{"id":956,"date":"2015-02-16T06:00:00","date_gmt":"2015-02-16T06:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2015\/02\/16\/dios-de-nuestro-lado\/"},"modified":"2015-02-16T06:00:00","modified_gmt":"2015-02-16T06:00:00","slug":"dios-de-nuestro-lado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/dios-de-nuestro-lado\/","title":{"rendered":"\u00bfDios de nuestro lado?"},"content":{"rendered":"<p>La frase que da el t\u00edtulo a este texto se le atribuye a Abraham LIncoln. Durante la Guerra Civil, previo a una batalla decisiva, uno de sus generales se le acerc\u00f3 y le dijo: &#8220;No se preocupe, se\u00f1or presidente. Hoy saldremos victoriosos, porque Dios est\u00e1 de nuestro lado.&#8221; Lincoln, cuenta la leyenda, le respondi\u00f3: &#8220;Lo que me preocupa m\u00e1s bien es saber si nosotros estamos del lado de Dios&#8221;.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>A lo largo de la historia, distintas civilizaciones y culturas han buscado apropiarse del manto de la divinidad para justificar lo mismo sus proyectos expansionistas que su llegada al y permanencia en el poder. Desde los or\u00edgenes de la humanidad ha existido siempre quien ha sabido manipularla para presentarse como un emisario, mensajero, o elegido de los dioses. <br \/>En un libro fant\u00e1stico, Fields of Blood, Karen Armstrong nos da un paseo por la historia para ver c\u00f3mo distintos reg\u00edmenes, desde los m\u00e1s antiguos, han sabido utilizar la religi\u00f3n y combinarla con la violencia institucional para afianzar su dominio y control de la poblaci\u00f3n primero, y encaminarlos a la guerra despu\u00e9s. Lo mismo imperios expansionistas que aquellos que solo buscaban defender sus fronteras, o los que hac\u00edan del saqueo de los vecinos una herramienta del crecimiento econ\u00f3mico, utilizaban la religi\u00f3n para justificar ya fuera su permanencia en palacio (en el caso de las monarqu\u00edas hereditarias, por ejemplo) o sus proyectos de naci\u00f3n. <br \/>Lleg\u00f3, bendita ella, la Revoluci\u00f3n Francesa, y de la mano la idea de la separaci\u00f3n de la Iglesia y el Estado, y m\u00e1s all\u00e1 de los excesos jacobinos el concepto se fue arraigando. Sin contar a los extremos del nazismo o del comunismo (a los que solo comparo en su aversi\u00f3n y rechazo de la religi\u00f3n, y en nada m\u00e1s) Europa y el resto del mundo occidental fueron encontrando por distintas v\u00edas la manera de hacer coexistir, cada cual en su esfera, al poder terrenal, es decir el pol\u00edtico, y al espiritual, el de la o las iglesias. <br \/>El reciente surgimiento del as\u00ed llamado Estado Isl\u00e1mico, que ha puesto de cabeza a Occidente y en llamas a Medio Oriente, ha revivido el debate acerca del lugar que deben ocupar en el mundo contempor\u00e1neo la religi\u00f3n, la pol\u00edtica y la violencia. Si bien no est\u00e1 superado el abuso de la terminolog\u00eda religiosa para legitimar lo mismo causas militares que pol\u00edticas, los niveles de barbarie mostrados por los m\u00e1s radicales de los radicales obliga a repensar y reconsiderar los riesgos de asumir que Dios est\u00e1, o no, del lado de uno. <br \/>Leo hoy domingo dos buenos textos en el New York Times. El primero, de Susan Jacoby, habla de &#8220;las primeras v\u00edctimas de la primera Cruzada&#8221;, que no fueron musulmanes ocupando Jerusal\u00e9n (cuya liberaci\u00f3n era el supuesto prop\u00f3sito de las Cruzadas) sino jud\u00edos en la muy germana ciudad de Trier. La analog\u00eda que logra Jacoby entre el salvajismo y manique\u00edsmo de la Iglesia Cat\u00f3lica de ese entonces y el Estado Isl\u00e1mico de hoy lo pone a uno a reflexionar, o al menos deber\u00eda. <br \/>El segundo, de Frank Bruni, se refiere al uso excesivo de la oraci\u00f3n (y de la figura de Dios) en el discurso pol\u00edtico estadounidense. Bruni da varios acertados ejemplos de figuras p\u00fablicas que han querido convertir leyes o derechos fundamentales en un mandato de &#8220;su&#8221; religi\u00f3n. <br \/>Es muy f\u00e1cil convencerse de que uno est\u00e1 cumpliendo con la voluntad de su propio Dios, y no tiene nada de malo que la espiritualidad y la religi\u00f3n gobiernen nuestras vidas. Pero en el momento en que los pol\u00edticos se adue\u00f1an de ese discurso lo convierten en una m\u00e1s de sus herramientas demag\u00f3gicas, lo deval\u00faan, lo desacreditan. Y desde esa supuesta superioridad moral pretenden dictar normas morales y conductas a los dem\u00e1s. <br \/>Quien coloca a &#8220;su&#8221; religi\u00f3n y a &#8220;su&#8221; Dios por encima de otras creencias es un dictador en potencia, un intolerante, un discriminador que no est\u00e1 ni puede estar del lado de Dios. <br \/>Y Dios, el que sea, nunca estar\u00e1 del lado de gente como esa. <br \/>Twitter: @gabrielguerrac <br \/>www.gabrielguerracastellanos.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La frase que da el t\u00edtulo a este texto se le atribuye a Abraham LIncoln. Durante la Guerra Civil, previo a una batalla decisiva, uno de sus generales se le acerc\u00f3 y le dijo: &#8220;No se preocupe, se\u00f1or presidente. 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