{"id":55530,"date":"2018-01-15T15:11:06","date_gmt":"2018-01-15T15:11:06","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2018\/01\/15\/cuando-los-osos-bailaban-por-la-ciudad\/"},"modified":"2018-01-15T15:11:06","modified_gmt":"2018-01-15T15:11:06","slug":"cuando-los-osos-bailaban-por-la-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/cuando-los-osos-bailaban-por-la-ciudad\/","title":{"rendered":"Cuando los osos &#8220;bailaban&#8221; por la ciudad"},"content":{"rendered":"<p>Mochilazo en el tiempo<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0\u2022\u00a0\u00a0 \u00a0Durante todo el siglo XX estuvo permitido no s\u00f3lo en la capital, sino en todo el pa\u00eds, el uso de animales en espect\u00e1culos callejeros y circenses, as\u00ed como su adiestramiento para &#8220;shows&#8221; dentro de parques tem\u00e1ticos o de zool\u00f3gico\u2028<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>El caos y el cambio son dos de las caracter\u00edsticas inherentes de esta ciudad; algunas transformaciones son tan r\u00e1pidas que la &#8220;adaptaci\u00f3n&#8221; es m\u00e1s obligatoria que optativa, mientras que otras son tan lentas que poco a poco vamos olvidando c\u00f3mo era la vida antes de que pasaran, por ejemplo, la generaci\u00f3n que hoy est\u00e1 cerca de los 50 a\u00f1os no recuerda una capital sin Metro, s\u00f3lo aquellos con la edad de votar en 1997 recordar\u00e1n la importancia de la primera elecci\u00f3n para Jefe de Gobierno del Distrito Federal y los nacidos antes del 2014 pudieron presenciar n\u00fameros de animales amaestrados, primero en las calles y despu\u00e9s en los circos.<br \/>En esta ocasi\u00f3n, Mochilazo en el tiempo se sumerge a la historia de los osos &#8220;bailarines&#8221; y sus domadores, cuyo oficio desapareci\u00f3 como resultado de un proceso de conciencia sobre el trato del humano hacia los animales y que, por las dimensiones que estos \u00faltimos suelen tener frente a nosotros, dejaban perplejos a quienes los miraban.<br \/>Aunque hoy nos parece inconcebible e incluso despiadado, la historia de este oficio va de la mano a la cronolog\u00eda de vida de muchas naciones europeas y asi\u00e1ticas, fungiendo como sustento de decenas de familias que, hist\u00f3ricamente, se les ha identificado como gitanos, que eran reconocidos, entre otras actividades, por ser domadores de animales (osos, elefantes, perros, monos, serpientes), acr\u00f3batas y juglares.<br \/>De acuerdo a la investigaci\u00f3n de Pelin T\u00fcnaydin, doctora en Estudios del Cercano y Medio Oriente, el entrenamiento consist\u00eda en lograr que los animales imitaran poses o acciones humanas, como caerse, bailar, saltar, formar figuras o cualquier otra que fuera contraria a su naturaleza, ya que se dieron cuenta de que el p\u00fablico quedaba cautivado al ver al animal tratando de reproducir todo aquello que las personas sol\u00edan hacer en su vida diaria.<br \/>Fue tal su importancia que se abri\u00f3 una academia en Smorgon, Bielorrusia, para que los osos fueran entrenados y de ah\u00ed, vendidos al mejor postor a lo largo del mundo. El proceso era &#8220;simple&#8221;, oseznos de diferentes regiones eran adquiridos, o llegaban, a la academia y los pon\u00edan bajo el cuidado de un selecto grupo de gitanos dedicados a su adiestramiento. Al finalizar su &#8220;ciclo de aprendizaje&#8221; los osos presentaban sus conocimientos ante un comit\u00e9, ya fuera danzar en parejas o empujar alguna carriola, el cual decid\u00eda que oso estaba listo y cu\u00e1l no para presentarse ante un p\u00fablico.<br \/>Ya para finales del siglo XIX e inicios del XX, las autoridades de algunos pa\u00edses europeos iniciaron sus proyectos de ley en cuesti\u00f3n de protecci\u00f3n animal, lo que llev\u00f3 a que el oficio desapareciera paulatinamente. Sin embargo, en varios pa\u00edses esta forma de vida prosigui\u00f3 y en M\u00e9xico, termin\u00f3 desapareciendo casi un siglo despu\u00e9s.<br \/>&#8220;El oso, el oso&#8221;<br \/>Uno de los primeros registros que existen en los archivos fotogr\u00e1ficos mexicanos de un oso en la capital data de inicios del Siglo XX, cuando la lente de Manuel Ramos, el denominado padre del fotoperiodismo en M\u00e9xico, atestigu\u00f3 el momento en el que un oso y su domador hac\u00edan su presentaci\u00f3n ante unos atentos espectadores. De un aspecto un tanto desnutrido y parado sobre sus dos patas (llegando casi a la altura de su adiestrador), el oso practicaba lo que pareciera una rutina, mientras que el humano tiraba de una cadena, con un pandero y un palo en las manos.<br \/>En su investigaci\u00f3n, la doctora T\u00fcnaydin rastre\u00f3 que no exist\u00eda un s\u00f3lo tipo de especie de oso para este fin -depend\u00eda mucho de la zona y, claro, del capital que ten\u00edan sus due\u00f1os- y tambi\u00e9n que los domadores de osos compart\u00edan una vertiente de la lengua roman\u00ed y seg\u00fan el testimonio del se\u00f1or Alberto Suverza, uno de nuestros entrevistados, tambi\u00e9n se hablaba en la Ciudad de M\u00e9xico en la segunda mitad del siglo pasado:<br \/>&#8220;Yo sol\u00eda ir mucho con mi pap\u00e1 a La Lagunilla. Recuerdo perfectamente el d\u00eda que vi al oso. Mi pap\u00e1 de la nada grit\u00f3: &#8220;el oso, el oso&#8221;, mientras que se escuchaba el ruido de un pandero; corrimos hacia donde iba la multitud e hicimos un c\u00edrculo alrededor del oso y su domador, que le dec\u00eda palabras en un idioma que no era espa\u00f1ol y el oso parec\u00eda seguir indicaciones. Ahorita uno lo piensa y siente feo por lo que de seguro sufri\u00f3 el animal, pero en ese entonces ese tipo de espect\u00e1culos eran parte del folclor de la ciudad y obviamente uno quedaba impactado porque era normal ver gatos o perros en la calle, pero un oso jam\u00e1s&#8221;.<br \/>Durante todo el siglo XX estuvo permitido no s\u00f3lo en la capital, sino en todo el pa\u00eds, el uso de animales en espect\u00e1culos callejeros y circenses, as\u00ed como su adiestramiento para &#8220;shows&#8221; dentro de parques tem\u00e1ticos o de zool\u00f3gico, como el de los elefantes en Chapultepec. En diferentes zonas de la capital los merolicos mostraban con astucia c\u00f3mo &#8220;encantaban&#8221; serpientes y tambi\u00e9n se pod\u00eda ver a hombres que acompa\u00f1ados por el sonido de diversos instrumentos musicales hac\u00edan danzar a sus perros o monos. Durante muchos a\u00f1os, el hombre se dedic\u00f3 a domar animales, para quiz\u00e1s, alejarse del miedo o sentirse menos impotente ante la naturaleza.<br \/>Espect\u00e1culo en el Zool\u00f3gico de Chapultepec, en los a\u00f1os treinta, donde un mono com\u00eda sus alimentos en un peque\u00f1o comedor ante la mirada de decenas de curiosos. Colecci\u00f3n Villasana-Torres.<br \/>Una de las atracciones del Zool\u00f3gico de Chapultepec en los a\u00f1os sesenta y setenta, era el espect\u00e1culo de los elefantes amaestrados, llevado de manera gratuita a todo aquel que visitaba este espacio. Colecci\u00f3n Villasana-Torres.<br \/>La se\u00f1ora Mar\u00eda Enr\u00edquez relat\u00f3 que por la casa de su madre -al oriente de la capital- el oso hizo una que otra aparici\u00f3n: &#8220;Claro que vi al se\u00f1or y al oso, lo hac\u00edan que se pusiera en dos patas y que realizara una especie de baile con un pandero. A m\u00ed en lo particular me daba miedo, pensaba que en cualquier momento se podr\u00eda liberar de la cadena y a la vez me impresionaba mucho, porque para que el oso bailara utilizaban tambi\u00e9n una especie de fuete.<br \/>&#8220;Tambi\u00e9n llegu\u00e9 a verlo en Chapultepec, pero en aquella \u00e9poca mis amigos de otras colonias tambi\u00e9n hab\u00edan visto a uno -eso s\u00ed, qui\u00e9n sabe si era el mismo que iba a la colonia de mi mam\u00e1- ya fuera por sus casas o en las ferias&#8221;.<br \/>Tambi\u00e9n en las letras de Guillermo Fadanelli, colaborador de esta casa editorial, en su art\u00edculo &#8220;La mazurca del oso&#8221; en 2002:<br \/>&#8220;S\u00e9 que es riesgoso acudir a los recuerdos porque mientras para uno estos se presentan con un acento m\u00edtico, para los otros suelen carecer de importancia. Corriendo el riesgo, describir\u00e9 uno de los primeros recuerdos que guardo de esta ciudad. Fue hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os, cuando un hombre vestido con overol recorr\u00eda las calles de la colonia Portales blandiendo un pandero en el aire, mientras un oso enorme bailaba una mazurca en dos patas. La carlanca del oso era tan vistosa como su rid\u00edculo sombrero de paja que apenas le cubr\u00eda su inmensa cabeza negra. En cuanto escuch\u00e1bamos el pandero le ped\u00edamos a nuestra madre que abandonara por un momento las labores de su esclavitud para llevarnos hasta la esquina donde bailaba el oso. Entonces ella tomaba una moneda de veinte centavos y nos hac\u00eda prometer que mantendr\u00edamos una distancia prudente con respecto a la bestia bailadora. Mi hermano menor era el encargado de meter la moneda en el sombrero que el domador extend\u00eda frente a los curiosos. Si bien el oso pod\u00eda devorarnos de una dentellada se manten\u00eda sereno, concentrado en los pasos de su mazurca (&#8230;) S\u00f3lo a\u00f1adir\u00e9 que cuando era ni\u00f1o pod\u00eda estar a unos cuantos metros de un oso: hoy es m\u00e1s cuerdo permanecer encerrado&#8221;.<br \/>No es necesario describir los procedimientos que los domadores llevaban a cabo para que los osos, independientemente de su tama\u00f1o y especie, obedecieran; sin embargo, estos les provocaban desnutrici\u00f3n y diversos males f\u00edsicos que los pod\u00edan llevar a la muerte.<br \/>Como lo mencionamos al inicio del art\u00edculo, los tiempos cambiaron y con ello la forma en la que la sociedad se relacionaba con los animales: para inicios de los a\u00f1os 80 la imagen del oso y el se\u00f1or del pandero se empezaban a volver s\u00f3lo un recuerdo y su andar dej\u00f3 de ser &#8220;com\u00fan&#8221; por los recovecos de la urbe.<br \/>Hace tan s\u00f3lo un par de a\u00f1os, entr\u00f3 en vigor de la Ley General de Vida Silvestre, que proh\u00edbe el uso de animales en espect\u00e1culos circenses a nivel nacional y de esta forma desapareci\u00f3 el \u00fanico estilo de vida que conoc\u00edan decenas de familias, muchos de ellos descendientes de los primeros adiestradores de animales que llegaron al pa\u00eds.<br \/>Texto: Ruth G\u00f3mez y Carlos Villasana<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mochilazo en el tiempo\u00a0\u00a0 \u00a0\u2022\u00a0\u00a0 \u00a0Durante todo el siglo XX estuvo permitido no s\u00f3lo en la capital, sino en todo el pa\u00eds, el uso de animales en espect\u00e1culos callejeros y circenses, as\u00ed como su adiestramiento para &#8220;shows&#8221; dentro de parques tem\u00e1ticos o de zool\u00f3gico\u2028<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-55530","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55530","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55530"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55530\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55530"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55530"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55530"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}