{"id":4980,"date":"2015-05-10T05:00:00","date_gmt":"2015-05-10T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2015\/05\/10\/esconderse\/"},"modified":"2015-05-10T05:00:00","modified_gmt":"2015-05-10T05:00:00","slug":"esconderse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/esconderse\/","title":{"rendered":"Esconderse"},"content":{"rendered":"<p>Terlenka\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 puede llevar a un hombre a salir de su casa todas las noches y visitar antros, bares, casas desconocidas, entablar conversaci\u00f3n con extra\u00f1os, despertar en camas ajenas y beber toneladas de licor hasta delirar y convertirse en una versi\u00f3n disparatada de s\u00ed mismo? No puede ser s\u00f3lo el af\u00e1n de divertirse o de obtener placer; es tambi\u00e9n o sobre todo el impulso el que lo mueve a la aventura y a la traves\u00eda nocturna.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cDe la destrucci\u00f3n nacer\u00e1 la primavera.\u201d Esta exclamaci\u00f3n de Holderlin expresa la esencia de la voluntad heroica que mueve al conocimiento del mundo y de uno mismo. Cuando uno vuelve de madrugada o d\u00edas despu\u00e9s de un periplo l\u00fadico tiene la sensaci\u00f3n de que ha vuelto material y simb\u00f3licamente de una batalla en la que destruirse es un rasgo fundamental de la victoria. \u00bfY qu\u00e9 escenario m\u00e1s adecuado para el combate heroico que la noche? Todos los caminos rom\u00e1nticos conducen hacia la autodestrucci\u00f3n, concluye Rafael Argullol y tal afirmaci\u00f3n no puede ser m\u00e1s certera. El sencillo hecho de ver pasar el tiempo nos consume, pero el sentimiento tr\u00e1gico que en algunos provoca la ca\u00edda en el tiempo o el continuo desvanecerse en vida hace m\u00e1s evidente el final. El rom\u00e1ntico busca adelantar la muerte, provocarla, para as\u00ed vivirla en un instante en el cual se condense la vida. Tal instante puede ser una noche de juerga, una visita hacia las entra\u00f1as nocturnas o los bajos fondos de la ciudad. La religi\u00f3n individual que profesa el aventurero nocturno es l\u00fadica y se halla expuesta a m\u00faltiples vaivenes; el vagabundo rom\u00e1ntico suele abominar de los planes premeditados y se interna, como el guerrero quijotesco, en busca de delirios que se tornan reales y peligrosos. Para Holderlin, la vida planeada, serena y sin sobresaltos era una vida muerta; Dostoiewski detestaba las ciencias naturales y las acusaba de haberle echado a perder la vida; John Keats, como sabemos, odiaba las matem\u00e1ticas y el agrimensor de &#8220;El Castillo&#8221;, creado por Kafka, consum\u00eda sus d\u00edas sin medir ning\u00fan espacio ni realizar c\u00e1lculo alguno. El Esp\u00edritu rom\u00e1ntico avanza lejos del orden y repudia la medida precisa, se resiste a habitar un mundo explicado y prefiere vivir la naturaleza que conquistarla. En todo caso sus conquistas son golpes de efecto, gui\u00f1os, simulacros. Por ello la traves\u00eda nocturna pasa del levante a la deriva, del estruendo a la calma. Los bajos fondos de una ciudad inmensa, sus drenajes borrachos y las coladeras negras y festivas animan tal traves\u00eda y la estimulan. Y cada vez que un escritor, un artista o cualquier persona m\u00e1s afortunada se vanagloria de haber navegado en esa oscuridad urbana y metaf\u00edsica contin\u00faa el camino trazado por los rom\u00e1nticos de todos los tiempos. La ciudad de M\u00e9xico es, debido a sus dimensiones, una estaci\u00f3n en el infierno y tambi\u00e9n una fuente de vida. Ninguna raz\u00f3n prudente podr\u00eda explicar el hecho de su supervivencia. El historiador Antonio Garc\u00eda Cubas alud\u00eda con dolor a los pendencieros, ladrones y basura humana que una vez apagado los faroles de los balcones y comercios transitaban por las calles oscuras de la ciudad a finales del siglo XVIII. Ha sido un largo transitar desde entonces y en ese camino la mancha urbana ha crecido hasta ahorcar y acabar con una ciudad de dimensiones humanas.<\/p>\n<p>La gran ciudad hoy se ha tornado monstruosa como concepto, aunque habitable si uno conoce el paradero de sus escondites o remansos. La calma soterrada convive hoy con la tragedia repentina y para quien haya vivido a fondo la ciudad no habr\u00e1 m\u00e1s posibilidad de distancia: a una exaltaci\u00f3n de aventura se une la conciencia de la p\u00e9rdida y el terror. Isaiah Berlin al referirse a los rom\u00e1nticos dice que \u00e9stos \u201coscilan entre dos extremos: el de un optimismo m\u00edstico y el de un pesimismo aterrador; y esto provoca que sus escritos sean de calidad desigual.\u201d Berlin tiene raz\u00f3n, la enfermedad y la salud son los polos del esp\u00edritu rom\u00e1ntico y la ciudad de los tres siglos recientes el m\u00e1s importante escenario de su actuaci\u00f3n. Tal vez el momento de esconderse y dejar de aventurarse en la noche y en la calle sitiada por extra\u00f1os ha llegado. Si no para la \u00e9poca actual, al menos para m\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Terlenka\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfQu\u00e9 puede llevar a un hombre a salir de su casa todas las noches y visitar antros, bares, casas desconocidas, entablar conversaci\u00f3n con extra\u00f1os, despertar en camas ajenas y beber toneladas de licor hasta delirar y convertirse en una versi\u00f3n disparatada de s\u00ed mismo? 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