{"id":94441,"date":"2019-11-16T16:44:58","date_gmt":"2019-11-16T16:44:58","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2019\/11\/16\/trans-salir-dos-veces-del-closet\/"},"modified":"2019-11-16T16:44:58","modified_gmt":"2019-11-16T16:44:58","slug":"trans-salir-dos-veces-del-closet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/trans-salir-dos-veces-del-closet\/","title":{"rendered":"Trans: salir dos veces del cl\u00f3set"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;En una oportunidad estuve 45 minutos en un banco nacional convenciendo a una cajera de que un cheque era m\u00edo. Tuve que explicarle mi identidad de g\u00e9nero, mi orientaci\u00f3n sexual, por qu\u00e9 me hab\u00eda cambiado el nombre, mi transici\u00f3n&#8230; Despu\u00e9s de 45 minutos nos hicimos muy buenos amigos&#8221;. <!--more--> <\/p>\n<p> Con esa an\u00e9cdota, Jess inicia su stand-up comedy Ovarios Trans. A lo largo de 45 minutos, con jocosidad y una pizca de dolor, le narra a la audiencia lo que es ser un hombre trans en Costa Rica: &#8220;El punto es que realmente ser una persona trans en Costa Rica se trata de estar educando a las personas. Ser un hombre trans, es decir, con esta jacha [cara] claramente me veo como un hombre, pero tengo vulva y vagina, tengo ovarios&#8230; Uno anda como testigo de Jehov\u00e1, pero a la inversa: tiene que estarle explicando a la gente lo que significa ser una persona trans, tiene que andar dici\u00e9ndole a la gente un mont\u00f3n de cosas que no le interesan&#8221;.<\/p>\n<p> <b>Sin herramientas para la transici\u00f3n<\/b><\/p>\n<p> La historia de Jess empieza en Caracas, Venezuela, donde naci\u00f3 en 1989. &#8220;La identidad de g\u00e9nero para m\u00ed fue muy confusa, porque desde que tengo uso de raz\u00f3n yo ten\u00eda muy claro que yo era un ni\u00f1o (\u2026) Mi hermano mayor dice que a los dos a\u00f1os y medio empec\u00e9 a decir que yo era un ni\u00f1o, y que cada vez que yo lo dec\u00eda, mi mam\u00e1 me daba un co\u00f1azo por la jeta&#8221;.<\/p>\n<p> En el barrio, Jess pod\u00eda vestir ropa masculina y jugar futbol, pero cuando ten\u00eda que salir &#8220;en sociedad&#8221; ven\u00eda el conflicto: su madre le exig\u00eda que vistiera vestidos y zapatos de charol.<\/p>\n<p> El relato de Jess no es \u00fanico. Su historia se repite una y otra vez dentro de la comunidad trans: &#8220;Es algo com\u00fan que desde ni\u00f1os lo saben, pero no tienen las herramientas, entonces inician una transici\u00f3n de g\u00e9nero hasta que est\u00e1n en el colegio o despu\u00e9s&#8221;, dice Mar\u00eda Jos\u00e9 Longhi, del Instituto Humanista para la Cooperaci\u00f3n con los Pa\u00edses en Desarrollo (Hivos).<\/p>\n<p> <b>Descubrimiento<\/b><\/p>\n<p> Cuando Jess era estudiante de Comunicaci\u00f3n en la Universidad Central de Venezuela, entr\u00f3 en contacto por primera vez con un grupo L\u00e9sbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transg\u00e9nero, Travesti e Intersexual (LGBTTTI). Se enamor\u00f3 &#8211;de una mujer&#8211; y sali\u00f3 del cl\u00f3set por primera vez: se declar\u00f3 lesbiana. Los conflictos en casa fueron repetidos incidentes de violencia f\u00edsica y sicol\u00f3gica, hasta que su madre termin\u00f3 corri\u00e9ndolo de la casa.<\/p>\n<p> Aunque fue dif\u00edcil, ya para entonces Jess ten\u00eda una carrera profesional y pudo defenderse. Una situaci\u00f3n que no es la de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n trans en Costa Rica. Un estudio que incluy\u00f3 a 259 mujeres trans se\u00f1ala que s\u00f3lo 14% curs\u00f3 la universidad.<\/p>\n<p> Jess vive en Costa Rica desde 2014, es corresponsal. Recuerda bien ese a\u00f1o porque, por contrato, el peri\u00f3dico en el que trabajaba le exig\u00eda ciertos est\u00e1ndares de imagen.<\/p>\n<p> As\u00ed que Jess fue al sal\u00f3n de belleza y entr\u00f3 en crisis, entendi\u00f3 que no era la persona en el espejo, corri\u00f3 a la ducha para quitarse el peinado, se removi\u00f3 el esmalte de u\u00f1as y decidi\u00f3 que en su cumplea\u00f1os 27 se presentar\u00eda al mundo con una apariencia masculina.<\/p>\n<p> Ya masculinizado, su segunda salida del cl\u00f3set fue catapultada por un episodio de la serie The L Word: &#8220;Hay un personaje que se identifica como chica al principio de la tercera temporada y luego se da cuenta de que es chico y asume el nombre de Max. Cuando yo vi el cap\u00edtulo me identifiqu\u00e9, me levant\u00e9 de la cama, me desnud\u00e9, me fui al ba\u00f1o y empec\u00e9 a ver mi cuerpo. Me vi el cuerpo sin tetas, con pene y sin caderas, sin cintura y dije: &#8216;Ah bueno, ahora s\u00ed me termin\u00e9 de volver loco&#8217;.<\/p>\n<p> &#8220;No dorm\u00ed, esper\u00e9 a que fueran las seis de la ma\u00f1ana y llam\u00e9 al sic\u00f3logo, me atendi\u00f3 a las 7:00 horas, con una taza de caf\u00e9, ah\u00ed con ojeras, y me dijo: &#8216;Mir\u00e1, lo que ten\u00e9s es una crisis de identidad de g\u00e9nero, vamos a empezar a tomar pasos para que vos explor\u00e9s y ve\u00e1s hasta d\u00f3nde te lleva eso&#8217;. Fue una \u00e9poca dur\u00edsima, intent\u00e9 suicidarme, pero afortunadamente cont\u00e9 con mi sic\u00f3logo&#8221;, detalla.<o> El siguiente paso era empezar una terapia hormonal masculinizante.<\/p>\n<p> El tratamiento hormonal lo que busca es dar un nivel similar al que tendr\u00eda la persona cisg\u00e9nero, la persona que est\u00e1 congruente con su g\u00e9nero, dice Alejandro Cob, jefe del servicio de Endocrinolog\u00eda del Hospital San Juan de Dios, quien, en los \u00faltimos a\u00f1os, ha tratado a pacientes trans en consulta privada.<\/p>\n<p> Para acudir al m\u00e9dico, Jess tuvo que reunir el dinero necesario. Fue hasta 2018 que lo logr\u00f3. Desde entonces ha estado recibiendo un tratamiento con testosterona. A\u00f1o y medio despu\u00e9s ya tiene vello facial y corporal, su espalda se ha ensanchado y sus caderas han disminuido. Ya no menstr\u00faa.<\/p>\n<p> <b>Ocultan identidad para tener derechos<\/b><\/p>\n<p> No todas las personas transg\u00e9nero tienen la misma suerte que Jess para acceder a un tratamiento con un m\u00e9dico particular: &#8220;Vos escuch\u00e1s a las chicas [hablar] de las pastillas anticonceptivas, de hormonas que ellas se recetan&#8221;, explica Longhi.<\/p>\n<p> Este a\u00f1o, la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) decidi\u00f3 adoptar un protocolo de tratamiento para las personas trans, el cual est\u00e1 enfocado a la aplicaci\u00f3n hormonal y al acompa\u00f1amiento sicol\u00f3gico o siqui\u00e1trico del paciente, no contempla cirug\u00edas.<\/p>\n<p> El protocolo ya est\u00e1 en funcionamiento, pero es probable que quienes lo necesiten no sepan que existe o que tienen derecho a \u00e9ste.<\/p>\n<p> Longhi menciona que muchas de las mujeres trans sienten (o les hacen sentir) que no son sujetos de derechos: no pueden ni alquilar una casa ni acudir a una instituci\u00f3n p\u00fablica, incluido un hospital. El 26% de las mujeres trans en 2018 dijo que hab\u00eda tenido que ocultar su identidad de g\u00e9nero para poder recibir servicios m\u00e9dicos, como ser llamadas a consulta con el nombre que se les asign\u00f3 al nacer.<\/p>\n<p> Pero ahora, la ley permite que las personas cambien su nombre legal a uno que refleje su g\u00e9nero autopercibido. Acatando una resoluci\u00f3n de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, desde mayo de 2018 el tr\u00e1mite se puede realizar gratuitamente ante el Registro Civil. A la fecha, 450 personas ya han cambiado su nombre.<\/p>\n<p> El derecho tambi\u00e9n aplica para personas extranjeras. En abril de este a\u00f1o, Jess M\u00e1rquez se convirti\u00f3 en el primer extranjero en obtener un documento de identidad migratorio (Dimex) que lo ubica con su g\u00e9nero autopercibido, lo presenta como hombre.<\/p>\n<p> <b>El lujo de envejecer<\/b><\/p>\n<p> En Latinoam\u00e9rica, la esperanza de vida de la poblaci\u00f3n trans es de 35 a\u00f1os; sin embargo, en la organizaci\u00f3n Transvida hay un grupo de mujeres de m\u00e1s de 50 a\u00f1os denominado Las adultas mayores. Una de ellas es Cassandra, quien vivi\u00f3 en una Costa Rica donde las visitas a la c\u00e1rcel por estar en la v\u00eda p\u00fablica eran pan de cada d\u00eda, donde no le serv\u00edan comida en un restaurante aunque tuviera el dinero para pagarla, donde dif\u00edcilmente se publicar\u00eda un libro sobre sus vidas.<\/p>\n<p> &#8220;Envejecer no es f\u00e1cil para nadie, no luce, pero para nosotras las trans es m\u00e1s dif\u00edcil. Para nosotras envejecer es un lujo&#8221;, lee durante la presentaci\u00f3n del libro Atrevidas, relatos polif\u00f3nicos de mujeres trans.<\/p>\n<p> <b>La hostilidad del contexto<\/b><\/p>\n<p> Esa noche, Cassandra tiene muy claro que ella es una sobreviviente. Entre la alegr\u00eda de ver publicado un libro con sus historias, las chicas de Transvida est\u00e1n tristes. Falta Alondra.<\/p>\n<p> Alondra fue l\u00edder y educadora en Transvida, la mujer trans que las represent\u00f3 en la 22 Conferencia Internacional sobre el Sida (AIDS2018) en Holanda ya no est\u00e1.<\/p>\n<p> &#8220;Era una chica con VIH que hab\u00eda entrado en una organizaci\u00f3n centroamericana de trabajo [sobre esa condici\u00f3n]&#8221;, cuenta Longhi.<\/p>\n<p> &#8220;Ella daba seguimiento a las personas que sal\u00edan [VIH] positivas&#8221;.<\/p>\n<p> Pero un d\u00eda renunci\u00f3 a su trabajo en Transvida y se fue. Entr\u00f3 en un ciclo de abuso de drogas, volvi\u00f3 al comercio sexual, abandon\u00f3 su tratamiento y rechaz\u00f3 todo tipo de ayuda. Tras mucha insistencia, lograron traerla de regreso a San Jos\u00e9, donde unos d\u00edas despu\u00e9s, el 9 de junio de 2019, muri\u00f3 en el hospital. Ten\u00eda s\u00f3lo 38 a\u00f1os.<\/p>\n<p> &#8220;El contexto es tan hostil para las mujeres trans que no te recuperas del todo. Hay quienes lo logran, pero no todas lo hacen&#8221;, dice Longhi.<\/p>\n<p> Mientras la sociedad cambia, mientras las leyes se adec\u00faan, las mujeres y hombres trans, como Jess y Cassandra, deben encontrar la fortaleza para vivir y sobrevivir, para luchar con el objetivo de que la situaci\u00f3n cambie para ellos y para las futuras generaciones.<\/p>\n<p> Esta es la segunda de cinco entregas de un trabajo realizado en Costa Rica, Argentina, Venezuela y M\u00e9xico, en el que se presentar\u00e1 la situaci\u00f3n que viven las personas transg\u00e9nero en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;En una oportunidad estuve 45 minutos en un banco nacional convenciendo a una cajera de que un cheque era m\u00edo. Tuve que explicarle mi identidad de g\u00e9nero, mi orientaci\u00f3n sexual, por qu\u00e9 me hab\u00eda cambiado el nombre, mi transici\u00f3n&#8230; Despu\u00e9s de 45 minutos nos hicimos muy buenos amigos&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[31],"tags":[70],"class_list":["post-94441","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-orbe","tag-reportaje"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/94441","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=94441"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/94441\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=94441"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=94441"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=94441"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}