{"id":86219,"date":"2019-07-02T04:13:59","date_gmt":"2019-07-02T04:13:59","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2019\/07\/02\/cuando-en-las-cantinas-no-entraban-mujeres\/"},"modified":"2019-07-02T04:13:59","modified_gmt":"2019-07-02T04:13:59","slug":"cuando-en-las-cantinas-no-entraban-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/cuando-en-las-cantinas-no-entraban-mujeres\/","title":{"rendered":"Cuando en las cantinas no entraban mujeres"},"content":{"rendered":"<p>Mochilazo en el tiempo<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 \u00a0\u2022\u00a0\u00a0 \u00a0La pol\u00e9mica por su presencia se entabl\u00f3 entre los visitantes. Algunos comentaron que ser\u00eda muy desagradable ver a una mujer en estado inconveniente, despu\u00e9s de beber unos cuantos tequilas\u2028<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>&#8220;\u00a1Hay puros hombres, pero entro!&#8221;, dijo la primera mujer que os\u00f3 pisar el interior del Sal\u00f3n Palacio, hace 30 a\u00f1os cuando la ley no le permit\u00eda beber en una cantina. Los gritos de los bebedores no se hicieron esperar: &#8220;\u00a1P\u00e1sale mamacita, no te detengas!&#8221;, &#8220;Esta es tu casa \u00bfQu\u00e9 te tomas?&#8221;. Los ojos masculinos se posaron en su anatom\u00eda.<br \/>Las conversaciones se cortaron de tajo y la mula de seis detuvo su ca\u00edda. Su presencia provoc\u00f3 emociones contradictorias: sorpresa, burla, enojo, calma y hasta agresi\u00f3n.<br \/>La dama, temerosa, se sobrepuso al ambiente y camin\u00f3 hacia la barra donde hab\u00eda varios bancos altos para degustar una botana y una bebida. Pidi\u00f3 al cantinero una cerveza en tarro y los tradicionales caracoles en adobo. Ellos prosiguieron su juego.<br \/>La pol\u00e9mica por su presencia se entabl\u00f3 entre los visitantes. Algunos comentaron que ser\u00eda muy desagradable ver a una mujer en estado inconveniente, despu\u00e9s de beber unos cuantos tequilas.<br \/>En la d\u00e9cada de los a\u00f1os 80 se permiti\u00f3 la entrada a las mujeres a las cantinas &#8220;y ahora no hay quien las saque&#8221;, escribi\u00f3 Francisco Ibarlucea en su texto &#8220;2\u00ba a\u00f1os de recorridos cantineros&#8221;.<br \/>Otro dijo que con la presencia de las mujeres en estos espacios las relaciones humanas mejorar\u00edan porque &#8220;ellas ponen la armon\u00eda y nosotros nos veremos obligados a comportarnos como caballeros&#8221;. <br \/>El cantinero a su vez coment\u00f3: &#8220;esto se llama libertad porque en otros pa\u00edses hace mucho tiempo que se permite la entrada de las mujeres en estos lugares&#8221;.<br \/>Al calor de las copas, los argumentos a favor y en contra de la presencia femenina subieron de tono y en ese momento de intensidad se escucha un &#8220;shhhhhh&#8221; que calm\u00f3 los \u00e1nimos.<br \/>Las cantinas como lugares de esparcimiento y recreaci\u00f3n fueron un espacio vetado a las mujeres por los prejuicios y el machismo en la sociedad.<br \/>Al interior hay un hombre que lleva una caja parecida a una bater\u00eda de auto y anuncia: &#8220;toques, toques&#8221;. El macho surge, se anima y se levanta de la mesa para soportar el dolor de las descargas que salen del aparato.<br \/>Tambi\u00e9n entra el vendedor de la suerte, el que trae los millones, el billete premiado. Se le escucha decir: &#8220;Traigo el bueno. C\u00f3mpremelo patr\u00f3n, que ora si se la saca&#8221;.<br \/>Los comerciantes no dan cr\u00e9dito a lo que ven: una mujer que de ahora en adelante ser\u00e1 tambi\u00e9n su cliente. As\u00ed lo describe la cr\u00f3nica que este diario public\u00f3 el 28 de febrero de 1981, a\u00f1o en que se levant\u00f3 la prohibici\u00f3n para que las mujeres entraran a una cantina.<br \/>Por d\u00e9cadas estuvimos vetadas de los expendios de bebidas alcoh\u00f3licas. Un letrero afuera de estos sitios lo dejaba en claro: &#8220;Se proh\u00edbe la entrada a mujeres, uniformados, vendedores ambulantes y menores de edad&#8221;.<br \/>Durante la regencia de Carlos Hank Gonz\u00e1lez en la Ciudad de M\u00e9xico (1976-1982) se modific\u00f3 el reglamento que regulaba estos lugares, donde se reproducen modelos de masculinidad como el beber, la agresividad f\u00edsica y verbal, afirma Diego Pulido Esteva en su libro: \u00a1A su salud! Sociabilidades, libaciones y pr\u00e1cticas populares en la ciudad de M\u00e9xico a principios del siglo XX.<br \/>En las primeras d\u00e9cadas del Siglo XX una mujer no pod\u00eda trabajar de mesera al interior de una cantina, si era vista en esta actividad los gendarmes la sacaban.<br \/>La presencia de mujeres estos recintos era impensable porque ni sanitarios hab\u00eda para ellas. El se\u00f1or Francisco Rosas se\u00f1ala que &#8220;hace a\u00f1os los ba\u00f1os s\u00f3lo eran para hombres, en muchas cantinas se tuvo que improvisar un ba\u00f1o para ellas o los cantineros ced\u00edan su sanitario privado&#8221;. Hoy ya existen para ambos sexos.<br \/>El art\u00edculo 57 de la Ley de Establecimientos Mercantiles del DF indica: &#8220;Las \u00e1reas de vestidores para el servicio de ba\u00f1o colectivo deber\u00e1n estar por separado para hombres y mujeres y atendidos por empleados del mismo sexo&#8221;.<br \/>El fin de la prohibici\u00f3n no agrad\u00f3 a todos como al artista Alberto \u00c1ngel &#8220;El Cuervo&#8221;, quien hizo p\u00fablico su descontento en su texto: &#8220;La cantina ha muerto\u2026la mujer la mat\u00f3&#8221;.<br \/>&#8220;La mujer jam\u00e1s pudo saber lo que la cantina era porque una condici\u00f3n sine qua non, era la cantina como un sitio donde los hombres daban o d\u00e1bamos rienda suelta a toda emoci\u00f3n, sin limitante alguna que implicara reglas sociales para no ofender la delicadeza de la mujer&#8221;, expres\u00f3 &#8220;El Cuervo&#8221;.<br \/>Hace tres d\u00e9cadas los cantineros y visitantes se sorprend\u00edan con la presencia de las mujeres en &#8220;templos de la sal\u00fa&#8221;. <br \/>Hoy las mujeres participan en el recorrido et\u00edlico que ofrecen estos espacios de convivencia.<\/p>\n<p>El origen de los bares o cantinas en M\u00e9xico al estilo estadounidense proceden del Porfiriato, antes s\u00f3lo hab\u00eda vinater\u00edas originarias de la Colonia, de acuerdo con el libro Cocina mexicana o Historia Gastron\u00f3mica de la Ciudad de M\u00e9xico, escrito por Salvador Novo.<br \/>&#8220;Las vinater\u00edas estaban sucias, llenas de mesillas quemadas con cigarrillos, taburetes duros, bebidas servidas en vasos toscos, suelos llenos de colillas de cigarros, litograf\u00edas decoloradas, con exhalaciones f\u00e9tidas de la letrina y atendidas por un &#8220;un grosero y rudo espa\u00f1ol&#8221;, describe el cronista.<br \/>En estos despachos de bebidas hab\u00eda &#8220;altos mostradores, una imprescindible barra de metal pulido a su pie, mesillas de cubierta de m\u00e1rmol, sillas de bejuco, camareros que atend\u00edan a la clientela con largos mandiles blancos, albeantes de limpieza. Todo estaba lleno de aseo y de esmero&#8221;.<br \/>El 28 de febrero de 1981 las reporteras Berta Fern\u00e1ndez y Rebeca Liz\u00e1rraga publicaron una cr\u00f3nica retratando el ambiente que se vivi\u00f3 en el Sal\u00f3n Palacio cuando las mujeres entraron a beber.<br \/>De acuerdo con el Reglamento de expendios de bebidas alcoh\u00f3licas el trabajo femenino en dichos establecimientos estaba prohibido en la d\u00e9cada de los a\u00f1os veinte. Al iniciar las primeras d\u00e9cadas del siglo XX las buenas costumbres y la moral en turno reg\u00edan el criterio para que las mujeres no entraran a &#8220;los templos sagrados del alcohol y la masculinidad&#8221;, de acuerdo con las notas publicadas en EL UNIVERSAL y la investigaci\u00f3n de Diego Pulido.<br \/>&#8220;Por principios de moralidad y para dar cumplimiento al Reglamento de Cantinas y Reposter\u00edas en vigor, por acuerdo del Gobierno del Distrito Federal el inspector de polic\u00eda recorri\u00f3 las calles de la ciudad hasta las m\u00e1s apartadas barriadas para impedir que se encontraran mujeres sirviendo de meseras en dichos establecimientos&#8221;, dec\u00eda una nota del 17 de junio de 1919.<br \/>En la imagen una nota publicada en EL UNIVERSAL del 17 de junio de 1919, la cual exhibe la prohibici\u00f3n para que las mujeres trabajaran al interior de los despachos de bebidas alcoh\u00f3licas.<br \/>&#8220;A pesar de estas restricciones las mujeres permanec\u00edan sin ning\u00fan reparo en el expendio desacatando al encargado, a los inspectores y gendarmes. Con el auxilio de la polic\u00eda eran sacadas del lugar&#8221;, dice en su investigaci\u00f3n Pulido Esteva.<br \/>En las reformas que aparecieron posteriormente a dicho reglamento las mujeres s\u00f3lo pod\u00edan comprar para consumir las bebidas embriagantes en la intimidad de su hogar.<br \/>En la d\u00e9cada de los a\u00f1os treinta varias mujeres fueron entrevistadas por Cube Bonifant para conocer su opini\u00f3n acerca de la presencia femenina en espacios et\u00edlicos.<br \/>Para la se\u00f1orita Luz Mar\u00eda Gonz\u00e1lez C. no deb\u00edan tolerarse porque s\u00f3lo eran &#8220;un factor para la prostituci\u00f3n de la mujer&#8221;. La periodista Rasa Seldi consider\u00f3: &#8220;desde que las mujeres empezaron a adquirir los vicios de los hombres y a invadir sus actividades o por querer ser m\u00e1s, ascienden a demonios&#8221;. Esperanza Quezada afirm\u00f3 que \u00e9stas &#8220;eran la peor de las imitaciones&#8221;.<br \/>Actualmente entrevistamos a varias mujeres para conocer cu\u00e1l fue su experiencia al entrar por primera vez a dichos lugares. Algunas fueron llevadas por un familiar como en el caso de la arquitecta B\u00e1rbara Rosas y se\u00f1ala: &#8220;yo fui a los 20 a\u00f1os, me llev\u00f3 mi pap\u00e1 all\u00e1 por los a\u00f1os ochenta y la sensaci\u00f3n que sent\u00ed fueron las miradas de los caballeros&#8221;.<br \/>Daniela Serrano expresa: &#8220;a los 18 a\u00f1os entr\u00e9 para conocer el ambiente, fui a un cumplea\u00f1os de un familiar, hace como unos cinco a\u00f1os&#8221;. Las experiencias son variadas como el caso de Violeta Mart\u00ednez quien dijo: &#8220;creo que como a los 20 a\u00f1os pis\u00e9 una, me gust\u00f3, estaba tranqui, fue en Coyoac\u00e1n, fui a beber una cerveza con mis amigos&#8221;.<br \/>Viernes es el d\u00eda que m\u00e1s presencia de mujeres hay en estos espacios. &#8220;Como un 40 por ciento son mujeres las que visitan la cantina por el ambiente, aqu\u00ed se siente c\u00f3modas porque es un centro de convivencia&#8221;, dice en entrevista Mart\u00edn Ascencio, propietario dela cantina Sal\u00f3n Espa\u00f1a&#8221;.<br \/>Para todas no fue tan agradable visitar estos lugares tal y como lo cuenta Laura Ram\u00edrez: &#8220;a los 23 a\u00f1os me llev\u00f3 una amiga a una de mala muerte all\u00e1 por el rumbo de Garibaldi. Sent\u00ed un poco de miedo, fue una experiencia horrible porque hab\u00eda un travesti y ten\u00eda las piernas abiertas y se le ve\u00eda todo&#8221;.<br \/>En estos espacios de recreaci\u00f3n y convivencia a\u00fan prevalecen los se\u00f1ores de los toques, aquellos que como Alfredo Ram\u00edrez (en la imagen) cargan una cajita con una bater\u00eda, una bobina y un transformador, que producen descargas de 0 a 240 voltios &#8220;que sirve como terapia para los nervios&#8221; nos dice en entrevista.<br \/>&#8220;A los 15 o 16 a\u00f1os fue la primera vez que entr\u00e9, mi mam\u00e1 me llev\u00f3 para que las conociera. Fui a una de tradici\u00f3n y otra de las feas, donde hay tipas de compa\u00f1\u00eda para que las conociera y no me contaran&#8221;, dice la abogada Alejandra Mart\u00ednez.<br \/>&#8220;En los noventas fui a una cantina de hombres, con unos amigos y no quer\u00edan atenderme y despu\u00e9s nos atendieron m\u00e1s a fuerza que de ganas y si fue inc\u00f3modo&#8221;, comparte Karina Rodr\u00edguez.<br \/>En el siglo pasado era impensable que las mujeres trabajaran de meseras o bebieran en una cantina, las leyes, la moral en turno, el machismo y los prejuicios no lo permit\u00edan.<br \/>En la actualidad la lucha contra la desigualdad de g\u00e9nero en el \u00e1mbito p\u00fablico y privado sigue latente. Sin embargo, poder frecuentar estos espacios, antes prohibidos para las mujeres, es el pretexto perfecto para ir a tomar unos tragos, platicar a gusto con una botana, convivir con las amigas, la pareja o la familia y disfrutar sus especialidades culinarias.<br \/>En la imagen un aviso a la entrada del Bar Florida (Independencia y L\u00f3pez), en el cual a\u00fan se puede leer que despu\u00e9s de levantada la prohibici\u00f3n a las mujeres en las cantinas prevalec\u00eda esta indicaci\u00f3n para militares, menores de edad y uniformados.<br \/>La fotograf\u00eda antigua de la comparativa fue tomada de EL UNIVERSAL Ilustrado publicada en 1931.<br \/>Fuentes:<br \/>Archivo y hemeroteca de El Universal<br \/>Entrevistas propias.<br \/>&#8220;Entrevistas fulgurantes&#8221; por Cube Bonifant en El Universal Ilustrado, noviembre 1935.<br \/>&#8220;Escenas de la vida nacional&#8221;, texto publicado en El Universal Ilustrado el 31 de marzo de 1931.<br \/>Reglamento de expendios de bebidas alcoh\u00f3licas, 26 de mayo de 1919, art. 7\/DOF, 2 de junio de 1919, p.385<br \/>\u00a1A su salud! Sociabilidades, libaciones y pr\u00e1cticas populares en la ciudad de M\u00e9xico a principios del siglo XX de Diego Pulido Esteva.<br \/>&#8220;La cantina ha muerto\u2026la mujer la mat\u00f3&#8221;, texto de Alberto \u00c1ngel &#8220;El Cuervo&#8221;. Publicado en La Voz del Norte. (5 de octubre de 2014)<br \/>http:\/\/www.lavozdelnorte.com.mx\/2014\/10\/05\/la-cantina-ha-muerto-la-mujer&#8230;<br \/>Cocina mexicana o Historia Gastron\u00f3mica de la Ciudad de M\u00e9xico. Texto de Salvador Novo. 1967<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mochilazo en el tiempo \u00a0\u00a0 \u00a0\u2022\u00a0\u00a0 \u00a0La pol\u00e9mica por su presencia se entabl\u00f3 entre los visitantes. 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