{"id":79795,"date":"2019-03-04T15:08:34","date_gmt":"2019-03-04T15:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2019\/03\/04\/la-costumbre-de-perder\/"},"modified":"2019-03-04T15:08:34","modified_gmt":"2019-03-04T15:08:34","slug":"la-costumbre-de-perder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/la-costumbre-de-perder\/","title":{"rendered":"La costumbre de perder"},"content":{"rendered":"<p>FAMILIA POL\u00cdTICA<br \/>Los mexicanos, dice Aguilar, preferimos a los seres violentos y nos gustan los derrotados. La posteridad hist\u00f3rica tiende a venerar a los h\u00e9roes ca\u00eddos, a mirar con recelo a los triunfadores. Los m\u00e1rtires so\u00f1adores son padres de la patria y los pragm\u00e1ticos que consumaron los triunfos, como Agust\u00edn de Iturbide, son grandes villanos. <\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u201cLas leyes est\u00e1n escritas en arena, <br \/>las costumbres en granito\u201d.<br \/>Plat\u00f3n.<\/p>\n<p>H\u00e9ctor Aguilar Cam\u00edn, prol\u00edfico historiador y novelista quintanarroense, acaba de publicar un libro que se titula \u201cNocturno de la Democracia Mexicana\u201d: conjunto de peque\u00f1os ensayos en relaci\u00f3n con ese tema, eternamente de moda. Aunque no siempre estoy de acuerdo con sus tesis, reconozco que no se pueden ignorar.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0En este contexto, la parte I \u201cLa costumbre pol\u00edtica mexicana\u201d, me parece claro ejemplo provocador de un intelectual a su p\u00fablico. De acuerdo con el ep\u00edgrafe, que reproduzco en este art\u00edculo, nuestra memoria, como mexicanos, hace que la historia est\u00e9 en nosotros o en ninguna otra parte. \u201cNo est\u00e1 en los libros que codifican el pasado, a menos que los hagamos nuestros\u2026 tampoco est\u00e1 en los templos, los museos, edificios mudos de nuestras ciudades, a menos que los hagamos hablar\u2026\u201d <br \/>Hay, dice Aguilar, la historia que pas\u00f3, materia de historiadores y la historia que sigue pasando; la que est\u00e1 en nosotros, en nuestras costumbres; las que parecen estar siempre ah\u00ed, pero que surgen de su propia historia; lo que Braudel llam\u00f3 la \u201cHistoria de larga duraci\u00f3n\u201d: cambios lentos y profundos que van m\u00e1s all\u00e1 de las fechas conmemorativas, que trascienden a los gobiernos y a las batallas\u2026 <br \/>M\u00e9xico es un pa\u00eds proclive a esta duraci\u00f3n, obedece a su propio dinamismo. Sus costumbres cambian paulatinamente; las mueve el tributo al pasado, m\u00e1s que la ansiedad por el futuro; las soluciones de otros tiempos suelen convertirse en obst\u00e1culos para enfrentar el presente y el porvenir. La naci\u00f3n recuerda demasiado, pero recuerda mal, por eso se convierte en prisionera de sus propios ayeres.<br \/>En el centro tem\u00e1tico, comenta la tendencia de nuestros libros de historia a glorificar la rebeli\u00f3n, m\u00e1s que el acuerdo; la violencia m\u00e1s que la pol\u00edtica; a construir monumentos para los h\u00e9roes derrotados\u2026 Somos un pueblo v\u00edctima de sus triunfadores, porque no sabemos encumbrar a quien verdaderamente lo merece. En esta lectura record\u00e9 la c\u00e9lebre reflexi\u00f3n de Don Nemesio Garc\u00eda Naranjo: \u201cDios salve a M\u00e9xico de sus salvadores\u201d.<br \/>Los perdedores est\u00e1n no s\u00f3lo en nuestro recuerdo, sino en la vida cotidiana, en la costumbre\u2026 Cuauht\u00e9moc (El \u00c1guila que Cae), es un h\u00e9roe guerrero perdedor; los padres de la Patria, Hidalgo y Morelos, son dos curas insurgentes perdedores; Ju\u00e1rez triunf\u00f3 en la guerra civil y evit\u00f3 convertirse en perdedor de su propia historia, gracias al determinismo biogr\u00e1fico que lo oblig\u00f3 a morir a tiempo.<br \/>Zapata y Villa viven en la memoria de la Revoluci\u00f3n, como im\u00e1genes rom\u00e1nticas cercanas al pueblo, que tal vez no los comprende, pero los ama; en su tiempo fueron llamados rebeldes, antipatriotas, irresponsables, criminales, infidentes, robavacas\u2026 pero despu\u00e9s (ahora), son la justificaci\u00f3n del patriotismo nacional; de la violenta mexicanidad cuya costumbre institucionaliza su veneraci\u00f3n y su martirio.<br \/>Los mexicanos, dice Aguilar, preferimos a los seres violentos y nos gustan los derrotados. La posteridad hist\u00f3rica tiende a venerar a los h\u00e9roes ca\u00eddos, a mirar con recelo a los triunfadores. Los m\u00e1rtires so\u00f1adores son padres de la patria y los pragm\u00e1ticos que consumaron los triunfos, como Agust\u00edn de Iturbide, son grandes villanos. <br \/>En el mismo sentido, tienen m\u00e1s cartel en la aceptaci\u00f3n popular, el ap\u00f3stol Madero, el agrarista Zapata y la vor\u00e1gine plebeya de Villa, que la visi\u00f3n pol\u00edtica de Obreg\u00f3n, el sentido estadista de Carranza o la perspectiva institucional de Calles. <br \/>\u201cA contrario sensu\u201d de las tendencias universales, parece ser que en M\u00e9xico la historia no fue escrita por los triunfadores; que no ganaron los buenos sino los malos; no el heroico Cuauht\u00e9moc, sino el odiado Hern\u00e1n, no los hijos del pueblo, Miliano y Pancho, sino los conservadores oportunistas Obreg\u00f3n y Calles (hoy los etiquetar\u00edan como fif\u00edes).<br \/>En ese enfoque de victimizaci\u00f3n y resentimiento se engendra nuestro nacionalismo: l\u00ednea fundadora del \u201cyo\u201d y el \u201cnosotros\u201d, como opuestos al \u201ct\u00fa\u201d y al \u201cellos\u201d; recuerda lo que otros nos hicieron injustamente y lo que heroicamente les hicimos a otros. Victimar o ser v\u00edctimas, es la disyuntiva que nos da pertenencia y diferencia. As\u00ed, nosotros somos \u201cnosotros\u201d y ellos son \u201cellos\u201d. El nacionalismo es costumbre, sobrevive como una de nuestras pasiones: \u201cComo M\u00e9xico no hay dos\u201d \u201c\u00a1Viva M\u00e9xico, cabrones!\u201d<br \/>Un p\u00e1rrafo, cuyo contenido no comparto totalmente, dice: \u201cla Revoluci\u00f3n Mexicana sigue pesando sobre nosotros. Es una desgracia que as\u00ed sea, porque su horizonte ideol\u00f3gico es de matiz corporativo, poco liberal y poco democr\u00e1tica (sic). Tiene un fondo demag\u00f3gico y populista que apenas puede ocultarse. Ha sido el surtidor de muchas cosas buenas, como la estabilidad, pero tambi\u00e9n de algunas de las m\u00e1s abominables de nuestra historia, como la corrupci\u00f3n, el clientelismo y la cultura de la ilegalidad\u201d.<br \/>En una de sus conclusiones (y con ella s\u00ed concuerdo) apunta, m\u00e1s o menos, lo siguiente: Los mexicanos descubrimos poco a poco que la nuestra es una democracia sin dem\u00f3cratas\u2026 La pr\u00e1ctica de utilizar los puestos p\u00fablicos como v\u00eda de enriquecimiento privado, no es una fatalidad hist\u00f3rica ni un rasgo ontol\u00f3gico del \u201cser nacional\u201d. Forma parte de una serie de h\u00e1bitos que se consolidan en el tiempo, se practican largamente y se arraigan como formas de conducta colectiva. <br \/>Pueden cambiar, s\u00ed, pero muy lentamente; tienden a repetirse bajo distintas ropas en diferentes \u00e9pocas; nunca de la misma manera, aunque siempre con un aire de familia que denuncia el invisible poder de la costumbre.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FAMILIA POL\u00cdTICALos mexicanos, dice Aguilar, preferimos a los seres violentos y nos gustan los derrotados. La posteridad hist\u00f3rica tiende a venerar a los h\u00e9roes ca\u00eddos, a mirar con recelo a los triunfadores. Los m\u00e1rtires so\u00f1adores son padres de la patria y los pragm\u00e1ticos que consumaron los triunfos, como Agust\u00edn de Iturbide, son grandes villanos.<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-79795","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79795","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=79795"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79795\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=79795"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=79795"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=79795"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}