{"id":94101,"date":"2019-11-11T05:22:58","date_gmt":"2019-11-11T05:22:58","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2019\/11\/11\/el-vendedor-de-silencio\/"},"modified":"2019-11-11T05:22:58","modified_gmt":"2019-11-11T05:22:58","slug":"el-vendedor-de-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/el-vendedor-de-silencio\/","title":{"rendered":"EL VENDEDOR DE SILENCIO"},"content":{"rendered":"<p>FAMILIA POL\u00cdTICA<\/p>\n<p>El que vende las noticias<br \/>puede comprar deferencias;<br \/>m\u00e1s, del poder, las caricias,<br \/>s\u00f3lo las compra el silencio.<br \/>PGH.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u201cPor caminos divergentes, la historia y la novela hist\u00f3rica se complementan en la tarea de mostrar los diferentes \u00e1ngulos de una verdad poli\u00e9drica. La historia dice as\u00ed fue; la novela propone as\u00ed pudo ser\u201d. Con estas palabras, Enrique Serna, investigador y novelista con reconocimientos internacionales, fundamentalmente por su biograf\u00eda de Don Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, que se public\u00f3 bajo el t\u00edtulo El Seductor de la Patria, prologa su obra m\u00e1s reciente, El Vendedor de Silencio; en ella aborda la personalidad p\u00fablica y privada de Carlos Denegri, el periodista m\u00e1s influyente en la mitad del siglo pasado. <br \/>Reportero estrella de Exc\u00e9lsior, fundamentaba en los apapachos del poder pol\u00edtico, su absoluta falta de escr\u00fapulos; Julio Scherer lo llam\u00f3 \u201cEl mejor y m\u00e1s vil de los reporteros\u201d; tambi\u00e9n se dice que fue \u201cindustrializador del chayote\u201d, aun cuando la connotaci\u00f3n actual de la palabra no exist\u00eda. El poderoso columnista mereci\u00f3 agudos comentarios de Carlos Monsiv\u00e1is, quien consideraba que un coscorr\u00f3n (muchas veces difamatorio) en Fichero Pol\u00edtico, representaba para cualquier aspirante a determinado cargo p\u00fablico \u201cuna temporada en el infierno\u201d. Era ostensible su fortuna; ganaba millones por elogiar a los pol\u00edticos; pero se hizo m\u00e1s rico por callar cuanto sab\u00eda; fue arquetipo del \u201cperiodismo de cuello blanco\u201d; vivi\u00f3 siempre embriagado por el perfume del poder.<br \/>Al leer esta obra de Serna, me vinieron a la mente tres P, como coadyuvantes del triunfo para un profesional (aun sin ostentar t\u00edtulo) en cualquiera de las actividades humanas m\u00e1s importantes: Preparaci\u00f3n, Presencia y Pedigree. Aunque Denegri no concluy\u00f3 una carrera universitaria, sus andanzas al lado de su padre adoptivo (destacado pol\u00edtico y diplom\u00e1tico), lo ubicaron en el ambiente propicio para hablar correctamente: Ingl\u00e9s, Franc\u00e9s y Alem\u00e1n. Adem\u00e1s de su porte, elegante por naturaleza, vest\u00eda de manera impecable; usaba los mejores accesorios y perfumes. Desde luego, el apellido Denegri, que ostent\u00f3 desde peque\u00f1o, sin tener derecho a \u00e9l por consanguinidad, le ayud\u00f3 a abrir puertas, de otra manera infranqueables.<br \/>Adiestr\u00f3, desde el principio, su bien dotada pluma para respetar la m\u00e1xima: \u201cContra el poder, nunca tendremos raz\u00f3n\u201d; logr\u00f3 mimetizarse con los requerimientos del Sistema M\u00e9trico Sexenal. Envuelto en una red de protecci\u00f3n y complicidad piramidales, se sab\u00eda impune; era prepotente, grosero, agresivo\u2026 <br \/>Cuando alguien logra que su nombre tenga renombre, es muy dif\u00edcil separar su vida privada de la p\u00fablica, aunque en esos tiempos no exist\u00edan redes sociales: los pleitos de cantina; golpes a sus parejas permanentes u ocasionales; dormir en cualquier banqueta, ahogado de borracho; tener constantes accidentes automovil\u00edsticos o involucrarse en peque\u00f1os l\u00edos con los compa\u00f1eros de trabajo, eran cosas de todos los d\u00edas. Alcoh\u00f3lico irredento; lo sab\u00eda, pero jam\u00e1s acept\u00f3 con seriedad someterse a tratamientos, a pesar de las horribles resacas f\u00edsicas y morales que fomentaban su autodesprecio y moment\u00e1nea autodestrucci\u00f3n. Siempre se crey\u00f3 capaz de controlar con pura voluntad, los estragos que perjudicaban su intimidad, as\u00ed como su vida social, profesional y econ\u00f3mica. Para aligerar su consciencia, daba a su confesor y a la iglesia fuertes cantidades de dinero; lograba por ese autorizado conducto el perd\u00f3n divino que lo manten\u00eda sobrio por corto tiempo, s\u00f3lo para volver a las andadas: el trago, las mujeres y otras drogas eran su raz\u00f3n de ser, a pesar de su irrefrenable desprecio por el sexo opuesto.<br \/>Formidable publirrelacionista en sus per\u00edodos de sobriedad, escal\u00f3 con facilidad altas plataformas en el medio period\u00edstico y gener\u00f3 importantes relaciones pol\u00edticas. Los valores y principios tradicionales jam\u00e1s le preocuparon; tuvo amigos de la talla de Bernab\u00e9 Jurado (El Abog\u00e1nster), con quien hac\u00eda m\u00faltiples componendas. En una inconsciencia como la suya, no cab\u00edan reproches de tipo moralista por lo que dec\u00eda o dejaba de decir. Sus aires de Don Juan lo hicieron entrar en la vida de muchas mujeres y sostener tres matrimonios con bell\u00edsimas damas de la mejor sociedad; adem\u00e1s de los atributos f\u00edsicos, privilegiaba su inteligencia y cultura. Aun cuando invert\u00eda mucho tiempo y verdaderas fortunas en la conquista, una vez satisfecho su ego, bastaban unas cuantas copas para que menudearan las humillaciones, los golpes y a\u00fan las tendencias homicidas. Claro, hoy agred\u00eda y ma\u00f1ana ped\u00eda perd\u00f3n con mariachis y toneladas de orqu\u00eddeas.<br \/>A pesar de la imagen de aut\u00e9ntico monstruo que Denegri transmite, hay rincones de su inconsciente que, al traslucir, denotan rasgos de nobleza. Uno de sus amigos, en plena resaca le dijo: \u201cSi fueras un c\u00ednico de verdad, estar\u00edas contento. Los verdaderos c\u00ednicos no se flagelan ni se atormentan, porque tienen el alma forrada de acero. En cambio, t\u00fa, vives el \u00e9xito como un fracaso: pleitos en lugares p\u00fablicos; rabietas de energ\u00fameno; maltrato a las mujeres. Pareces un perdedor, infiltrado en el bando de los ganadores\u201d. Denegri esboz\u00f3 una mueca despectiva; su amigo le hab\u00eda radiografiado el alma, pero no le dar\u00eda el gusto de reconocerlo. <br \/>Defend\u00eda, con todo, su derecho a la libertad; aunque esa libertad fuera para lograr su autodestrucci\u00f3n. El complejo de Edipo era fundamento de su desprecio, pero \u00e9l no lo sab\u00eda. Cierto d\u00eda, a las puertas de elegante restaurante, algunas encopetadas damas, al verlo, entraron en un parloteo que pretend\u00eda ser discreto; obviamente, no era un flirteo con el oto\u00f1al gal\u00e1n, sino su personalidad de periodista lo que las atra\u00eda. Una de ellas se atrevi\u00f3 a preguntarle \u00bfEs Usted Carlos Denegri? \u00c9l contest\u00f3, casi congestionado: \u00a1Era!&#8230; Un segundo despu\u00e9s, vomitaba ruidosamente. <br \/>Viv\u00eda bajo amenaza de muerte de su esposa en turno, quien le advirti\u00f3, antes de perdonarle el \u00faltimo maltrato: \u201cSi vuelves a beber, te mato\u201d. <br \/>Su estrella perd\u00eda brillo r\u00e1pidamente: se equivoc\u00f3 de candidato en la sucesi\u00f3n presidencial; por \u201cinstrucciones superiores\u201d clausuraron su programa estrella en la televisi\u00f3n; Exc\u00e9lsior le cerr\u00f3 sus espacios; sus m\u00faltiples enemigos, antes d\u00e9biles, se hicieron poderosos, sin perder el odio; las arrugas cada d\u00eda llenaban su epidermis; su joven consorte no perd\u00eda oportunidad para recordarle su edad y alimentar sus celos\u2026 Cuando tuvo la certeza de que ya no ten\u00eda futuro, acudi\u00f3 a su cita con la muerte: borracho, busc\u00f3 a su esposa y encontr\u00f3 en sus manos la libertad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FAMILIA POL\u00cdTICA El que vende las noticiaspuede comprar deferencias;m\u00e1s, del poder, las caricias,s\u00f3lo las compra el silencio.PGH.<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50],"tags":[],"class_list":["post-94101","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-prisciliano-gutierrez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/94101","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=94101"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/94101\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=94101"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=94101"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=94101"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}