{"id":49543,"date":"2017-10-16T12:04:27","date_gmt":"2017-10-16T12:04:27","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2017\/10\/16\/reconocer-la-ausencia-reparar-el-dano-2\/"},"modified":"2017-10-16T12:04:27","modified_gmt":"2017-10-16T12:04:27","slug":"reconocer-la-ausencia-reparar-el-dano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/reconocer-la-ausencia-reparar-el-dano-2\/","title":{"rendered":"Reconocer la ausencia, reparar el da\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p>TIEMPO ESENCIAL (II)<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 \u00a0Frente a todos estos desarrollos del pensamiento mundial, latinoamericano y nacional, la casa hidalguense ha permanecido con la luz apagada; como si \u00a0a los veinte mil y pico kil\u00f3metros que conforman su territorio, los rodeara una muralla virtual, montada para no contaminar a sus habitantes con las ideas que estremecen el mundo; limit\u00e1ndose a tomar contacto con ellas s\u00f3lo como un contenido ilustrativo necesario para la educaci\u00f3n de las nuevas generaciones a fin de cubrir los requerimientos formales de los sistemas educativos, especialmente en la educaci\u00f3n media y superior, pero no como campo espec\u00edfico de estudio \u00a0necesario para el an\u00e1lisis cr\u00edtico de la ciencia, el arte, la cultura y la realidad social y existencial, alej\u00e1ndola \u00a0de la formaci\u00f3n integral de las nuevas generaciones y margin\u00e1ndola de comunicaci\u00f3n y di\u00e1logo p\u00fablicos.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0La primera entrega de Tiempo Esencial intent\u00f3 dar una respuesta a la pregunta sobre la posible existencia \u00a0de una filosof\u00eda hidalguense. Nuestra respuesta qued\u00f3 inconclusa, porque una respuesta satisfactoria s\u00f3lo es posible si quienes ya filosofan o intentan hacerlo, hacen escuchar su voces y comunican a la sociedad los resultados de sus reflexiones; porque si bien el ejercicio filos\u00f3fico reclama momentos de \u00a0soledad, su poder transformador s\u00f3lo \u00a0alcanza su plenitud al \u00a0compartir sus dudas, certezas, desazones o gozos intelectuales con otros buscadores; acci\u00f3n sin la que la filosof\u00eda se reduce a solitaria entelequia; satisfactoria personalmente, pero infecunda socialmente. <br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0Para atenuar nuestra falta de responsabilidad en esta situaci\u00f3n, los hidalguenses podr\u00edamos justificarnos ante propios y extra\u00f1os buscando las causas por las que la filosof\u00eda se encuentra ausente de nuestra vida com\u00fan. \u00a0En el pasado, se lleg\u00f3 a esgrimir como explicaci\u00f3n \u00a0del surgimiento de la filosof\u00eda en Grecia a la geograf\u00eda o el clima de la regi\u00f3n mediterr\u00e1nea; as\u00ed como el car\u00e1cter extrovertido de los pueblos que la habitaban. Sin embargo tales justificaciones no resultaban suficientes para explicar que naciones mediterr\u00e1neas como Espa\u00f1a o Portugal fueron tan remisas en desarrollar un pensamiento filos\u00f3fico s\u00f3lido, a pesar de ser culturas tan similares a otras de gran potencia filos\u00f3fica. \u00a0<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0Bas\u00e1ndose \u00a0en un determinismo similar, aunque de car\u00e1cter ling\u00fc\u00edstico, Martin Heidegger lleg\u00f3 a conclusiones radicalmente diferentes, considerando que las regiones del sur de Europa carec\u00edan de las capacidades y aptitudes necesarias para filosofar, por falta de un lenguaje apropiado para pensar filos\u00f3ficamente, con la excepci\u00f3n de la lengua griega, lo que permiti\u00f3 a los pueblos hel\u00e9nicos desarrollar el pensamiento cr\u00edtico; que hist\u00f3ricamente solo ser\u00eda recuperada por la cultura germana, cuyas caracter\u00edsticas ling\u00fc\u00edsticas permit\u00edan a sus hablantes considerarse, con raz\u00f3n, como los herederos privilegiados \u00a0de la capacidad filos\u00f3fica de los antiguos griegos. Heidegger lleg\u00f3 a decir que solo se pod\u00eda filosofar seriamente en alem\u00e1n, y no solo \u00e9l y algunos alemanes se lo creyeron, sino muchos iberoamericanos deseosos de filosofar al mismo nivel que aquellos; llevando a sus naciones no solo las teor\u00edas filos\u00f3ficas alemanas sino tambi\u00e9n su lenguaje, profundo pero oscuro y en estricto sentido, intraducible a ning\u00fan idioma.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0No han faltado nunca entre nosotros quienes consideren que las propias caracter\u00edsticas raciales o culturales y hasta la propia lengua com\u00fan de los pueblos iberoamericanos son un obst\u00e1culo para el pensar filos\u00f3fico. Fil\u00f3sofos de la talla de Jos\u00e9 Ortega y Gasset, opinaban a principios del siglo XX, que el entorno cultural y la falta de car\u00e1cter del espa\u00f1ol para la especulaci\u00f3n t\u00e9orica constitu\u00edan las causas m\u00e1s importantes para explicar la falta de una filosof\u00eda espa\u00f1ola digna de tenerse en cuenta en el contexto universal; de ah\u00ed que el fil\u00f3sofo produce, como cualquier otro ser humano; lo que sus propias circunstancias le permiten crear. Ortega dej\u00f3 sin embargo una puerta abierta a la capacidad individual al agregar que, si bien cada uno somos lo que las circunstancias nos permiten, contamos adem\u00e1s con una potencialidad personal cuyos azarosos derroteros le permiten traspasar los l\u00edmites a los que nos condena nuestra pertenencia a un territorio, un tiempo o una cultura en los que hemos sido formados e integrados a la vida com\u00fan. \u00a0<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0No han sido menos influyentes las descalificaciones de la capacidad intelectual de los pueblos y culturas dominados por las naciones occidentales para explicar el atraso en su desarrollo cient\u00edfico, art\u00edstico o filos\u00f3fico respecto al progreso de las metr\u00f3polis. Durante el dominio colonial y mucho tiempo despu\u00e9s, la filosof\u00eda mexicana y la de otras partes de Latinoam\u00e9rica estuvo marcada por su dependencia de la de sus colonizadores. No fue sino hasta el siglo pasado, cuando surgieron los primeros intentos para construir una filosof\u00eda \u201cpropia\u201d, a partir de las condiciones de existencia y la autoconciencia de las condiciones materiales y espirituales de sus propias sociedades. La corriente de mayor impacto en ese intento, surgida en el \u00faltimo tercio \u00a0del siglo XX fue la \u201cfilosof\u00eda latinoamericana de la liberaci\u00f3n\u201d , que \u00a0concit\u00f3 un gran inter\u00e9s no solo en diversos c\u00edrculos acad\u00e9micos, sino en amplios sectores populares debido a su gran capacidad interpretativa del pensamiento latinoamericano, y como elemento ideol\u00f3gico de las luchas hist\u00f3ricas de los sectores sociales m\u00e1s ignorados y explotados del continente. \u00a0<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0Sin embargo, la imposibilidad de separar la reflexi\u00f3n de \u00e9sta corriente filos\u00f3fica \u00a0de la din\u00e1mica generada por los movimientos sociales, provoc\u00f3 que, tras el declive de las luchas anticolonialistas provocado originado por el triunfo de la econom\u00eda de mercado y los procesos de democratizaci\u00f3n liberal en la regi\u00f3n; hizo que la \u00a0filosof\u00eda de la liberaci\u00f3n \u00a0sufriera una cambio orient\u00e1ndose \u00a0hacia la construcci\u00f3n de un nuevo discurso capaz de integrar a las suyas elementos importantes de las teor\u00edas filos\u00f3ficas, pol\u00edticas liberales tomando distancia de \u00a0la dial\u00e9ctica revolucionaria, y poniendo en el centro de sus reflexiones las condiciones adversas y las nuevas formas de sometimiento de la sociedad globalizada y sus efectos sobre las minor\u00edas marginadas, as\u00ed como la destrucci\u00f3n del ecosistema plantario. <br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0Frente a todos estos desarrollos del pensamiento mundial, latinoamericano y nacional, la casa hidalguense ha permanecido con la luz apagada; como si \u00a0a los veinte mil y pico kil\u00f3metros que conforman su territorio, los rodeara una muralla virtual, montada para no contaminar a sus habitantes con las ideas que estremecen el mundo; limit\u00e1ndose a tomar contacto con ellas s\u00f3lo como un contenido ilustrativo necesario para la educaci\u00f3n de las nuevas generaciones a fin de cubrir los requerimientos formales de los sistemas educativos, especialmente en la educaci\u00f3n media y superior, pero no como campo espec\u00edfico de estudio \u00a0necesario para el an\u00e1lisis cr\u00edtico de la ciencia, el arte, la cultura y la realidad social y existencial, alej\u00e1ndola \u00a0de la formaci\u00f3n integral de las nuevas generaciones y margin\u00e1ndola de comunicaci\u00f3n y di\u00e1logo p\u00fablicos.<br \/>Reconocer \u00a0nuestra indolencia para tomar en serio la ausencia de la filosof\u00eda entre nosotros, es el primer paso para reconocer que esa falta \u00a0ha provocado un estado de par\u00e1lisis intelectual, que ha permitido la naturalizaci\u00f3n de discursos dogm\u00e1ticos e ideol\u00f3gicos sedimentados a lo largo de los a\u00f1os en nuestro imaginario colectivo, hasta convertirse en estructuras de sentido y significado del mundo y de la vida tan petrificadas, que hemos terminado por considerarlas parte del paisaje hidalguense, al grado de ignorar sus efectos sobre nuestros pensamientos, valores y conductas cotidianas. \u00a0\u00a0 <br \/>Ojal\u00e1 que las reflexiones anteriores puedan contribuir a vislumbrar las causas por las que hemos sido poco dados al pensar filos\u00f3fico y menos a\u00fan ejercerlo p\u00fablicamente. Los hidalguenses no carecemos de capacidades para la pr\u00e1ctica filos\u00f3fica y es seguro que entre nosotros hay quienes pueden orientarnos hacia su conocimiento impulsando di\u00e1logos que nos obliguen a reconocer nuestras potencialidades y productividad en las reflexiones \u00e9ticas, epistemol\u00f3gicas, est\u00e9ticas, metaf\u00edsicas o pol\u00edticas, en un marco de tolerancia y respeto lo que, lejos de perjudicarla, terminar\u00eda por enriquecer la vida intelectual y de la convivencia social de nuestra sociedad. \u00a0 <br \/>Es por ese camino \u00a0donde podr\u00edamos encontrar la respuesta a la importante \u00a0pregunta inicialmente planteada (\u00bfexiste una filosof\u00eda hidalguense?), \u00a0reconociendo su falta \u00a0como un vac\u00edo que debe ser llenado por una perceptible, necesaria, pertinente \u00a0y exigente acci\u00f3n que la repare, entendi\u00e9ndola como una relevante y determinante ausencia en nuestras vidas personales y nuestras relaciones sociales; es decir, como una falta grave a la raz\u00f3n, a la libertad, a la vida del esp\u00edritu y al bien personal y social; en fin, \u00a0una grave violaci\u00f3n al \u00a0derecho humano de todos los hidalguenses a contar con ella, practicarla y hacerla parte de su vida; condici\u00f3n que exige un reparo inmediato. S\u00f3lo cayendo en la cuenta del tama\u00f1o de tal falta podr\u00e1 surgir la respuesta colectiva que haga presente a la filosof\u00eda entre nosotros.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TIEMPO ESENCIAL (II) \u00a0\u00a0 \u00a0Frente a todos estos desarrollos del pensamiento mundial, latinoamericano y nacional, la casa hidalguense ha permanecido con la luz apagada; como si \u00a0a los veinte mil y pico kil\u00f3metros que conforman su territorio, los rodeara una muralla virtual, montada para no contaminar a sus habitantes con las ideas que estremecen el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55],"tags":[],"class_list":["post-49543","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miguel-angel-serna"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49543","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49543"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49543\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49543"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49543"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49543"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}