{"id":75960,"date":"2018-12-17T13:35:22","date_gmt":"2018-12-17T13:35:22","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2018\/12\/17\/comunicacion-no-verbal\/"},"modified":"2018-12-17T13:35:22","modified_gmt":"2018-12-17T13:35:22","slug":"comunicacion-no-verbal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/comunicacion-no-verbal\/","title":{"rendered":"COMUNICACI\u00d3N NO VERBAL"},"content":{"rendered":"<p>\u201cLos ojos son las ventanas del alma\u201d.<br \/>Sentencia popular.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 \u00a0\u2022\u00a0\u00a0 \u00a0 \u201cEl Caballero de la Triste Figura\u201d; aqu\u00e9l que, dentro de su desgarbada y enfermiza delgadez, encierra un esp\u00edritu que lo lleva a arremeter, lanza en ristre, contra los pavorosos gigantes m\u00edticos, que la realidad se empe\u00f1a en disfrazar de molinos de viento\u2028\u2028\u2028<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Recientemente rese\u00f1\u00e9 en este espacio, las virtudes y defectos de El Dedo, como gran art\u00edfice de la comunicaci\u00f3n. Me llegaron comentarios de amigos y amigas que, en alg\u00fan momento de su biograf\u00eda, han sido v\u00edctimas, beneficiarios (as) e incluso receptores (as) de placer por un diestro manejo del dedo: cl\u00ednico, pol\u00edtico, psicol\u00f3gico, social y hasta f\u00edsico.<\/p>\n<p>Lo anterior me condujo a un mar de reflexiones, introspecciones y retrospecciones para analizar y, en su caso, comunicar la funci\u00f3n del cuerpo entero, adem\u00e1s de considerar por separado a otros \u00f3rganos, extremidades o extensiones del mismo, como instrumentos de comunicaci\u00f3n, en conjunto o por separado. Hay que decir que algunos personajes hacen de su indumentaria una prolongaci\u00f3n de s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>As\u00ed, vino a mi memoria \u201cEl Caballero de la Triste Figura\u201d; aqu\u00e9l que, dentro de su desgarbada y enfermiza delgadez, encierra un esp\u00edritu que lo lleva a arremeter, lanza en ristre, contra los pavorosos gigantes m\u00edticos, que la realidad se empe\u00f1a en disfrazar de molinos de viento. Don Quijote de la Mancha (puro ideal) contrasta con su fiel escudero, Sancho Panza (pura materia). Basta un instante para entender que ambos perfiles son arquetipos inseparables de comunicaci\u00f3n universal, que evoca magistralmente Le\u00f3n Felipe: \u201cPor la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar\u2026\u201d Es obvio que, junto a Rocinante, camina el Rucio: ambos jinetes son uno s\u00f3lo, en la comunicaci\u00f3n no verbal..<\/p>\n<p>En la peque\u00f1a novela de Stefan Sweig \u201cVeinticuatro horas en la vida de una mujer\u201d, el autor, en voz de su protagonista, hace una descripci\u00f3n meticulosa de las manos de un jugador compulsivo. En una operaci\u00f3n l\u00f3gica de abstracci\u00f3n, visualiza ambas manos como si tuvieran voluntad propia, independencia del cuerpo; esas manos son un mundo en s\u00ed mismas; se mueven de manera nerviosa siguiendo sus propios y aut\u00f3nomos impulsos. El cuerpo al cual pertenecen, no existe.<\/p>\n<p>En metodolog\u00eda, se define como abstracci\u00f3n, la operaci\u00f3n mental que consiste en estudiar por separado las partes de un todo; en anatom\u00eda, por ejemplo, se esquematizan los diferentes \u00f3rganos, para analizar sus funciones, este hecho no se da en la realidad: el coraz\u00f3n, los pulmones; los m\u00fasculos, los huesos\u2026 se pueden separar s\u00f3lo en la mente o en la representaci\u00f3n gr\u00e1fica; as\u00ed, el dedo f\u00edsico, aislado, carece de realidad (excepto como evidencia de tortura), pero se puede convertir en protagonista de un discurso, gracias a una representaci\u00f3n metaf\u00f3rica.<\/p>\n<p>En este contexto, tal vez sean los ojos, m\u00e1s que las manos o cualquier otro ap\u00e9ndice corporal, los que acaparan mayor n\u00famero de p\u00e1ginas en el arte: la mirada de Mona Lisa siempre ser\u00e1 inescrutable, llena de misterio; conserva su fama universal el \u201cMadrigal a unos ojos claros\u201d, del poeta espa\u00f1ol Guti\u00e9rre de Cetina; as\u00ed como innumerables canciones populares: \u201cGolondrina de ojos negros\u201d, \u201cAquellos ojos verdes\u201d, o simplemente \u201cTus ojos\u201d a ritmo de balada roquera de los sesenta.<\/p>\n<p>Alg\u00fan poeta dec\u00eda: \u201cme gusta m\u00e1s tu mirada que tus ojos\u201d. Esto nos traslada al an\u00e1lisis menos rom\u00e1ntico de las miradas de algunos protagonistas de la historia. Los retratos que nos llegan de Hitler, por ejemplo, lo proyectan como un demente fr\u00edo, cruel, con obsesi\u00f3n por el poder y por su propia grandeza. Todo esto se complementa con el bigotillo insolente, el corte militar sui g\u00e9neris de su cabello y su agresiva ret\u00f3rica con voz desagradable, carente de cualquier mat\u00edz propio de una modulaci\u00f3n aceptable.<\/p>\n<p>En la personalidad de Jos\u00e9 Stalin, sobresale el enorme bigote; en Lenin, la calva de intelectual; en Marx, la barba patriarcal y en Trotsky, los lentecillos, la barbita y la sombra de un piolet a sus espaldas, adem\u00e1s de su relaci\u00f3n con Diego y Frida.<\/p>\n<p>Y ya que hablamos del muralista Diego Rivera, m\u00e1s que en el todo corporal, el mundo lo recuerda por su prominente abdomen, su cara de sapo y su eterno overol con manchas de pintura, siempre al lado de una Frida Kahlo, mujer de una sola ceja enorme, inocultable bigote e intensos dolores que ella proyecta con su propia personalidad y su pintura de sufrimiento.<\/p>\n<p>En nuestra patria, Hern\u00e1n Cort\u00e9s es espada y caballo; Moctezuma Xocoyotzin, un penacho majestuoso abatido por la superstici\u00f3n y sus miedos ancestrales; Cuauht\u00e9moc, un ser en eterna agon\u00eda por sus pies quemados: \u00e1guila que cae, junto con su gran imperio.<\/p>\n<p>En la primera transformaci\u00f3n, el cura Hidalgo se identifica con su m\u00edtica cabellera blanca; es grito libertario detr\u00e1s del estandarte con la Virgen morena, al frente de un ej\u00e9rcito de desarrapados&#8230; Ello podr\u00eda no corresponder con la realidad, pero es la imagen que los mexicanos guardamos del Padre de la Patria. Morelos en el sur, es paliacate en las sienes; pa\u00f1uelo que no pudo contener los dolores de cabeza ni la poderosa creatividad del estadista que plasm\u00f3 su visi\u00f3n constitucional en los \u201cSentimientos de la Naci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>En la segunda transformaci\u00f3n, Ju\u00e1rez es un impasible rostro de piedra; carruaje peregrino por los inh\u00f3spitos caminos de la Patria; es oportuna muerte en Palacio Nacional, despu\u00e9s de consolidar la soberan\u00eda nacional en el Cerro de las Campanas. Junto a \u00e9l, se ven y se oyen los integrantes de la brillante generaci\u00f3n de La Reforma.<\/p>\n<p>En la tercera transformaci\u00f3n, Don Franciso I. Madero es el hombre de la piochita afrancesada; el peque\u00f1o burgu\u00e9s que se inspirara en Allan Kardek y sus esp\u00edritus, frente a un Porfirio D\u00edaz decr\u00e9pito, vencido por los a\u00f1os y por no saber morir a tiempo.<\/p>\n<p>La cuarta transformaci\u00f3n est\u00e1 viviendo a\u00fan los estertores del parto, los dolores antes de que se defina con claridad su destino, entre la gloria y el caos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLos ojos son las ventanas del alma\u201d.Sentencia popular. \u00a0\u00a0 \u00a0\u2022\u00a0\u00a0 \u00a0 \u201cEl Caballero de la Triste Figura\u201d; aqu\u00e9l que, dentro de su desgarbada y enfermiza delgadez, encierra un esp\u00edritu que lo lleva a arremeter, lanza en ristre, contra los pavorosos gigantes m\u00edticos, que la realidad se empe\u00f1a en disfrazar de molinos de viento\u2028\u2028\u2028<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-75960","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75960","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75960"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75960\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75960"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75960"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75960"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}