{"id":47958,"date":"2017-09-19T14:36:32","date_gmt":"2017-09-19T14:36:32","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2017\/09\/19\/resiliencia-los-enfermos-como-escuela\/"},"modified":"2017-09-19T14:36:32","modified_gmt":"2017-09-19T14:36:32","slug":"resiliencia-los-enfermos-como-escuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/resiliencia-los-enfermos-como-escuela\/","title":{"rendered":"Resiliencia: los enfermos como escuela"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0 \u2022\u00a0\u00a0 \u00a0No existe ni existir\u00e1 una Escuela del dolor, cada enfermo padece su mal de acuerdo con su historia y con los instrumentos con los que cuenta para combatirlo\u2028<br \/>\u00a0<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Los entrecruzamientos entre enfermedad y resiliencia son m\u00faltiples. Los m\u00e9dicos aprendemos de las personas resilientes, &#8220;hacer de lo malo algo bueno&#8221;, en mi lenguaje, &#8220;capacidad de adaptaci\u00f3n de un ser vivo frente a un agente perturbador un estado o situaci\u00f3n adversos&#8221;, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de Lengua Espa\u00f1ola. No todos los enfermos, tras curarse, se reinventan y convierten su mal en resiliencia. No todos los m\u00e9dicos tras convivir con seres resilientes aprecian su escuela.<br \/>Al cavilar y\/o escribir sobre dolor, f\u00edsico o an\u00edmico, resiliencia deber\u00eda ser tema obligado. No s\u00f3lo por el significado del concepto, sino por sus posibles implicaciones en el tratamiento de otros enfermos con afecciones similares, sin obviar, las ense\u00f1anzas para la poblaci\u00f3n general.<br \/>No existe ni existir\u00e1 una Escuela del dolor, cada enfermo padece su mal de acuerdo con su historia y con los instrumentos con los que cuenta para combatirlo. &#8220;No hay enfermedades, hay enfermos&#8221;, ense\u00f1aban los viejos maestros, cuya experiencia consideraba que la cl\u00ednica era pilar irremplazable. Ten\u00edan raz\u00f3n: cada persona vive su mal como vive su vida.<br \/>A pesar de las dificultades para construir una Escuela del dolor, la idea no debe descartarse: las personas resilientes, y dentro de ese grupo los enfermos, sobre todo quienes padecen males cr\u00f3nicos o estuvieron al &#8220;borde de la muerte&#8221;, son maestros. Son due\u00f1os de una cierta maestr\u00eda. Despu\u00e9s de haber vencido sus peripecias negativas, y tras haber confrontado temores y angustias, generan una serie de habilidades que les permiten escrutar, desde otros \u00e1ngulos y hablar desde otro lugar. Los enfermos resilientes transforman esas habilidades en virtudes. Modificar las experiencias negativas en circunstancias positivas es una cualidad inmensa.<br \/>Las personas resilientes extraen de las desgracias una cierta sabidur\u00eda, cuya simiente nace de la propia experiencia. La sabidur\u00eda de la resiliencia se aprende cuando se convive con personas resilientes, en casa, en la escuela, con v\u00edctimas de maltrato f\u00edsico, supervivientes de genocidios, de cat\u00e1strofes naturales, y con enfermos.<br \/>Algunos enfermos, tras sobrepasar adversidades f\u00edsicas o an\u00edmicas \u2014ignoro el porcentaje, no existen estudios al respecto\u2014, se convierten en portadores de mensajes positivos. La experiencia de &#8220;ese modo de ser&#8221; de enfermos resilientes deber\u00eda convertirse en escuela. Algunos hospitales cuentan con cl\u00ednicas de autoayuda donde se comparten vivencias y se ofrece apoyo. La voz de un enfermo, escuchada por otros enfermos, transmite mensajes provenientes desde la experiencia \u00edntima: su voz adquiere otro peso. Quienes han recorrido la senda de la enfermedad siembran empat\u00eda, apoyo y comprensi\u00f3n, y sirven como modelo para quienes inician su periplo.<br \/>Boris Cyrulnik (Francia, 1937), pionero en el campo de la resiliencia, y referencia obligada, sufri\u00f3 desde la infancia, por ser jud\u00edo, atropellos propios de la Ocupaci\u00f3n nazi. De acuerdo con sus estudios \u2014es neur\u00f3logo, psiquiatra, et\u00f3logo\u2014, la resiliencia permite a las personas renacer despu\u00e9s del sufrimiento. Quienes lo consiguen, llevan en su equipaje de viaje y en su expediente cl\u00ednico, una serie de informes y recetas llenas de vivencias propias, con frecuencia, transferibles: los dolores comunes, cuando se comparten, si bien no curan, se comprenden desde la perspectiva de la geograf\u00eda \u00edntima, cuyas vivencias, siguiendo a Cyrulnik, permiten tejer a cuatro manos.<br \/>Algunos enfermos renacen cuando sanan y otros modifican porciones de su ser tras vencer la enfermedad. Esos enfermos se convierten en maestros. Sus expectativas y miradas difieren de quienes no han sido v\u00edctimas de patolog\u00edas. Escucharlos puede ser gratificante. Ense\u00f1an mucho. Los enfermos resilientes tienen la virtud de aceptar la realidad impuesta por la patolog\u00eda; contagian, adem\u00e1s, la capacidad de encontrar, pese a las p\u00e9rdidas, sentido a la vida. En el camino impuesto por la patolog\u00eda forjan una inquebrantable fuerza que les permite mejorar. Es infrecuente escuchar en esa poblaci\u00f3n, quejas con respecto a su situaci\u00f3n o a su destino. No suelen preguntar, &#8220;\u00bfpor qu\u00e9 yo?&#8221;, &#8220;\u00bfqu\u00e9 hice para merecer este castigo?&#8221;.<br \/>El enfermo resiliente que sana, sobre todo cuando la enfermedad fue grave y prolongada, renace, contagia y hace del dolor escuela. Cuando esa sabidur\u00eda se comparte con otras personas afectadas por procesos similares, contribuye a mejorar el estado general del enfermo. Los m\u00e9dicos deber\u00edan contar con el apoyo de pacientes resilientes dispuestos a dialogar con nuevos enfermos. Su experiencia, y su forma de entender la vida los dota, adem\u00e1s, de una dosis sui generis de \u00e9tica y empat\u00eda. Esa terapia emp\u00e1tica y compasiva, de igual a igual, es fundamental para los m\u00e9dicos interesados en forjar una Escuela del dolor.<br \/>Notas insomnes. Los enfermos resilientes provocan admiraci\u00f3n y generan empat\u00eda. Magn\u00edfica escuela, espl\u00e9ndida p\u00f3cima.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0 \u2022\u00a0\u00a0 \u00a0No existe ni existir\u00e1 una Escuela del dolor, cada enfermo padece su mal de acuerdo con su historia y con los instrumentos con los que cuenta para combatirlo\u2028\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-47958","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47958","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47958"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47958\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47958"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47958"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47958"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}