{"id":47568,"date":"2017-09-10T06:30:00","date_gmt":"2017-09-10T06:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2017\/09\/10\/la-moneda\/"},"modified":"2017-09-10T06:30:00","modified_gmt":"2017-09-10T06:30:00","slug":"la-moneda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/la-moneda\/","title":{"rendered":"LA MONEDA"},"content":{"rendered":"<p>Desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo Melqu\u00edades hablaba a sus conocidos de \u201cla moneda\u201d, una joya valios\u00edsima guardada celosamente en su ropero. Su mujer, ya tambi\u00e9n anciana y enferma asent\u00eda &#8212; \u00a1S\u00ed, vaya que es valiosa!<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 \u00a0Faltaba ya de todo en su peque\u00f1o departamento, desde que Melqu\u00edades dej\u00f3 de vender ropa en abonos por su enfermedad que lo aquejaba, pero la esperanza segu\u00eda siendo \u201cla moneda\u201d.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0La situaci\u00f3n empeoraba d\u00eda a d\u00eda. Aunque poco com\u00eda la pareja, el dinero se fue acabando. Melisa, su mujer delgada, cada vez m\u00e1s delgada, era atacada por un mal indescifrable por lo que su piel se hizo amarillenta y despu\u00e9s ya no pudo caminar ni para ir al mercado.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0Si no hubiera sido porque una tarde, una vecina se asom\u00f3 y los vio all\u00ed tirados en la cama desvencijada del cuarto y casi muriendo, de verdad habr\u00edan muerto.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0La vecina les llev\u00f3 frijoles y tortillas y llam\u00f3 por tel\u00e9fono a un hermano de Melqu\u00edades.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0A los dos se los llev\u00f3 el hermano de Melqu\u00edades, pero antes \u00e9ste sac\u00f3 del ropero \u201cla moneda\u201d guardada en una peque\u00f1a cajita, la cual meti\u00f3 con sumo cuidado en la bolsa de su pantal\u00f3n.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0El cuarto se cerr\u00f3, tal vez para siempre; el mismo cuarto donde Melqu\u00edades y Melisa hab\u00edan realizado su amor desde hac\u00eda much\u00edsimos a\u00f1os, sin que el cielo les mandara nunca un hijo.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0El futuro de ambos no era m\u00e1s que el presente cruel de enfermedad y pobreza. Ella fue conducida con un familiar aparentemente aquejada de c\u00e1ncer. \u00c9l, ya casi ciego por las cataratas, se qued\u00f3 a vivir con su hermano.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0Hac\u00eda por lo menos seis a\u00f1os que padec\u00eda de cataratas que lo dej\u00f3 pr\u00e1cticamente ciego. Al principio nubes blancas comenzaron a difuminar las figuras de la gente, de las cosas, pero despu\u00e9s casi ya no distingu\u00eda nada; pero como Melisa le llevaba de comer y en realidad le hac\u00eda todo, pudieron seguir adelante.<br \/>\u00c9l pr\u00e1cticamente dej\u00f3 de trabajar. De vez en cuando vend\u00eda alguna ropa que iban a comprarle sus antiguos clientes. Sin embargo, contaban con alg\u00fan dinero que, seg\u00fan Melqu\u00edades, era para cuando lo necesitaran con mucha urgencia, porque sin ser mucha la cantidad, les servir\u00eda para \u201cpartir de esta vida con dignidad\u201d.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0Y entonces hab\u00eda surgido la luz, la oportunidad. El \u201cTequila\u201d, un muchacho de la colonia dedicado al nada honroso oficio de ratero subi\u00f3 un d\u00eda al cuarto de los viejos y le ofreci\u00f3 a Melqu\u00edades una moneda de oro recubierta de brillantes. Le dijo que la joya incrementar\u00eda su valor con el tiempo, porque el oro y los brillantes nunca se deval\u00faan. Le dijo que ser\u00eda suya por s\u00f3lo cinco mil pesos. Melqu\u00edades vio los destellos de la moneda y se emocion\u00f3. Llam\u00f3 a Melisa para que la viera. La mujer, ya tambi\u00e9n con graves deficiencias de la vista, la medio vio y estuvo de acuerdo con su marido en comprarla aunque se fueran casi todos sus ahorros.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0As\u00ed, la transacci\u00f3n qued\u00f3 hecha.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0Ahora, al cabo del tiempo y cuando ya no ten\u00edan nada, era el momento de venderla, no quedaba otra, y vivir los \u00faltimos a\u00f1os o meses de su vida con el producto de la venta de esa moneda, guardada por varios a\u00f1os en la cajita.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0Llam\u00f3 pues Melqu\u00edades a su hermano y le dijo: &#8212; Hermano, ve por Melisa por favor. S\u00ed, no importa, aunque sea en ocho d\u00edas, cuando tengas tiempo. Y gracias por ayudarnos pero nosotros tenemos dinero suficiente para vivir juntos nuestros \u00faltimos a\u00f1os.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0El hermano cumpli\u00f3 su petici\u00f3n, y en pleno d\u00eda, en el patio de la casa donde ten\u00edan su cuarto que alquilaron durante muchos a\u00f1os, un domingo casi a mediod\u00eda, Melqu\u00edades y Melisa se volvieron a abrazar y lloraron \u00a0por la felicidad de estar juntos.<br \/>\u00a0\u00a0 \u00a0De la bolsa de su chamarra gris, Melqu\u00edades sac\u00f3 la cajita roja donde estaba \u201cla moneda\u201d, aquella misma que le hab\u00eda vendido hac\u00eda tiempo el \u201cTequila\u201d. Y ante la mirada expectante de su hermano, su esposa y los sobrinos, abri\u00f3 la cajita y apareci\u00f3 la moneda, grande, antigua, de esos pesos de antes con la efigie de Morelos, mal pintada de dorado y con diamantina pegada en los bordes, brillando falsamente ante el potente reflector del sol.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo Melqu\u00edades hablaba a sus conocidos de \u201cla moneda\u201d, una joya valios\u00edsima guardada celosamente en su ropero. 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