s elemental sustento, a pesar de su naturaleza, de su instinto innato de cazador, no sobrevivi\u00f3: fam\u00e9lico, abandonado, enfermo\u2026 muri\u00f3 en la m\u00e1s triste condici\u00f3n; fue un ser que por tenerlo todo desde peque\u00f1o no aprendi\u00f3 a valerse por s\u00ed mismo, y pereci\u00f3 cuando falt\u00f3 la generosa mano que lo alimentaba a pesar de sus rasgu\u00f1os y que nunca valor\u00f3 ni tuvo para ella un dejo de gratitud\u201d. <br \/>La par\u00e1bola del tigre puede tener muchas ense\u00f1anzas: una de ellas, aplicable al sult\u00e1n que, como padre generoso dio a su criatura tal exceso de amor y sobreprotecci\u00f3n, que no le permiti\u00f3 desarrollar las potencialidades con que natura lo dot\u00f3 para su sobrevivencia. La otra moraleja corresponde al tirano que hasta cuando daba alguna manifestaci\u00f3n de afecto, her\u00eda a su amo con sus garras de fiera, a\u00fan de manera involuntaria. Cuando creci\u00f3 y se convirti\u00f3 en adulto, tuvo que abandonar la holgada irresponsabilidad de saberse seguro y protegido.\u00a0 <br \/>No siempre se puede vivir sin pensar en el ma\u00f1ana, sin prever una posible vida de penurias y fatalidad. Es cierto, los animales carecen de visi\u00f3n de largo plazo, pero los seres humanos la tienen, aunque ciertos individuos se solazan en vivir como el tigre de la par\u00e1bola; caminan rumbo a un futuro para el cual jam\u00e1s se prepararon. La libertad no siempre es una bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 \u00a02.\u00a0\u00a0 \u00a0El Esclavo de Aspasia\u2028<\/p>\n<p>La figura de Aspasia de Mileto (siglo V a.C.) hist\u00f3ricamente es inseparable de la de Pericles, el c\u00e9lebre gobernante griego. Con la r\u00edgida formaci\u00f3n que las hetairas recib\u00edan en escuelas especializadas para agradar a los hombres con refinamientos y sofisticadas conductas. No se puede borrar de su biograf\u00eda la imagen de cortesana, aunque Pericles la introdujo en su aristocr\u00e1tica sociedad, con jerarqu\u00eda de esposa: inteligente, bella, culta, es hasta la fecha, un s\u00edmbolo del feminismo. Su conducta de libertad extrema la hac\u00eda desafiar las m\u00e1s altas convencionalidades y estigmas que su tiempo le impon\u00eda, solo por ser mujer. Con admiraci\u00f3n o burla, seg\u00fan el caso, su nombre aparece en las obras de fil\u00f3sofos como Plat\u00f3n o comediantes como Arist\u00f3fanes quien, con sarcasmo, dec\u00eda que ella era la verdadera autora de los discursos de su poderoso compa\u00f1ero.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0La se\u00f1ora Taylor Cadwell, en su biograf\u00eda novelada \u201cGloria y Esplendor\u201d, relata el siguiente pasaje, el cual, en lo sustancial, cito de memoria: Un esclavo que gozaba de todas las preferencias, un d\u00eda fue visto por su ama, en actitud de profunda melancol\u00eda. La bella y poderosa mujer lo interrog\u00f3 repetidamente: -\u00bfQu\u00e9 te pasa? -Estoy triste, ama. -\u00bfAlguien te trat\u00f3 mal? -No, Se\u00f1ora. -\u00bfTe dan suficiente comida? -Claro que s\u00ed. -\u00bfTus aposentos son c\u00f3modos?\u00a0 -Los mejores. -\u00bfTienes tiempo libre para disfrutarlo como t\u00fa quieras? -S\u00ed, su Excelencia\u2026 -Entonces \u00bfQu\u00e9 te falta? -\u00a1Libertad! <br \/>Ante tal respuesta, Aspasia dispuso lo siguiente: \u201cYa que t\u00fa lo quieres as\u00ed, dar\u00e9 instrucciones para que recojas tus pertenencias junto con tu Carta de Libertad y abandones este palacio. A partir de ahora vivir\u00e1s en alg\u00fan lugar que puedas pagar; comer\u00e1s lo que est\u00e9 al alcance de tu econom\u00eda; vestir\u00e1s la ropa que exija tu dignidad de hombre libre, siempre y cuando tu dinero sea suficiente para ello\u2026 \u00bfQuieres libertad? \u00a1Aqu\u00ed la tienes!\u201d<br \/>Ante las expectativas de la enorme responsabilidad que implica ser libre y que, en su rom\u00e1ntica y desinformada condici\u00f3n, no ten\u00eda cabida; el esclavo reflexion\u00f3 mir\u00e1ndose a s\u00ed mismo desprotegido y a merced de las condiciones a que lo obligar\u00eda su nueva calidad de liberto\u2026 Entonces, cay\u00f3 de hinojos y suplic\u00f3: \u201c\u00a1No! Mi Se\u00f1ora, no me haga Usted eso; No me deje sin su amparo; perd\u00f3neme, al pedir mi libertad, no sab\u00eda lo que ten\u00eda que dar a cambio\u201d.<br \/>Ante la ignorancia del esclavo, Aspasia lo perdon\u00f3, no sin antes decirle que no hay libertad absoluta; siempre estar\u00e1 limitada por la responsabilidad que de ella se desprende.<br \/>De estas par\u00e1bolas, padres y gobernantes podemos obtener valiosas conclusiones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FAMILIA POL\u00cdTICA \u201cLa libertad no es un don que se recibe,ni un derecho que se conquista. 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