{"id":6632,"date":"2015-06-15T05:00:00","date_gmt":"2015-06-15T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2015\/06\/15\/monsivais\/"},"modified":"2015-06-15T05:00:00","modified_gmt":"2015-06-15T05:00:00","slug":"monsivais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/monsivais\/","title":{"rendered":"Monsiv\u00e1is"},"content":{"rendered":"<p>Terlenka<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>En estos d\u00edas se cumplen cinco a\u00f1os de la muerte de Carlos Monsiv\u00e1is. Si soy sincero nunca tuve deseos ni fortaleza para escribir acerca de su literatura, aunque hab\u00eda le\u00eddo casi todos sus libros en mi juventud enferma de lecturas desordenadas. <br \/>Su personalidad mitol\u00f3gica era un obst\u00e1culo para practicar la objetividad, y sobre todo el hecho de que sus temas, su escritura tan personal como un c\u00e1ncer que se expresa libremente y su inclinaci\u00f3n a narrarlo todo, o al menos insinuarlo, resultaban m\u00e1s que un impedimento frugal: una barda infranqueable para m\u00ed. Escribir acerca de Monsiv\u00e1is se parec\u00eda mucho a entrar a un teatro popular y formar parte de un p\u00fablico que, por medio de un acto de magia, se convert\u00eda repentinamente en el actor principal. El escritor transformaba en tema popular y morboso todo lo que tocaba: M\u00e9xico y \u00e9l viv\u00edan un matrimonio empalagoso, indisoluble y perfecto. Monsiv\u00e1is fue mi vecino pues yo viv\u00ed casi una d\u00e9cada en la colonia Portales y alguna vez un grupo e estudiantes de la Facultad de Ingenier\u00eda lo visitamos en su casa all\u00e1 en San Sim\u00f3n, cerca de la panader\u00eda del mismo nombre en la que mi abuela se pertrech\u00f3 de pan durante casi cuarenta a\u00f1os. Le llev\u00e1bamos el primer ejemplar de nuestra revista &#8220;Moho&#8221; y, como todos los j\u00f3venes de aquel entonces, necesit\u00e1bamos su aprobaci\u00f3n o su desprecio para continuar bregando, o al menos para tener una historia que narrar sobre nuestra experiencia en su casa llena de gatos. Pero nadie debe preocuparse: no a\u00f1adir\u00e9 una an\u00e9cdota m\u00e1s acerca de su persona. Si la experiencia me ha dictado una certeza es que todos en M\u00e9xico tenemos en la punta de la lengua una an\u00e9cdota sobre su presencia m\u00edtica y concreta al mismo tiempo, fugaz y permanente. Tomabas un taxi y de \u00e9l descend\u00eda Carlos Monsiv\u00e1is. Sub\u00edas un elevador y \u00e9l estaba all\u00ed en un rinc\u00f3n observando a todos con su mirada escrutadora y mustia. <br \/>Ascend\u00edas los escalones de una pir\u00e1mide y en la cima se hallaba sentado Monsiv\u00e1is en posici\u00f3n de flor de loto. <br \/>Yo recuerdo hab\u00e9rmelo encontrado en el aeropuerto de Madrid y haber sido presa de una depresi\u00f3n profunda: viajar tan lejos y encontrarte de frente con uno de los Indios Verdes. <br \/>En cierta introducci\u00f3n a un libro de E.M. Cioran, Fernando Savater dijo que una de las caracter\u00edsticas del escritor rumano era lo sencillo que resultaba citarlo o apropiarse de sus sentencias. A Monsiv\u00e1is, por el contrario, es muy dif\u00edcil citarlo \u2014se trata de una limitaci\u00f3n m\u00eda que no deseo extender como teor\u00eda\u2014 y esta limitaci\u00f3n tiene que ver con la guerra florida que \u00e9l mismo emprendi\u00f3 contra el lenguaje. Una batalla en la que a fin de cuentas obtuvo la victoria ya que le impuso a cierto espacio de la literatura mexicana un estilo singular y manierista que ning\u00fan buen lector podr\u00eda dejar de lado al disertar sobre su presencia mitol\u00f3gica. Cuando me pregunto si Monsiv\u00e1is era en realidad un ensayista no puedo sino responder \u2014pese a mis serias dudas\u2014 afirmativamente: claro que lo era. En su introducci\u00f3n a su libro &#8220;El ensayo mexicano moderno&#8221;, Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez dividi\u00f3 este g\u00e9nero en varios apartados y en su clasificaci\u00f3n se refiri\u00f3 a uno de ellos como Ensayo de fantas\u00eda, ingenio o divagaci\u00f3n. Acerca de este apartado a\u00f1adi\u00f3: \u201cExige frescura graciosa e ingenio, o ese arte sutil de la divagaci\u00f3n cordial y honda sin que se pierda la fluidez y la aparente ligereza.\u201d Y como ejemplo de este g\u00e9nero especial, Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez cita el ensayo de Salvador Novo De las ventajas de no estar a la moda; y tambi\u00e9n Tristeza, de Jos\u00e9 Vasconcelos. Yo quisiera, un poco a fuerzas, sumar en este apartado a Carlos Monsiv\u00e1is, no obstante que la fluidez no parec\u00eda ser una de sus virtudes, aunque s\u00ed la divagaci\u00f3n cordial e ingeniosa. El origen de la gracia en sus escritos contin\u00faa siendo un misterio para m\u00ed. Algunos de sus lectores no comprend\u00edamos a cabalidad lo que dec\u00eda, pero nos sacaba una sonrisa. Aplaud\u00edamos su cr\u00edtica contra los pol\u00edticos mendaces, pero no encontr\u00e1bamos algo m\u00e1s que una s\u00e1tira, o una caricatura de ellos. Le\u00edamos embelesados o atentos su cr\u00f3nicas acerca de los personajes m\u00e1s cursis o singulares de la far\u00e1ndula sin saber si se trataba de un homenaje, una cr\u00edtica, o un mensaje \u00edntimo cifrado y fuera de nuestro alcance. De cualquier manera, a la manera de Montaigne, Monsiv\u00e1is cabalgaba sin ning\u00fan asomo de verg\u00fcenza por la geograf\u00eda social mexicana y nos entregaba cr\u00f3nicas ensay\u00edsticas que en realidad transgred\u00edan cualquier g\u00e9nero literario. No te ense\u00f1aba a pensar, pues su decir escabroso se te impon\u00eda como una piedra tot\u00e9mica, pero s\u00ed que te mostraba la realidad a partir de un lenguaje muy personal y al mismo tiempo popular y veleidoso, simp\u00e1tico y cr\u00edptico. Yo le\u00ed, como escrib\u00ed al principio, casi todos sus libros y me acostumbr\u00e9 a la accidentada geograf\u00eda de su temperamento verbal. Hoy, que su ausencia cumple un lustro, quise recordarlo con esta breve nota acerca de la impresi\u00f3n que causaron en m\u00ed sus letras y su figura. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Terlenka<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-6632","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6632","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6632"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6632\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6632"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6632"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6632"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}