{"id":48216,"date":"2017-09-24T15:02:51","date_gmt":"2017-09-24T15:02:51","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2017\/09\/24\/textos-para-no-morir\/"},"modified":"2017-09-24T15:02:51","modified_gmt":"2017-09-24T15:02:51","slug":"textos-para-no-morir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/textos-para-no-morir\/","title":{"rendered":"TEXTOS PARA NO MORIR"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p>El silencio<\/p>\n<p>Calladamente amortigua sus pasos en la alfombra, sus manos suavemente acarician el arma dura \u2013resplandeciente la hoja del pu\u00f1al a los rayos de la luna que se filtran tras las cortinas. Se siente el pu\u00f1al fr\u00edo al tacto.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>La oscuridad se desliza por las paredes inundando como una gelatina negra todos los rincones. Hace calor. De la ventana brevemente abierta entra un vientecillo fresco.<\/p>\n<p>Vuelve a ver el arma e imagina un golpe limpio en el cuello albo y esbelto de Nidia. Se acerca a la cama y la encuentra profundamente dormida, apenas cubierta con una bata breve.<\/p>\n<p>Matarla ser\u00e1 f\u00e1cil, ni un grito saldr\u00e1 de su garganta. La sangre brotar\u00e1 como fuente mojando las s\u00e1banas blancas.<\/p>\n<p>Pasa las yemas de sus dedos por la hoja plateada y toma el pu\u00f1o, siente la madera arabesca y vuelve a guardarlo en la bolsa de su saco.<\/p>\n<p>El ruido de su reloj de pulsera lo distrae, cuenta hasta cien; el tic tac sigue brotando sin parar. Se sienta en una silla y desde all\u00ed la contempla paciente. Su respiraci\u00f3n est\u00e1 en calma, algunos suspiros salen de su boca.<\/p>\n<p>La luna crece en la ventana y dibuja el rostro de Nidia m\u00e1s blanca, es un \u00e1ngel sin duda, despreocupada de la suerte que le espera.<\/p>\n<p>La serenidad comienza a huir de su determinaci\u00f3n de hace pocos minutos. El coraz\u00f3n late con m\u00e1s fuerza, se levanta; las manos comienzan a sudarle, las piernas se desguanzan. Vuelve a tirarse en sill\u00f3n, queda all\u00ed media hora, una hora, sin fuerza. S\u00f3lo la ve. Las l\u00e1grimas salen de sus ojos, pens\u00e1ndola muerta ya, am\u00e1ndola ahora m\u00e1s que nunca.<\/p>\n<p>Nidia da un giro en la cama y se acomoda como lo hacen los ni\u00f1os, con las manos haciendo una almohada. Al saberla viva, \u00e9l siente regresar la vida y se alegra porque ella sigue viva.<\/p>\n<p>Saca su cartera y saltan las fotos. All\u00ed est\u00e1 ella hace doce a\u00f1os, con el pelo corto, sonriente, sentada en una banca del parque. Se muestra llena de vida, sin sospechar que a\u00f1os despu\u00e9s terminar\u00e1 desangrada, que pasar\u00e1 del sue\u00f1o a la muerte.<\/p>\n<p>Revuelve sus recuerdos, aquella noche, cuando tomaban el cami\u00f3n a la salida de la universidad, ella le pregunt\u00f3 sobre la ruta del transporte, \u00e9l le dijo que iba hacia el norte y los dos se encontraron para enamorarse y buscarse por toda la vida.<\/p>\n<p>Los cuerpos encontr\u00e1ndose, el aliento de la felicidad inacabada; luego, los celos tortuosos, los odios de varias horas, los paseos juntos, el consuelo en las enfermedades.<\/p>\n<p>El amor, el mismo por el que se a\u00f1ora y se siente el mundo en la carne propia, el mismo para desear la muerte enterrada en su cuello; el desconsuelo del amor.<\/p>\n<p>Las seis menos treinta. El arma fr\u00eda en la bolsa del saco y la indecisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El hombre mete la mano en el saco y aprieta fuerte el filo. Un \u00a1ay! de dolor involuntario despierta a Nidia.<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 haces all\u00ed sentado amor, qu\u00e9 te pas\u00f3?<\/li>\n<li>Nada&#8230; mira, me cort\u00e9 un poco.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Nidia toma el dedo herido y lo chupa con anhelo. \u00c9l sin pensarlo besa su mejilla. Sonriente la abraza y se obliga a creer en la inocencia de Nidia. Tira el saco en la silla y se recuesta junto a ella. Las finas manos femeninas acarician el pelo del hombre, quien en pocos minutos duerme apacible, mientras la ventana comienza a pintarse de amarillo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 El silencio Calladamente amortigua sus pasos en la alfombra, sus manos suavemente acarician el arma dura \u2013resplandeciente la hoja del pu\u00f1al a los rayos de la luna que se filtran tras las cortinas. 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