{"id":7250,"date":"2015-06-28T05:00:00","date_gmt":"2015-06-28T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2015\/06\/28\/resonancias-en-la-casa-de-moneda\/"},"modified":"2015-06-28T05:00:00","modified_gmt":"2015-06-28T05:00:00","slug":"resonancias-en-la-casa-de-moneda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/resonancias-en-la-casa-de-moneda\/","title":{"rendered":"Resonancias en la Casa de Moneda"},"content":{"rendered":"<p>Una m\u00e1quina antigua arroja metales grabados con el logotipo de los 480 a\u00f1os de la Casa de Moneda de M\u00e9xico. Es de las m\u00e1s antiguas en este lugar, data de 1823 y pese a la edad se mueve con rapidez. Todo parece indicar que es la \u00fanica que se reh\u00fasa a jubilarse. Antes era operada por Estaban Jim\u00e9nez Cayecac, quien de entre los m\u00e1s de 700 trabajadores que alberga esta instituci\u00f3n, es al que la mayor\u00eda recuerda con especial cari\u00f1o, pues durante sus 72 a\u00f1os de labor rescat\u00f3 de la basura diversas piezas que hoy son orgullo del Museo Numism\u00e1tico Nacional.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Hoy, aunque su usuario m\u00e1s fiel se ha retirado, La Bailarina, como le han apodado, sigue mostrando a los visitantes la manera en la que hac\u00eda grabados al metal, para darles valor monetario. Probablemente muchas de las monedas que utilizaron nuestros padres, abuelos o incluso nosotros, fueron tocadas por primera vez por esta m\u00e1quina, que acu\u00f1\u00f3 las monedas mexicanas desde 1848 hasta 1992, cuando la planta de acu\u00f1aci\u00f3n fue trasladad a San Luis Potos\u00ed. <br \/>La Bailarina comienza con una especie de danz\u00f3n: con un movimiento lento toma un pedazo de metal redondo, llamado cospel, y como si lo apretujara con la a\u00f1oranza de lo que le fue arrebatado, lo aprisiona&#8230; De esta forma calienta para producir en serie, pasa a un ritmo m\u00e1s acelerado y deja libre a su prisionera, un metal color cobre, brillante, que ahora es simple ornamentaci\u00f3n. La bailarina, no importa el ritmo, se mueve siempre sin perder el comp\u00e1s. <br \/>Misticismo y purgatorio. Las condiciones extremas en las cuales laboraban los trabajadores, las jornadas, el calor, el sacrificio, los rastros del fuego y de la ceniza, los metales pesados pasando por los pulmones, la historia y los secretos de la Casa, est\u00e1n impregnadas en las paredes, en el piso, en los techos de la sala de Fundici\u00f3n. El olor a metal, a grasa, a holl\u00edn es lo primero que se percibe al entrar en este cuarto. Ahora, adornado por maniqu\u00edes con mandiles de cuero, se pueden ver los hornos que funcionaban a temperaturas mayores a los mil grados y que, a pesar de los techos de 12 metros de alto, hac\u00edan de la sala un horno mismo, con temperaturas de 50 grados cent\u00edgrados en promedio. <br \/>Para 1992 en este recinto procesaban hasta cinco toneladas de metal en un solo d\u00eda. Los trabajadores entonces usaban cobijas de lana como protecciones improvisadas, no para resguardarse del calor, sino de las tierras ricas, que conten\u00edan los restos de los crisoles usados, de la ropa y zapatos incinerados. Aunque esta sala ya no est\u00e1 en operaci\u00f3n, una imagen de la Virgen de Guadalupe, que fue colocada cuando funcionaba, a\u00fan cuida de quienes trabajaron en este lugar. <br \/>En las horas de trabajo, el local era apenas iluminado por peque\u00f1os resplandores rojizos que irrump\u00edan entre la ceniza, como un sitio m\u00edstico, pero tambi\u00e9n como un purgatorio, en donde uno pod\u00eda encontrar el dorado del oro, y el negro en forma de humo, proveniente de los hornos, destinados para producir oro, plata y cobre. <br \/>\u201c\u00c9rase una vez un mundo sin monedas\u201d. Cuando se hace un recorrido por este sitio uno espera ver solamente monedas. Y aunque parte del atractivo son los metales, cada uno tiene esculpido en s\u00ed una historia. En la primera vitrina, que es tal vez la m\u00e1s representativa, se encuentran las primeras monedas de nuestro continente, que desplazaron al comercio ind\u00edgena basado en medios de cambio. <br \/>Casi perfecta, pero desgastada por el tiempo, se encuentra la moneda m\u00e1s antigua de Am\u00e9rica, que es una artesan\u00eda, una obra de arte creada a golpes de martillo en el siglo XVI. <br \/>Resguardada por un vidrio se puede apreciar en uno de sus detalles una R de Rinc\u00f3n, que fue el ensayador que grab\u00f3 su inicial en una de las caras para garantizar que la pieza ten\u00eda el peso y la cantidad de plata requerida para que fuera oficial. <br \/>Cada moneda tiene personalidad, \u00e9sta es regia. En una de sus caras se aprecian dos columnas coronadas, im\u00e1genes que sirvieron como referencia para crear el s\u00edmbolo de pesos y el de d\u00f3lares que utilizamos actualmente. Esos dos pilares representaban las columnas de H\u00e9rcules, que marcaban el fin del mundo. Pero la primera moneda, sabi\u00e9ndose la reina, tiene tambi\u00e9n inscrita la leyenda \u201cplus ultra\u201d, una alegor\u00eda de que el dominio espa\u00f1ol llegaba hasta el nuevo mundo y de que ella sobrevivir\u00eda incluso m\u00e1s que nosotros. <br \/>Contrastes. De aquellos d\u00edas agitados quedan los rieles por donde se transportaba el lat\u00f3n de una sala a otra y donde caminaba un peque\u00f1o ferrocarril que transportaba el metal cada d\u00eda. Mirando las fotograf\u00edas que se exhiben en el segundo piso de este recinto, es f\u00e1cil evocar escenas de los trabajadores entre las llamas, en un sitio oscuro, casi cavernoso, como si se tratara de la pel\u00edcula Macario. <br \/>Un edificio resume, en pocos cent\u00edmetros, a trav\u00e9s sus metales, gran parte de la historia de nuestro continente, y es que la antigua Casa del Apartado, donde se hac\u00eda la divisi\u00f3n de plata y oro, donde se acu\u00f1aron las primeras monedas de Am\u00e9rica, est\u00e1 llena de contrastes. <br \/>Desde el techo del edificio se pueden apreciar varias de las calles del Primer cuadro de la ciudad, como Bolivia, Apartado, Argentina y El Carmen. Desde lo m\u00e1s alto, entre el rojo impermeabilizante y el cielo gris de la ciudad, se pueden ver los puestos ambulantes y una plaza manejada por coreanos, que destaca en el panorama. Si uno mirara desde el cielo, lo que menos se esperar\u00eda encontrar en la calle de Apartado es arte y cultura, a pesar de que la zona est\u00e9 repleta de \u00e9stas. <br \/>Al salir del edificio, entre escaleras de caracol, cortadoras, prensas, laminadoras y m\u00e1s de 150 m\u00e1quinas, queda atr\u00e1s el Museo Numism\u00e1tico Nacional. El laber\u00edntico sitio de historias y objetos se ve inmerso en una zona de comercio informal y en los restos del d\u00eda que reposan en las calles: volantes y bolsas de pl\u00e1stico. Aqu\u00ed, donde se albergan cerca de 600 monedas, al final del d\u00eda s\u00f3lo queda La Bailarina, que espera con ansias el siguiente recorrido, para que sus pasos no se le olviden.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una m\u00e1quina antigua arroja metales grabados con el logotipo de los 480 a\u00f1os de la Casa de Moneda de M\u00e9xico. Es de las m\u00e1s antiguas en este lugar, data de 1823 y pese a la edad se mueve con rapidez. 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