{"id":49737,"date":"2017-10-19T04:10:03","date_gmt":"2017-10-19T04:10:03","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2017\/10\/19\/testigos-de-la-revolucion-rusa-madame-markovitch\/"},"modified":"2017-10-19T04:10:03","modified_gmt":"2017-10-19T04:10:03","slug":"testigos-de-la-revolucion-rusa-madame-markovitch","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/testigos-de-la-revolucion-rusa-madame-markovitch\/","title":{"rendered":"Testigos de la Revoluci\u00f3n rusa. Madame Markovitch"},"content":{"rendered":"<p>Cl\u00e1sicos y Comerciales<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Marylie Markovitch (1866\u20131926) ilustra, como nuestra Laura M\u00e9ndez de Cuenca, las dificultades y las concesiones impl\u00edcitas, durante la Bella \u00c9poca, en ser una mujer de letras independiente, como ambas llegaron a serlo. Era necesario, como le ocurri\u00f3 a una y otra, demostrar ser &#8220;\u00fatiles&#8221; a la sociedad, desde la puerta estrecha de lo femenino, para entrar al periodismo. As\u00ed, Markovitch, nacida en Lyon bajo el nombre de Am\u00e9lie N\u00e9ry y viuda de un ingeniero ruso (con quien viaj\u00f3 por Oriente pr\u00f3ximo) del cual tom\u00f3 tanto el apellido como el conocimiento de su lengua, se involucr\u00f3 en la lucha contra el alcoholismo. Esa &#8220;labor social&#8221; la hizo compatible con su pasi\u00f3n acad\u00e9mica por el Islam y m\u00e1s a\u00fan, por la situaci\u00f3n de las mujeres musulmanas, adherente y protagonista de las m\u00e1s reputadas sociedades orientalistas parisinas. <br \/>Poeta y novelista, vida y obra de Markovitch, empero, s\u00f3lo muy recientemente han sido rescatadas gracias a la reedici\u00f3n de La R\u00e9volution russe vue par une Fran\u00e7aise (Agora\/Pocket, 2017), el reportaje sobre el terreno que ella hizo en Rusia entre junio de 1915 y las v\u00edsperas de la Revoluci\u00f3n de octubre de 1917, cuando la enviada de especial del Petit Journal y la corresponsal de la Revue des Deux Mondes (fundada en 1829 y al seguir apareciendo, la revista m\u00e1s longeva de la historia), regres\u00f3 intempestivamente a Francia debido a las dolencias que la har\u00edan morir en el olvido tras una d\u00e9cada de silencio.<br \/>Markovitch entr\u00f3 a Rusia, como era habitual, desde las neutrales naciones escandinavas en calidad de corresponsal de guerra, tras haber entrevistado a Selma Lagerl\u00f6f, la primera mujer en obtener el Premio Nobel de Literatura, seis a\u00f1os antes. Su dominio del ruso, del cual carec\u00edan sus colegas estadounidenses John Reed y Louise Bryant, le abri\u00f3 a esta reportera de raza la afrancesada corte imperial, permiti\u00e9ndole intimar con la zarina, quien orden\u00f3 su atenci\u00f3n m\u00e9dica urgente en Tsarko\u00ef\u00e9 Selo, cirug\u00eda incluida, en el crudo invierno de 1916. La periodista francesa no desaprovech\u00f3 la oportunidad para entrevistar a quienes, heridos de guerra, convalec\u00edan con ella. Markovitch, una vez repuesta, acept\u00f3 regresar al frente, disfrazada de enfermera. <br \/>La Revoluci\u00f3n de febrero la sorprendi\u00f3 en Petrogrado y de inmediato sali\u00f3 a las calles a reportear. Dada la indigesti\u00f3n de lecturas que algunos padecemos estos meses sobre el 1917 ruso, debo decir que casi nada de lo registrado por Markovitch me result\u00f3 novedoso. Est\u00e1 el entusiasmo antizarista de la multitud junto al reiterado recuento de los abusos de los marinos de Kronstadt, al oeste de la ciudad fundada por Pedro El Grande, contra los civiles. Ella dice, por cierto, que, a diferencia del efluvio m\u00edstico que rode\u00f3 a la Revoluci\u00f3n de 1905, en la primavera de 1917, la poblaci\u00f3n, al menos la petersburguesa, era prudente, ansiosa de que Rusia saliera de la Gran Guerra pero asustada ante las terribles mutaciones atisbadas en el porvenir.<br \/>Lo m\u00e1s interesante en La R\u00e9volution rusee vue par une Fran\u00e7aise es el entusiasmo, m\u00edtico y mitificante de la periodista por la ca\u00edda de los Romanov. Estamos en la fuente, pareciera ser, de la empat\u00eda declarada desde el principio entre las revoluciones francesa y rusa, que de tanta utilidad le fue despu\u00e9s a la propaganda bolchevique. Markovitch, admiradora de la zarina, su benefactora, no puede contener su entusiasmo por estar viviendo, &#8220;la ebriedad y la grandeza&#8221; de un momento hist\u00f3rico s\u00f3lo similar, dice, a 1789. Adem\u00e1s, c\u00f3mo lo explica Olivier Cariguel, editor del rescate, se las arregla para escribir a contracorriente: dada la alianza militar imperante entre Rusia y Francia, todo cuanto enviase Markovitch desde el frente era sometido en Par\u00eds a la censura para evitar cualquier impresi\u00f3n, en los lectores, de derrotismo.<br \/>S\u00f3lo teme, por patriotismo franc\u00e9s, que la salida de Rusia de la Primera Guerra mundial en curso deje a Francia indefensa ante los imperios centrales, divido el coraz\u00f3n de Markovitch entre sus or\u00edgenes y su patria de adopci\u00f3n. Por ello ve con enorme simpat\u00eda a Alexandr K\u00e9renski, el l\u00edder socialista revolucionario del gobierno provisional, a quien entrevist\u00f3, cuya obcecaci\u00f3n por mantener a Rusia en el conflicto le cost\u00f3 el poder.<br \/>Fue testigo presencial la periodista del \u00fanico duelo dial\u00e9ctico entre K\u00e9renski y Lenin, paisanos, ocurrido en el Congreso de los Soviets de todas las Rusias, en julio de 1917, cuando, estando el presidente en la tribuna fue interrumpido varias veces por el jefe de los &#8220;maximalistas&#8221;, como eran entonces mejor conocidos los bolcheviques. La imagen de Lenin \u2014acompa\u00f1ado en la escena por Nadezhda Kr\u00fapskaya, su fiel esposa\u2014, descrita por Markovitch no es distinta a la que dibuj\u00f3 tiempo despu\u00e9s Curzio Malaparte, acaso lector de la prensa parisina donde aparec\u00edan los reportajes de nuestra enviada. Es, leemos en La R\u00e9volution Rusee vue par une Fran\u00e7aise (que alcanz\u00f3 a publicarse como libro en 1918), el retrato de Lenin como un hombre peque\u00f1o, elegante sin distinci\u00f3n, el cual, incluso visto desde la tribuna, sobresal\u00eda m\u00e1s por su palidez que por su barba negra bien cortada y sus brillantes mancuernillas. <br \/>Ir\u00f3nico, mal orador y demagogo pero maestro en dominar el fanatismo de su gente, seg\u00fan Markovitch, Lenin no es nadie frente a K\u00e9renski, quien, junto a sus aliados mencheviques, lo refuta en p\u00fablico. Pero Marylie Markovitch se estaba yendo de Petrogrado sin enterarse de que, cambiando el curso del siglo XX, el falso profeta era K\u00e9renski y no Lenin, quien se convertir\u00eda, primero, en el hombre de la hora y luego, en el oscuro \u00edcono del siglo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cl\u00e1sicos y Comerciales<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-49737","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49737","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49737"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49737\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49737"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49737"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49737"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}