{"id":93209,"date":"2019-10-26T15:10:42","date_gmt":"2019-10-26T15:10:42","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2019\/10\/26\/el-antiguo-oficio-de-ser-ropavejero\/"},"modified":"2019-10-26T15:10:42","modified_gmt":"2019-10-26T15:10:42","slug":"el-antiguo-oficio-de-ser-ropavejero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/el-antiguo-oficio-de-ser-ropavejero\/","title":{"rendered":"El antiguo oficio de ser ropavejero"},"content":{"rendered":"<p>Con cuatro puntas y mismo n\u00famero de lazos, el ayate pod\u00eda extenderse o cargarse en segundos <!--more--> <\/p>\n<p>  \u00c9l comenz\u00f3 comprando ropa y objetos en provincia para venderlos en la capital mexicana; despu\u00e9s opt\u00f3 por quedarse en la Ciudad de M\u00e9xico para preguntar a los vecinos si vend\u00edan cosas que ya no usaban; m\u00e1s tarde los productos variaron tanto que cargarlos en la espalda con un ayate ya no era posible y decidi\u00f3 usar transporte. Este ha sido el largo andar del ropavejero a trav\u00e9s de la historia.<\/p>\n<p> El viaje empieza con el trapero. Seg\u00fan Alfonso Hern\u00e1ndez, cronista de Tepito, este personaje llevaba partes de ropa, prendas t\u00edpicas y objetos que adquir\u00eda en distintos estados de la Rep\u00fablica a un lugar conocido como Baratillo, un compendio de locales de comercio informal donde la gente trabajaba, com\u00eda y dorm\u00eda, antecesor de los actuales mercados.<\/p>\n<p> El origen de dicho espacio se remonta a la \u00e9poca virreinal refiere Jorge Olvera Ramos en su obra &#8220;Los Mercados De La Plaza Mayor En La Ciudad De M\u00e9xico&#8221; y aunque tuvo diversas localizaciones, la \u00faltima fue la actual Plaza de Garibaldi. A principios del siglo XX el Baratillo fue trasladado, por motivos de seguridad e higiene, a la Plazuela de Tepito, hoy conocida como Plaza Fray Bartolom\u00e9 de las Casas.<\/p>\n<p> Los traperos inspiraron a otras personas, quienes comenzaron a emular sus acciones sin salir de la capital: compraban ropa y artilugios de segunda mano para revenderlos en Tepito. As\u00ed naci\u00f3 el ayatero, cuyo puesto era el mismo transporte donde cargaba sus cosas: un cuadro de ayate, una fibra salida de las pencas del maguey, muy parecido al que usaba Juan Diego durante la aparici\u00f3n de la Virgen de Guadalupe.<\/p>\n<p> Con cuatro puntas y mismo n\u00famero de lazos, el ayate pod\u00eda extenderse o cargarse en segundos. En ese entonces este material era de precio accesible, pero su desuso hizo que se encareciera y la gente optara por llevar r\u00e9plicas hechas de rafia. A estos comerciantes tambi\u00e9n se les llamaba ropavejeros y se hac\u00edan notar por su famoso preg\u00f3n: &#8220;\u00a1Zapatos viejos! \u00a1Ropa usada que venda!&#8221;.<\/p>\n<p> Alfonso Hern\u00e1ndez menciona que cuando la gente le vend\u00eda objetos de gran tama\u00f1o al ayatero y este no pod\u00eda llev\u00e1rselos por su tama\u00f1o, una nueva modalidad de ropavejero naci\u00f3: el carrero.<\/p>\n<p> Ellos iban junto a los ayateros con un carro de madera, por si necesitaban ayuda. Con el tiempo se adaptaron, primero lo hicieron al usar animales, pero cuando qued\u00f3 prohibido en la capital, en 2015 lleg\u00f3 la \u00faltima versi\u00f3n, una persona que sale en su cami\u00f3n con la grabaci\u00f3n de &#8220;se compran refrigeradores, estufas, lavadoras, microondas o algo de fierro viejo que venda&#8221;.<\/p>\n<p> En este mayo Juan Jorge Vergara Jard\u00f3n cumpli\u00f3 49 a\u00f1os como ropavejero, \u00e9l tiene 70. Hoy est\u00e1 af\u00f3nico porque un par de horas antes sali\u00f3 a gritar &#8220;zapatos, ropa, aparatos descompuestos que cambie por loza\u2026 \u00a1cambiador!&#8221;. Vestido con una camisa azul y pantal\u00f3n blanco, espera sentado que se venda su ropa en la calle de Tenochtitlan, en Tepito.<\/p>\n<p> Su rutina consiste en caminar con un ayate de rafia en un brazo y una canasta llena de art\u00edculos para intercambiar en otro, mientras sostiene con una mano el meg\u00e1fono que lo ayuda a gritar su preg\u00f3n; presume de ser el \u00faltimo representante del oficio en salir a buscar mercanc\u00eda de esta manera.<\/p>\n<p> En un d\u00eda malo puede no ganar nada y en uno bueno hasta llevarse 400 pesos libres, sin los gastos de ese momento. Juan confiesa que tiene ropa que compr\u00f3 hace 15 d\u00edas que a\u00fan no se le vende. Cuando pasa algo as\u00ed, ofrece a los remateros, quienes venden prendas en los tianguis a cinco pesos, toda una bolsa de vestiduras por cien pesos.<\/p>\n<p> A casi tres kil\u00f3metros de Tepito un compa\u00f1ero de profesi\u00f3n de Juan Vergara espera vender en el tianguis del Mercado Unidad Rastro, en la alcald\u00eda Venustiano Carranza; sin embargo, Trinidad Rodr\u00edguez Castro, de 80 a\u00f1os, no sale a gritar a las colonias desde hace m\u00e1s de 10 a\u00f1os &#8220;porque las piernas ya no le dan&#8221;.<\/p>\n<p> En sus inicios en los a\u00f1os 60 el se\u00f1or Rodr\u00edguez recuerda que su recorrido empezaba a las siete de la ma\u00f1ana y duraba dos horas. &#8220;Nosotros grit\u00e1bamos y sal\u00edan las se\u00f1oras por la ventana y dec\u00edan: &#8216;Mira ven, tenemos ropa para vender&#8217;, y ya ten\u00edan amontonado todo&#8221;.<\/p>\n<p> \u00c9l llega todos los d\u00edas a las siete de la ma\u00f1ana y se va a las tres de la tarde. Sus mejores d\u00edas de venta no son precisamente los fines de semana. Este anciano ayatero tiene un bulto de ropa en casa y dice que cuando lo termine de vender se retirar\u00e1 del oficio de forma definitiva.<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con cuatro puntas y mismo n\u00famero de lazos, el ayate pod\u00eda extenderse o cargarse en segundos<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-93209","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/93209","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=93209"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/93209\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=93209"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=93209"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=93209"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}